martes, 5 de febrero de 2013

Chaleco de angorina al sol


El sol salió de nuevo.
Acarició el cristal de mis gafas de cerca e hizo una pirueta en el aire, yendo a disparar su dicha, en el centro de un chaleco de fantasía que cuelga tras la puerta del dormitorio.
Ese impregnado de aroma azul en su tacto de angorina.

Y yo sin querer pregunto,  si es por iluminar o dar tibieza a la única pieza de ropa que preciso.

Siento que él me contesta que sí, y yo haré como que lo creo...ya que ¿por qué no?

8 comentarios:

  1. ...traigo
    ecos
    de
    la
    tarde
    callada
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    ALBADA2

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...

    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE RUSIR DEL MAR LABERINTO ROJO LEYENDAS DE PASIÓN, BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC SIÉNTEME DE CRIADAS Y SEÑORAS, FLOR DE PASCUA

    José
    Ramón...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. He cabalgado en tus Horas, a bordo de un bajel de sonidos, imágenes y luz.
      Gracias por tu lectura.
      Cierro los ojos y del Atlántico me llegan aromas a delfines perdidos en mareas de luces y brea. Entre caballitos de mar sin miedo a estampidas.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. ¿No serán celos? El sol y los chalecos siempre rivalizan por acariciar los cuerpos que desean.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no lo sé. Debo ser de sangre fría, como los reptiles. Y a veces creo incluso que mi sistema límbico, tan recubierto de posteriores estados de inteligencia más formal...pues que un poquito lo tengo por domesticar :-)

      Gracias por tu lectura. Un abrazo.

      Eliminar
  3. El sol acaricia la piel y la impregna de su luz y de sus rayos.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  4. Me basé en esa idea, en efecto...focalizando en el pecho, donde habitan los afecto, el lugar donde calentienta mi piel y mis latidos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Bendito sol que nutre hasta nuestras emociones.

    Besos.

    ResponderEliminar

Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.