lunes, 14 de enero de 2013

Es que salió el sol. Hoy también


Quisiera hablar de fe y de sosiego, de entrega y recepción. De los inmensos fracasos y de las grandes lecciones.

Pero ha amanecido. Con crayones y folios de colores. Y buscando en el centro del centro de mi centro encuentro la mirada que quiero dar a mis ojos. En mi nariz los aromas que deseo oler y en la boca las palabras que me gusta declamar.
Introspección e introversión. De ensayos prueba-error. Sin ciencia matemática. De búsquedas y encuentros, de dudas y de certezas.

Los sabores, las risas, los platos de autor sin estrellas y los postres primorosos me adentran en la luz. Salen y entran manos, caricias del inconsciente y oigo el estupor que siento alegre en su lamer de mis entrañas. Nace y crece la incertidumbre de ser algo más que materia pura y dura. De que soy algo más que átomos y moléculas con enlaces químicos inamovibles y previsibles. Me alimenta la cosquilla de la duda de que algo me alimenta más atrás de un espejo, eso que una cámara no capta, ni aparato alguno mide.

Despierta la mañana entre pinos y césped, sonidos y silencio, relax y alborozado  afán por seguir viva.

Las aves saludan al nuevo día,  los tintineos de algún vaso en la cocina, el aroma a café y promesas. Despiertan olores a pino del fregasuelos, de cera abrillantadora de muebles y el dulce, íntimo aroma de hierba recién cortada en una sinfonía que ilumina el horizonte en derroches de luz, iluminando piedras y maderas, suelos y esperanzas.

Late, viva ya, la larva del día que estreno hoy en mi corazón sediento, que se apresta a buscar el enchufe donde el hipotálamo reciba la energía renovable de mi alma, al amanecer de este, y el otro, y el otro…nuevo día.

2 comentarios:

  1. La vida está repleta de enchufes, no tendrás problema. Ni mañana, ni pasado mañana... Los corazones sedientos saben bien como hallarlos.
    Un abrazo.

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    1. Hay hambre y sed que parecen no tener fin.

      La forma de recargar la energía es indiferente. Ya sea con un enchufe, o una buena partitura, o con actividades al aire libre...pero recargarse cada día. Renacer cada mañana.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.