lunes, 25 de junio de 2012

Despertar con Federico



Tomado de Googlea

Se llama Heredia Cortés, gitano de cuna y sangre. Sus apellidos le delatan, tanto como su tez morena, y los rizos indecisos de su azabache melena. Vino como un aire fresco. Llegó como un huracán de emociones, desespero y desvarío.  

 

Me desconcertó un detalle de su mano: un libro sobre la generación del 27. Ese nexo permitió un diálogo, difícil de entrada. Nuestros respectivos mundos, cargados de prejuicios, se dieron la mínima tregua para encontrar algunas, pocas, esencias comunes.

 

Enamorado de una gitana inaccesible, cuyas canciones le arrebatan el alma, casi levitaba al hablar, con una pasión encendida, de Federico el poeta.

 

Por alguna razón, en su mundo de guitarras y palmeros, había entrado la poesía como un ciclón, removiendo sus luces, dinamitando sus sombras, iluminando su universo con palabras que jamás él hubiera podido decir, pero que retrataban punto por punto, su sensación de vivir.     

 

Me recordó a una señora que iluminó sus ojos el día en que me dijo pletórica:

- Ya sé leer, dejando atrás su

-“No entiendo de letras”, o su - “Me dejé las gafas, niña”.

 


Tomado de Google
Me trae un verso a la boca.


Ese Federico el grande.

Magia de sangre y destello,
como de mano en tu cuello
que atrapa hasta desangrarte. 



Me deja un punto sin comas. 
Se lleva una risa más bajo las cejas.



Les dejo enlace de los 75 años de su asesinato.

4 comentarios:

  1. Qué no, qué no quiero ver la sangre de Federico sobre la arena.

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  2. Que no.Que no quiero verla.
    Que no hay oído que no escuche ni alma que no conmueva.
    Que se detenga la tarde cuando le abrazo en la arena.

    Un abrazo.

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  3. Creo que si ponemos un poquito de empeño, seremos capaces de encontrar puntos de unión entre cualquier persona. Aunque solo sea comentar lo revuelto que está el tiempo.

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    1. A que sí. Yo opino igual. Este caso, basado en una primera toma de contacto con un extraño, es un buen ejemplo.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.