miércoles, 27 de abril de 2022

Poemas para un encuentro

 


Este sábado, en Fines, Almería, nos reunimos algunos poetas. Me han tocado una escultura, una muñeca y un cuadro de orquídea para inspirar mis versos. Son los que ahora, en primicia, os expongo aquí. Espero que os gusten 


Escultura para la esperanza

 

Me planto ante una escultura

bajo un sol que la engalana.

Blanca, como tiza viva

ante mi atenta mirada.

Quiero acariciar la brisa

desprendida de unas alas

festoneadas de pliegues,

en mármol con filigrana.

 

Los raros, los marginados

sin sombra que les resguarde.

Ejército de almas libres,

sin lugar para cobardes.

Ignoraron a la gente

quemando todas sus naves,

persiguiendo mil quimeras

con corazones audaces.

 

Me pregunto, mientras miro,

cómo atrapar estas almas,

incomprendidos jirones

de unas vidas desdichadas.

La escultura bien pudiera

ser el ángel de la guarda

de quienes quedaron presos

en hilos de telaraña.

 


La muñeca de trapo

 

Con el ruido de las bombas,

y de cientos de explosiones.

Con tanta muerte y dolor,

quién pensará en la muñeca

inerte sobre cascotes.

 

Lucía un vestido extraño

de volantes extendidos.

Estaba limpia y cuidada,

como un paréntesis bello

entre escombros y ruinas.

 

La imagen duró un segundo

en una tele de Fines.

Sasha la reconocía.

Con la muñeca quedada

en Kiev, su infancia rota.




La orquídea vistosa

 

Cuando la primavera se desnuda

el suave canturreo de las aves

acerca mis latidos a la llave

de otro eco, remoto, que saluda.

 

Las flores se divierten, testarudas.

Con pigmentos salvajes o muy suaves,

sin saber qué alquimia da la clave

de un mejor color, que no genere dudas.

 

Una orquídea intensamente roja

llega a mis manos, cual milagro puro.

La miro tan bella y se me antoja.

 

Pareciera la visión de mi futuro,

dejando atrás un negro que se afloja,

y todo lo vivido gris y oscuro.

 




martes, 26 de abril de 2022

Mayo a la vista, en jueves

 


Siguiendo la inicitaiva de Molí del Canyer sobre mayo, mi aportación es la que sigue

Mayo ya va asomando

a un palmo de mi persiana.

Y ante una luna menguante

trae florecillas alegres, 

palomas que se enamoran,

alergias en las narices,

deshielo de blancas nieves

y un palpitar confiado.

 

Miro hacia los balcones

ornamentados de flores,

alegres si llueve suave

y ante abejitas tenaces.

Este mes traerá en volandas

recuerdos de antiguas voces

de unas flores a María,

de mi infancia ya lejana.

 

Y versos de principiantes

en portales semioscuros.

Indisciplinados besos

y corazones radiantes


miércoles, 20 de abril de 2022

Volando simbólicamente, en jueves

 


Siguiendo la propuesta de Neogéminis, sobre unas imágenes a elegir, mi aportación es la siquiente


Eva María había transitado por las puertas del infierno, a veces tan cerca que creyó quemarse sin remisión. Los niños, la sola presencia de los niños la echaron atrás de una decisión sin retorno. No veía salida.

Qué fácil es decir “vete y rehaz tu vida”. Muy fácil parece, pero no lo es, como ella bien sabía. Su madre bastante hacia con regalar ropa a los niños cada temporada, porque él parecía no entender que el sueldo no llegaba. Por mucho que cuestionara dónde se iba, la cuenta se vaciaba a mucha velocidad. Encontró un trabajo de limpieza en una empresa, con un sueldo parco, lo que hacía evidente que no podía emprender una nueva vida separándose de él.

Pero un día dio el paso, se decidió a pedirle que se fuera, o se iría ella con los niños, pero del puñetazo le rompió la nariz. Su gran suerte es que resbaló en el suelo, por el impulso de sus pies. Eva María acababa de fregar, y él fue a darse con el pico de la mesita baja.

Asustada se acercó a su cabeza, de la que salía sangre en un charco palpitante. Respiró al confirmar que no tenía pulso, y llamó a Emergencias. Muerto, se dijo, al fin llegó mi hora de volar, de ser simplemente yo.

Palabras 217

 



lunes, 18 de abril de 2022

Anécdota de tren



Siguiendo la propuesta de Desayunos artesanos, sobre anécdotas en medios de transporte, mi aportación es la siguiente

Una hora y diez minutos. Eso duró la conversación, desde Tarragona a Barcelona, donde acudí para hacer la presentación de mi poemario Rumores de pleamar. El tipo se fijó en que leía el libro. Estaba intentando seleccionar qué poemas iba a leer. Pero tras alabar mi gusto por la lectura, él abogó por ese placer ante las letras. Para pasar poco después a cuestionar la educación de los jóvenes de hoy, quienes leen menos. Y de ahí pasamos a charlar de los usos y costumbres, tan diferentes ahora a los de nuestra juventud. Yo le dije que era muy joven para parecer tan rancio, pero reconoció tener 44 años, y yo aluciné cuando acertó mi edad sin equivocarse ni un año.

“La edad de mi madre, dijo, pero tú te sientes mucho más joven. Y eso se nota”. Bueno, me dije, este tipo tiene ojo clínico para las mujeres. Y de ahí salió que no llegó a casarse pero que adora a las mujeres. Italiano residente en Barcelona desde hace quince años, según, dijo, rememoraba cómo conquistaba a las mujeres antes, y cómo ahora se ofenden si son caballerosos con ellas. "Los piropos, ay los piropos", con lo bien que iban, decía él. Yo defendí un respeto igualitario, pero me explicaba anécdotas de su zona italiana de Lacio. Así que hablamos de Roma, que visité este enero, y luego charlamos de diversas cosas e inquietudes que compartíamos. Sonriendo me pidió el teléfono cuando me dispuse a bajar en paseo de Gracia, pero alegué que como bien había dicho, podía ser su madre. Y nos reímos ambos, pero él me miraba, con ganas, me miraba como hombre, y me felicité por ir al gimnasio cada día

Un ratito excelente y ameno.  Y ya veré qué hago, porque yo sí tengo su móvil.

Palabras 301

sábado, 16 de abril de 2022

Sábado de gloria tempranito

 


Mi cuerpo se despereza

en la mañana soleada,

tras ver tantos viacrucis

en esta semana santa.

 

Tras una espera insufrible,

un cristo crucificado

nos habla de la odisea

de quien muere año tras año.

 

La devoción de los fieles

se me antoja exagerada

pero las lágrimas dicen

que son sentires del alma.

 

De nuevo suenan saetas,

y esos pasos en volandas

reviven un episodio

de las escrituras santas.

 

Yo salgo a la calle pronto

y veo aún gente borracha,

sin mantillas ni peinetas,

digiriendo la resaca.


Feliz domingo de resurrección. La imagen es " Cuerpo hipercúbico", de Dalí. Está en el  The Metropolitan Museum of Art, New York

jueves, 14 de abril de 2022

Soñando en jueves

 



Siguiendol a propuesta de Magda, la trastienda del pecado, sobre ensueños o sueños, mi aportación es la que sigue.


Soñé que estabas conmigo.

Gelatina derretida

entre tus brazos de alondra,

mientras dormía

 

Tantos y tantos besos

Que con uno más moría,

de primavera exaltada

bajo mi falda de flores.

 

Era tan vívido el sueño

que engalanaba mi noche

que derroté a las ausencias

mientras dormía.

 

Tu talle allí devenía

en guirnaldas de amapolas

ardiendo bajo la luna

ante la aurora.

 

Me detuve en una esquina

de ese sueño tan ufano,

sintiéndote más que cerca,

mientras dormía

 

Se entreabría el horizonte.

Luchaba el sol por salir.

Con mi cuerpo en carne viva,

sólo sabía esperarte.


miércoles, 13 de abril de 2022

Días de besos a flor de piel


 


Partimos sin rumbo fijo

como avecillas audaces,

con albahaca y hierbabuena

engalanando la calle.

 

Luego la calle devino

un paseo por lodazal

de mentiras caducadas

y desidias de alquitrán

 

Los besos que no nos dimos

se agostaron en mi boca                

Qué inútil resulta el tiempo

perdido y que se equivoca                         

 

Las golondrinas huyeron

ante mi mirada ausente,

pero con brújula sabia

te trajeron, nuevamente.

 

Los besos que ahora nos damos

me saben a luna y miel,                        

a chiribitas de mares

y a manzanas por morder.

    

lunes, 11 de abril de 2022

Rosas por Sant Jordi



Texto de Rosa Pita. Para concurso literario cuyo premio son rosas. 

Aquel 23 de abril, Sant Jordi naufragaba en un mar de dudas. Blancanieves, siempre aventurera y harta de la monotonía, había hecho pública su relación con la bruja de Hansel y Gretel. Dicha hechicera, en una exclusiva a una famosa revista del corazón, se declaraba vegetariana y a favor del libre albedrío de los personajes de los cuentos de hadas.

La rebelión se inició de inmediato: princesas divorciadas, lobos vegetarianos, príncipes acosados, madrastras que abrían su propia consulta de Tarot, hormigas que se declaraban en huelga y cigarras trabajadoras, bellas durmientes insomnes, gatos sin botas... ¡Aquello era un caos!.

El colmo de su desdicha fue cuando se enteró que su dragón aceptaba la propuesta de matrimonio del Monstruo del Lago Ness y se disponía a marchar de inmediato a Escocia. ¡Que iba a ser de él entonces!.

Sin princesa ni dragón, su única opción era buscar un trabajo que le permitiera ganarse la vida en aquel mundo de locos. Una idea le vino a la mente como un rayo: tal vez hubiese algún puesto vacante en una parada de rosas. Y sin dudarlo, con su brillante armadura, se echó a andar Paseo de Gracia abajo.

Votad Aquí, por favor la Asociación vecinal que vendería las rosas es de un barrio realmente humilde y necesitado.

MUCHAS GRACIAS 

jueves, 7 de abril de 2022

Latiendo por primavera

 


Se despertó la sangre.

La primavera se avino

a dar cuerda a este reloj

de otoño y soledad vestido.

 

Las velas de los sueños

desplegaron sus lonas,

sedientas de mar y brisa,

de aromas de lluvia y luz

 

La luna quedó expectante.

Las golondrinas se asomaron

en sus nidos de saliva y barro

por ver renacer la vida.

 

El universo se detuvo.

Las amapolas se asombraron

Las margaritas sonrieron

ante el latir de un corazón.

 

El mes de abril echaba el vuelo

Con sabor a reconquista.

Con la promesa cumplida

de renacer tras el invierno.


miércoles, 6 de abril de 2022

Inicios de relatos, en jueves.



Siguiendo la propuesta de Amores y relaciones, de Myriam, elegí la Frase 4. "Entonces me/le pareció que era el momento oportuno para contárselo todo".

Te veo así, en el ataúd, tan relajado al fin, tan bien vestido por una vez, que me parece el momento óptimo para decirte la verdad de mis jueves de bridge. No, Pablo, no eran tres amigas de la Universidad, era una sola persona quien me hacía compañía cada jueves desde hace quince años. Se llama José Luis, y tal vez jamás sea mi marido, pero en parte sí ha sido mi compañero de vida.  Odiabas el arte en general, la poesía en particular.  Por inútiles, decías. Y sí, he llevado a nuestro hijo a encuentros de poetas, a exposiciones temporales de escultura y de pinturas, a lugares de belleza arquitectónica. Porque tú no querías acompañarme, y ellos sí. Aunque se quieran como amigos, no lo son. Se parecen en muchas cosas, ahora que lo pienso, porque siempre le vi como nuestro hijo. Porque lo es.

¿Recuerdas cuando nació Pablito? Qué ojos más azules, dijimos ambos. Sí, ahora te lo digo. No es tuyo, y lo supe desde el primer mes de embarazo.  Dudé sólo unos minutos, el tiempo en mirar el calendario y confirmar mis sospechas. Estabas en el congreso de oftalmología macular, ¿recuerdas?, de donde llegaste enamorado de una nueva técnica que te apasionó. El tiempo te dejaba cada vez más ensimismado en tus cosas, y José Luis es atento, romántico y detallista, así que no vi nunca razón para echarle de mi lado.

Ahora, que dudo que te importe, te digo que, igual que tú me hiciste feliz en muchas cosas, él me llena espacios que tú no podías llenar. Descansa en paz, Pablo, con tu mención en la cátedra de la Complutense y tus monografías exitosas. Te has ganado el lugar que te corresponde por tu talento, y creo que te vas sin ninguna queja de mí. Hasta siempre, amor.

Palabras 303

martes, 5 de abril de 2022

Ucrania, cómo duele

 


He visto la aniquilación

Los cadáveres abandonados,

como títeres descuajaringados,

como el fracaso de la razón.

 

He visto la riada de huidos

Los sueños rotos en sus pupilas

como promesas pisoteadas

como una paz que se les robó

 

He visto tanques como hormigas.

Los incendios tras las bombas

Las casas sin suelo ni paredes.

Los amasijos de metal y destrucción.

 

Me queman las palmas de las manos

por no poder usarlas para sanar.

Me duelen las pupilas de tanto ver,

por no poder darles más que mi voz


Palabras solidarias

 


Di un TRASPIÉS, tampoco fue un gran accidente. Cuando vi a la enfermera con la JERINGA preparada, me sentí como un niño nuevamente. Tenía terror a las agujas. Siempre recordaba al MAMARRACHO que tuvo que sacarme sangre y no encontraba la vena. Tenía seis años entonces. Suerte que llegó al consultorio un sacerdote, armado con un   PARAGUAS y remangándose su SOTANA, amenazando con sacarme de allí a la fuerza.

Mi madre, tras escuchar mis berridos desde la sala de espera, decidió que, de momento, no me hicieran el análisis. Luego la vida ya me enseñó a comer como un celíaco.

Palabras: 100

 Siguiendo la propuesta de Cinco palabras solidarias


lunes, 4 de abril de 2022

No sueño ser el Halcón Maltés

 



Siguiendo la propuesta de Tintero de oro sobre detectives, mi aportación es la que sigue.

No me llamarán Halcón, y tampoco maltés. Soy de un pueblo pequeño de Tarragona, y mido un metro sesenta. Que es poco, lo sé. Y que mi peso, de escasos cincuenta quilos no dan para mucho jolgorio tampoco se me escapa. Pero soy detective privado, con carnet oficial, y cinturón negro en cuatro artes marciales. Esas características me dan cierta ventaja para no ser visto, en primer lugar, y para defenderme, si lo soy, en general.

Me llamó un hombre, muerto de indignación y dolor por el asesinato de su amante en el piso del hotel donde siempre se veían. Una historia sórdida, me dije, pero no. Él la amaba y quería saber quién había sido tan rastrero e infame como para arrebatarle su gran tesoro, ella.

Luis, el marido engañado fue el primer sospechoso. Hablé con el teniente al cargo, amigo mío, y no había rastro alguno de una posible intervención por su parte. Afligido, y ahora sabedor de la aventura de su esposa, estaba desolado. No sospechaba que los jueves, día de la partida de bridge de su mujer con las amigas, fueran de hecho los días de su aventura, sin amiga alguna. La cámara de la habitación había grabado los jueves previos al asesinato. Costó poco que una señora de la limpieza confesase que la instaló un amigo suyo, a demanda de la mujer asesinada. 

Estaba controlada por el móvil de ese tipo, y él se las pasaba a ella. En las imágenes sólo se veían unas escenas de amor pasional, sin extravagancias. Revisé las entrevistas de los alojados en la planta y del recepcionista que estuvo esas horas. El viajante había escuchado algo pesado cayendo, y por la hora que dijo, era el cuerpo de ella, ya muerta. No salió de la habitación a mirar y nada pudo decir. El móvil de ella demostraba que tenía un acosador. Pero el número del acosador figuraba a nombre de una mujer mayor, ya difunta, lo que hizo imposible seguir el rastro, ahora la línea de investigación más atrayente. Miré quién se había alojado en ese cuarto tras el suceso, y vi un nombre que recordé de los interrogatorios, el de ese tipo que conectó la cámara, ahora en poder de la policía.

Lo negó, pero con la presión de mi brazo en su cuello, confesó que estuvo tan enamorado de ella  que la quiso para sí. Cuando  se negó a trato alguno con él, y luego se echó a reír al amenazarla con contar al esposo su affaire, no le quedó más remedio que acabar con ella, o con la historia, o con su loca pasión recién estrenada. Sentado en el hall del hotel vio cómo salía de la habitación. Por su móvil pudo ser muy preciso. Tomó el ascensor y subió a la planta, con la pistola en el bolsillo. Con el silenciador no hubo escándalo.

Fue fácil, dijo, al abrirse la puerta, ella estaba ahí, bella como siempre, e inaccesible como nunca. Sí, me confesó, apreté el gatill, luego bajé por las escaleras y salí del hotel  tranquilamente.

Le imaginé yéndose por el paseo del Prado, silbando una canción de amor. Al final hasta yo estaba enamorado de ella. Qué pasiones levantaba, por Dios, me dije, y sí, al verla entendí que era tan bella como para morir por amor

 Palabras 552

Podría ser el final e otro post de hotel. De este precisamente, pero tiene entidad propia :-)


sábado, 2 de abril de 2022

Soneto de un adiós

 


Voy recorriendo el reloj a tu paso.

Tropezando contigo y conmigo.

Como si el tren que tomamos, me digo,

se hubiera estrellado calle abajo.

 

Pregunto a las golondrinas por ti,

y es que intuyo que perdí la partida,

y mi querer seguir es otra huida

ante una realidad que no entendí


Dejaré que te vayas, qué remedio.

Herida, y con mi corazón a cuestas.

Dejándote libre de este asedio.

 

Porque no puedo dejar de ser honesta,

y permitir que nos atrape el tedio

si el silencio enconado es tu respuesta.