jueves, 7 de julio de 2011

La vuelta al casino del pueblo

Con intención de no dejarse llevar por prejuicios seguía día tras día leyendo los capítulos de las inquietudes y otros menesteres de fray Pasiego. Día tras día esperaba encontrar entre las ramas el argumento central del libro. Y noche tras noche lo aparcaba en la mesita de noche. Le mareaba la letra menuda .


Regresó a su pueblo natal tras los cuatro años ayudando a criar a su nieto Nicolás en Madrid
Intentaba leer a la hora de la siesta pero le desanimaban las cataratas y el síndrome vertiginoso post-lecturas herméticas.


Regresó al casino retomando el aliento de sus andanzas por todo lo largo y ancho de este mundo. Revivió por enésima vez sus dichas, desdichas y cavilaciones.
Elocuente como antaño se acodó en la tertulia del casino del pueblo una tarde de Mayo. Algunos parroquianos le daban por perdido pero todos habían echado en falta el hilvanar de sus anécdotas en tierras de ultramar. Recuperado el empaque de su apariencia y con la autoestima recuperada e intacta volvía a dormír sin Orfidal

2 comentarios:

  1. Un "reencuentro" consigo mismo en la tercera edad", ¡qué bonito!, ¡y qué desaprovechada edad!

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  2. Gracias Luis.Como no puede ser de otra forma, las andanzas se llevan en el interior de uno y con el tiempo asoman la nariz.
    Escuchamos muy poco a los viejos.Y todo eso que nos perdemos porque son historias del abuelo cebolleta que ya forman parte de nuestra realidad cunado son nuestro propio abuelo.Yo tuve la gran suerte de poder escuchar largo y tendido a mi abuelo materno.
    Un abrazo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.