lunes, 30 de enero de 2012

Vacío en llanto.


Sentado en el suelo y apoyando la cabeza en la pared, deja aparcada en su corazón de membrillo, toda la nostalgia y los miedos a no llegar al objeto de sus grandes y pequeños sueños.
Desmenuza las excusas para no avanzar hacia la luz que entra entre los adoquines que le mantienen en un inframundo donde el agua sabe a sangre y el pan a lágrima ahogada. Disecciona de una en una cada decisión que dejó sin tomar, cada parálisis en algún cruce de camino y cada palabra que no llegó a decir.
Se demora en los pasajes más oscuros, en los recovecos ganados a la aurora en los insomnios y en épocas marcadas por básculas menguantes.
Y tras quedar tan desnudo como un libro por empezar a escribir inició un llanto lento y hondo, sin pudor ni cortapisas, sin condiciones ni final pactado.


Los ojos permanecían abiertos, tanto como sus poros, sus oídos y sus manos apoyadas en sus rodillas. Fue derramando lágrimas como cera de vela dejada en un sepelio. Fue ganando terreno la humedad en el rostro, en la barbilla y en el cuello alto de su jersey. Y el tiempo pasaba sin pasar, y el sol hacía su recorrido creando un dibujo cambiante con las sombras, pero él seguía ahí. Sin esperar absolutamente nada. Simplemente estaba ahí.
Cuando la tarde acabó su viaje, y el llanto dejó paso a un intento de levantarse y a una sensación de frío, entonces, y sólo entonces, descubrió pañuelos, humedades y anquilosamiento articular.



Se había vaciado de un ungüento ocre y asfixiante. Cuando pudo ponerse en pie, y empezar a caminar es cuando sintió que vaciarse le hacía sentirse lleno.

8 comentarios:

  1. Vaciar con llanto el hondo pesar, para llenar el alma con una esperanza. Muy buen regalo Albada. Gracias! Un abrazo.

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  2. El llanto revelador de una vida repleta. Algo que muchos deberíamos hacer.

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  3. Gracias Alfred. Vaciar con llanto, no sé si es equiparable a vaciar con sustancias exógenas. Lo dudo. Lo que sí creo es que a veces los posos de barros inmundos han de vaciarse, a las buenas o las malas. Para poder espacio a ser llenado de nuevas aguas que permitan de nuevo la vida en su interior.
    Un abrazo.

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  4. Gracias por tu lectura y reflexión Adivin. El llanto, junto a la risa, son esos atributos humanos que son sortilegios, o pueden serlo.
    Ambas manifestaciones tiene en común que llenan y vacían, dejando la opción de poder hacer borrón y cuenta nueva. Para crecer. Para renacer.
    Un saludo.

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  5. Como siempre, bello micro-regalo, en el que el lector no sabe bien si decantarse por la "médula" del relato o por el rosario de imágenes tan bien hilvanadas que le sirve de "cáscara"

    Un abrazo

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  6. Gracias Groucho. Me alegra que te haya gustado.
    Un canto al llanto redentor. Ni tan siquiera doloroso, sólo redentor.
    Un abrazo

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  7. Caminar, conlleva con frecuencia haberse digerido a sí mismo, sea cual sea la pena que nos corcome, ¿verdad?.
    Un besito, Albada, gracias por tus comentarios y ahora por tus micro-regalos

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  8. Gracias Luis por tu lectura.
    Caminar es una acción que debe conllevar un disfrute de lo que se va viendo por el camino. Este micro pretendía un renacer tras un alto en el camino.
    Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.