lunes, 6 de junio de 2011

Palpando.

Ella se desnudó despacio palpando los espacios.  Le encontró de pie y se puso detrás de él. Empezó a tocarle el pelo, el cuello, la espada...y con la pericia de su ceguera notó el respirar sereno cuando le abrazó por la cintura. Notó cómo el tiempo se detenía. Palpó su piel y su voz.

El sentía su aliento en el cuello y sus pechos contra la espalda. Cerrando los ojos sólo notó en su piel desnuda las manos tibias, sus brazos en su cintura y un olor a hierbabuena que hizo detener los relojes. El tiempo se detuvo y dejó que sus manos investigasen su cuerpo porque, de alguna forma, ya  había desnudado su alma hasta de la ropa interior.

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