jueves, 26 de enero de 2012

Segunda oportunidad.

Manuel comenta que un infarto a los cuarenta le hizo cambiar de prioridades. Ahora dice tratar mejor que nunca a su cuerpo y afirma que la vida le trata mejor que bien.
Eva defiende que no cambian un minuto de su vida actual por una hora de entonces. Explica que aceptan el turno de noche, al que se aclimatan cada viernes para extrañarlo cada lunes, como un trabajo llevadero para ambos, sin sorpresas.
Ahora dormir es fácil, reírse juntos es frecuente y jugar con los chicos es casi inevitable.

Al preguntarles si añoran su chalet se les escapa una mirada cómplice y se toman de las manos.
Cuando a él le hablan de la suerte asiente muy serio con la cabeza, burlón hasta final.

2 comentarios:

  1. Una buena reflexión sobre las prioridades personales, compartidas y aceptadas, por las familiares, sin jeremiadas.

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  2. Gracias Alfred. Dicen que hay que ser sabio para descernir entre lo importante y lo accesorio.
    A por la sabiduria!!!
    un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.