sábado, 6 de agosto de 2011

Las curvas de Gaudí.

La curvas serpentean en el Park Güell.

Cuando las curvas te esperan tan cerradas y estrechas en el sendero, es que se abre la puerta a un camino hecho a la hechura de tu ritmo. Para  paso lento. Sin ascensos o bajadas bruscas, ni sobresaltos de súbitos cambios que te acongojen el alma.
Permite que te explayes en las vistas, en las texturas de suelo que pisas, en los sonidos que llegan del aire y de los pájaros, de los insectos y del aire que juega con tu pelo. 


Como en la vida, de ascenso continuado, aunque no puedas percibirlo. Sólo al detenerte confirmas que valió la pena cada paso dado en el tramo recorrido hasta el momento.


Ni uno sólo era evitable, ni uno estaba fuera del guión. 

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