miércoles, 26 de septiembre de 2012

En el momento justo.


Con una precisión de cirujano fué hilvanando, con la justa antelación,  las palabras exactas que pudieran herirla. 

Apoyados en la barandilla del piso nuevo, bajo la sombra del toldo, dejó cuajar el impulso postergado de decirle,  justo ahora, con su dimisión aceptada, que la dejaba.

Por insoportable. No dejó ni tan siquiera la esperanza de que fuera por otra mujer. 

Sin marcha atrás.

4 comentarios:

  1. Y ella, encajando sus palabras, bajo el toldo del piso nuevo respira hondo. Quería dejarlo desde hace tiempo pero le faltaba valor.
    1 beso.

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    1. Pues igual sí que se veía insoportable para él, pues pudiera ser que esa decisión estuviera tomada poerella tiempo atrás y, como sugieres, tuviera la paciencia de que fuera él quien pusiera punto y final, quedando como el malo de la peli.

      Por qué no?. Estrategias puede haber de todo tipo. Un abrazo!.

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  2. No hay nada peor que la indiferencia, contemplando bajo un toldo , como las palabras cortan elsutil hilo que los unía.
    Un abrazo-

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    1. Igual lo doloroso era asomarse al vacío ya instalado entre ellos, desde esa altura, y confirmar un hilo ya roto, por una, por otra o por ambas partes.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.