viernes, 8 de julio de 2011

La reina de la selva

En la sabana reina el espacio, reina el silencio y la visión es panorámica. Ayer la cacería fue pobre y compartieron una cebra herida con las hienas, quienes fueron las verdaderas cazadoras. Las hembras hiceron su trabajo. El macho comió primero y permitió que los cachorros estuvieran entretanto a su lado, luego ellas pudieron saciar su hambre. Simba duerme bastante, pasea un poco y vigila que otro macho no se acerque a su manada. Helia es la hembra más anciana y su quinta manada juega con otros cachorros, a moderle la cola, a subirse por el lomo, a mosdisquearse entre ellos y a buscar aún su leche.

Mi Nikon se enamora de una leona tumbada al sol. La sombra del Kilimanjaro por la ruta Machame no llega a este arbusto solitario. En ese instante cercano al ocaso en que la descubro, relame sus pies, relame sus manos con dedicación , relame a sus crías y parece escuchar el aire, a la espera de una gigantesca luna que asomará en pocos instantes.

El rey león con su cola aleja un grupo de moscas y bosteza . Con su melena perfila un perfil poderoso.

Sé dónde enfocar la lente porque adivino quién es el verdadero rey de la selva. Su retrato de Helia provocaría una carcajada para cualquier reportero del National Geografhic, pero la imprimirá, para ponerla en el álbum minimalista donde atesora las pocas fotos que alegran, de verdad, los recuerdos de un viaje.

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