viernes, 20 de abril de 2012

En la lucha


Se destapó. El embozo de su colcha de punto era excesivo a sus hombros. Por peso, por textura, por climatología y porque el cuerpo pedía a gritos aire libre.
Con los hombros liberados de tejidos, el corazón a punto en la mañana y un sueño retrasado revoloteando entre las sábanas, alcanzó a despertar.
La noche aún cubría el terciopelo del césped, la luz todavía esperaba en el dintel de sus pestañas, y faltaba medio instante para que sus músculos se pusieran en marcha nuevamente.
El tibio nido, como madriguera segura, la invitaba amablemente a salir a la vida y a las gentes, a la resistencia activa y sin ambages . La objeción de conciencia debía esperar en la alacena, mientras le quedase una simple gota de aire que defender.

5 comentarios:

  1. Un bello despertar a la lucha diaria por la vida. Un abrazo.

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    1. La pequeña gran lucha de cada día.
      Para sentirse vivo, no se admiten los espectadores de piedra.

      Fdo
      LA VIDA.

      Un abrazo.

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  2. Con despertares como este, no hay duda que la lucha diaria se convertirá en victoria.
    Un besote

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    1. Tal vez la victoria es despertar, y a partir de ese momento ya puede considerarse que tenemos las armas para luchar (que no pelear).

      Un fuerte abrazo.

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  3. Yo me pongo música. Pero, a veces, hasta con música es duro. El otro día pensaba, precisamente, en cuántas veces me habría afeitado en mi vida. Una mañana tras otra. A cierta edad lo que te apetecería es renunciar a la lucha y quedarte tranquilamente hibernando. Pero alegra, reconforta, leer, tan bien descritos, esos momentos de apertura a la consciencia y de armarse de valor para mantenerse en pie, un día más.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.