domingo, 4 de noviembre de 2012

Adivina quién soy



Día de los Difuntos. Con los ramos de flores de plástico en las tiendas de barriadas, las naturales en las floristerías, los puestos de castañas asadas en la esquinas y su corazón  a la deriva, a pesar de haber pasado dos años de tu partida. Tan súbita, tan injusta, tan dolorosamente imposible de creer. 

Nuevamente no acudiría al cementerio ese día. Ese derroche de exhibición le parecía una comedía de mal gusto. El luto no estaba en la ropa, ni el llanto en los ojos, ni la perplejidad en el parte de defunción que le dieron. 



Miró el armario y los cajones con tu ropa. Acarició tu estilográfica, los lomos de tus libros en la mesita de noche, tus gemelos  y tus apegos. 


El solitario que elegiste había sobrevivido a las tardes de lluvia, guardado en esa cajita adamascada donde había exiliado la cadencia de tus pasos por el pasillo y el arrullo de tus brazos. Al calzárselo en su dedo, te vio en un haz de luz huido de aquel brillante de talla imperfecta, como el tiempo verbal que lograsteis conjugar.



Sintió la suavidad de tus manos y ese halo de ébano cerrando sus ojos... 
-"Adivina quién soy". 

2 comentarios:

  1. Se que mis manos están frias y no me atrevo a tocarte, acariciarte como solía hacer en tiempos pasados, dulces y llenos de vida, es momento de reflexión, de recopilación de momentos pasados pero no perdidos para la memoria de las gratas sensaciones e intercambios, del querer sin más, del estar simple y reconfortante, del compartir, del todo.
    Un abrazo.

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    1. Y ella, poco a poco, irá dando tu ropa a Cáritas, tus gemelos a su hermano, tus apegos a una caja de zapatos que depositará sobre el armario y tu estilográfica regresará al escritorio. Ese que podrá usar ahora, con la memoria de tus brazos apoyando la apertura de su corazón, para que al fin pueda escribir el último llanto que verterá por ti.

      ...Dejándote partir.

      Gracias Alfred por tu lectura y por este comentario entrelazado.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.