jueves, 4 de noviembre de 2010

Recambio de palabras

Tomado de Google


El repuesto de palabras llega tarde.
Tarde para olvidar las palabras oídas y dichas.
Tarde para las pensadas y aún no pronunciadas y para las inmensas desproporciones entre lo ideado y lo expresado.

Cuando te has ido, el recambio de palabras te ha delatado.
Esa mujer ya no eras tú. Fonemas estrenados en el momento de tu partida, sin portazo ni pañuelo, en el momento de irte. Giros adoptados de otra lengua que jamás compartimos.

Alguien comparte tu idioma. Pero ese alguien ya no soy yo

Puente tentador

Obra de Antonio López. "María durmiendo"

Fue un día tan duro que ante el  puente le asustó una idea que se coló de contrabando en su imaginación. Los problemas se iban acumulando, de día en día, de hora a hora.

Aparca tan deprisa que ignora su costumbre de dejar las ruedas alineadas y en el ascensor se afloja la corbata. 
Se le escapa un suspiro incontrolado al cerrar la puerta tras de sí, besa a Isabel en la cocina y sin quitarse los zapatos se acerca suavemente a la cuna donde duerme con la boca abierta Héctor.

La mira intensamente, con su dedo índice recorre su cara plácida y susurra: "Si no fuera por tí..."


Secreto de amor

Tomado de internet.

Estoy seguro que me ayudó aquel bebedizo que tanto me costó hacerle ingerir.

Su boca en el cine, en la penúltima fila, mientras rebuscaba una palomita de maíz inexistente, se abrió dulce. Tendió un puente al deseo que otras veces ignoró con un mohín altivo que destrozaba la llama de mi pasión. Esa pasión que más tarde yo derrochaba en mi cuarto, pensando, enfebrecido, sólo en ella.

Cuando preguntan el secreto de su adhesión por mi cintura cuando paseamos abrazados...yo sonrío. Los secretos componentes del bebedizo, ya ni los recuerdo yo.

Consejo de sabios

Conejo desollado. Antonio López. !972

Cuando el Consejo de Sabios determinó mi exilio en los escenarios de la restauración  se amotinaron mis papilas gustativas definitivamente y ahora exhibo el orgullo de ser un apátrida de los guisos sin servidumbres a estrellas ni galaxias culinarias.

Tus conejo con rovellons y sin artificios me trasladan a donde quiero siempre regresar: al alimento simple. A mis raíces. A las recetas de la yaya Rosa.  

No contesto los requerimientos del club de gourmets. Cerré mi correo electrónico y sólo permanece abierto a...tus guisos de amor con virutas de alegría.

Caen las hojas

Tomado de Google

Se organizaron en silencio, dejaron pasar el verde y alimentaron al amarillo.

Ahora las hojas marrones , seguras y orgullosas esperan su momento para dejarse caer y sentirse libres.
Se levanta el viento de xaloc y se alborotan alfombrando el paseo para que Edi juegue con ellas a pisarlas y hacerlas crujir con sus pisabas militares a ritmo militar, sobre los talones y con enorme energía. 

O para que Anita llegue a provocar lluvias efímeras, una y otra y otra vez, hasta estornudar y quedar con el pelo adornado por trocitos de hojas, como confeti oloroso.

Si se amontonan suficientes hasta podrán nadar entre ellas y reencontrarse con la naturaleza. Retozando entonces, entre la vegetación y la tierra que le cobijan como un nido vegetal.