jueves, 11 de junio de 2015

leona, mascota amiga




Cuando la vio mover la cola imaginó que estaba contenta, pero al oír los arañazos en la puerta comprendió que exigía su paseo diario. El despertador estaba desconectado, sin duda porque él mismo lo había programado de ese modo, sin darse cuenta. Así que, sobre el pijama, se enfundó en su sudadera, se calzó las botas.y con la cadena de hierro firme en su muñeca, sacó a la leona al parque vecino.

Aún no logra entender por qué las pocas personas que se cruzan con ella a las cuatro de la mañana huyen aterradas. Porque tanto el felino como él, son vegetarianos, casi siempre.

La imagen de la leona volviendo a ver a sus amigos, me hizo recordar que los animales tiene un qué sé yo de nobleza humana. Y que demasiados humanos se comportan como verdaderos animales.