lunes, 24 de enero de 2011

Mercado de ocasión

Como en tiempos de crisis no hay que desperdiciar nada puso en venta sus usadas prendas: los guiños del pupitre de la escuela, el rubor de la primera mirada a su escote y el aroma a sí misma tras su primera noche de amor .La puja fue tímida pero por el aroma se dispararon las pujas y los ceros se fueron encadenando hasta que recordó por megafonía que eran prendas usadas. El anciano de la última fila de asiento insistió: Aunque el aroma del frasquito de cristal tallado hubiera perdido intensidad, él podría reconocerlo porque los guiños del pupitre eran  los suyos

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