domingo, 6 de enero de 2013

Reyes para un personaje inventado.



Los Reyes trajeron al viajero de la pantalla una caja de mediano tamaño con un enorme lazo de fantasía y aromas a flan reposando.
Algo nervioso, con sus dedos expertos en Mercados y primas de riesgo, leyó la caligrafía abultada de SS MM los Reyes Magos. Koppy. Resiguió el trazo hecho con lentejuelas de cera de un lacre. Rojo rotundo, como una tinta henchida de sangre. Intensamente viva.

La caja contenía una bola de paciencia (una esfera pulida, brillante y sonora al agitarla), una barra de chocolate con fresas, dibujos en flor para endulzar las horas, y un barco por montar.

Era al estilo playmobil, con piezas sin numerar. Para armar con calma y tiento. 

Tenía tiempo para montarlo, ajustar los encajes, colocar la arboladura, instalar el velamen y cuadrar todas las piezas.

Sabía que el viaje en la bañera del mar azul infinito sería largo, como cualquier viaje que se precie. 

En bolsitas transparentes venían, por lado, los personajes de sus sueños, y por otro, incontables pelucas y una ingente cantidad de atavíos y enseres. Ellos parecían los amigos de los cuentos infantiles, que ahora se llamaban de mil formas. Como él mismo. 
Jugó a poner los elementos diferenciadores. Llegó a formar una docena de muñecos totalmente ataviados completamente,  a los que bautizó con un alias. 

La hora de ponerse al ordenador le encontró aun armando el barco del viaje virtual de su Itaca particular. La vida, se había asomado al balcón en la noche de su infancia, un año más.

“Veamos...esta polea....”- dijo. Mientras mordisqueaba un carbón gris, de azúcar, con el inconfundible sabor a inocencia perdida.

2 comentarios:

  1. :)

    Muy tierno.
    Afloró el niño escondido durante tantos años.

    Besos.

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    Respuestas
    1. Gracias. Al niño que siempre habita en un rinconcillo del corazón, es bueno dejarle respirar de vez en cuando.

      Creo que algunas cosas, como olores que dejan una huella dactilar, nunca mueren.

      Un abrazo.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.