viernes, 1 de julio de 2011

Serenata nocturna

Blue Water Lilies: Monet

El viento de la noche refresca el día. La jornada fue dura y llega el regreso a casa. El  comedor con su piano, la cocina con un arroz a banda y una Xibeca bien fría. Brevas lavadas en la nevera y un hombre que sale raudo al recibidor con el sonido del llavín, que  la abraza quitándose el bolso o el maletín, besándola con su 
-"Hola amor".

Sonriente y con los labios siempre tibios. Acompasa sus pasos al ritmo del corazón que sueña en paz. Acompasa su ritmo al paso de los latidos que le adhieren a la vida, a través de sus hijos, a través de  los gestos cotidianos, y a través de ese hombre. El que la calma en la noche, el que la alienta de día y le recuerda quién es a todas horas.

Busca su taza con la "muchacha en la ventana" de Dalí y él prepara en la cocina la mesa para dos, mientras la ducha se lleva alguna ansiedad o enojo. Ambos van abriendo los oídos a los avatares sobre el día de trabajo que ha quedado atrás .

Suena Chopin suavito en la cocina, la prensa sigue cerca y comentan cómplices mientras cenan. El café irlandés lo toman en el comedor, con los chicos. Cada instrumento del cuarteto o quinteto, con sus notas y sus ritmos, suena en su tono y a su tempo cada noche.

La serenata nocturna, renaciendo ecos, siempre nuevos, siempre para compartir el aliento que une al equipo que han formado entre ese los dos.

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