lunes, 30 de julio de 2018

Dormir el sueño al fin

Imagen de Aguirrefotox

La manecilla está varada como barca desfondada. Sueña con deslizarse al otro lado del reloj, con ese corazón de porcelana china enquistado. Abre su puerta y mira hacia la calle de los ayeres, por donde el hombre de su vida se escapó una noche, y por un momento cree ver su silueta, alta y desgarbada.

Sus latidos trastabillan, sus ojos se empañan de una espesa niebla. Sus pies esbozan pasos desbocados, y su mente la transporta a una era y a una enagua manchada. Desde el suelo escucha la voz del viento, que aflojando su quejicosa presencia, semeja un cantar de amor dormido, y ya, sin pulso se deja acunar por un sueño. El sueño de los vencidos 

Bach a cualquier hora


domingo, 29 de julio de 2018

Vacaciones alternativas


La huelga de taxis, de personal de aeropuerto, de pilotos de líneas aéreas y de su aparato de aire acondicionado les brindó la opción para pasar el fin de semana. En una barquita de remos, en el Parque de la Ciudadela, soñarían con vacaciones de ensueño. Menos exóticas, eso sí, pero factibles.


miércoles, 25 de julio de 2018

Hormiga de cartón y luz


Todos se reían de ella cuando decía tener pánico a las hormigas. Era la burla de sus amigas y de sus hermanas, hasta que les llevó al rincón del patio de la central nuclear de Vandellós II. Sólo ella se quedó ante Gertrudis, nombre que le había dado, mientras las demás huían.

sábado, 14 de julio de 2018

Recuerdos de un ayer



Arrumbados por el peso 
de los años baldíos, 
mi corazón se detuvo 
al borde de tu río. 
No quedan barcas 
donde navegar, 
ni norays 
donde amarrarlas, 
tras las nieves del olvido. 

Tu recuerdo renace, 
empecinado, 
en mi corazón 
de barquito de papel, 
ajado ya por las tormentas 
del ayer. Vacío

jueves, 12 de julio de 2018

Polos de naranja

Imagen de Google


El verano les pilló con el paso cambiado. El frío se había instalado en sus corazones. Sin pensarlo mucho, descongelaron los polos de las pasadas vacaciones. Dos palitos teñidos de naranja, nadaban ahora en el plato giratorio del microondas del apartamento estival.

miércoles, 4 de julio de 2018

Migración

Imagen de El confidencial


Al fin, tras unas semanas de permanencia en  un centro de acogida improvisado en un pabellón deportivo, se vio volando.  Le habían metido, a él y a dos chicos más de su misma patera, de regreso a su país, en un avión, con un poli a cada lado. 

Durante el vuelo, pensaba en este  viaje, lujoso, de su vuelta a la miseria, el hambre y la muerte, y en la humildad y el peligro sin fin de su navegación hacia la opulencia y hacia un futuro. Se dijo, mirando por la ventana "volar me gusta, pero repetiré las veces que sean necesarias hasta no tener que volver a volar




Encadenado con Alfred 2

Tomada de Google

Repesco otro encadenado, que revisando, el previo en este blog no fue el último. Ni el mejor, si hay categorías para calificar textos encadenados desde la improvisación más literal. Se acercaba el otoño. Puse el primer post a las 21, 27h , y el juego se acababa a las 22,57 h  del 10 de octubre de 2015. En el enlace final pueden ver en tiempo real el juego de estos cómplices hermanos en el esto de encadenar, sin cadenas, palabrillas o poemas, reflexiones o recuerdos, antes del descanso nocturno.   

Siendo P yo misma, y A mi gran amigo Alfred Comerma




P.- Me senté a esperar la luna de Octubre, a la orilla del mar de mis recuerdos. Te vi aparecer, como un trampantojo de mi vista, entre la niebla de sonidos que formulaban el canto de sirenas varadas de una playa sin mar.
A.- El reflejo me indicaba el camino que no quería coger para no ahogarme entre sonidos desconocidos, mientras escuchaba las sirenas enloquecidas soltando sus cánticos, que arrullan las olas que invaden la orilla donde mis pasos se pierden, buscando una luna que dicen, es respuesta
P.- El reflejo sobre tu piel reescribía la senda de otros pasos, de recorridos lunares, en las yemas de mis dedos de pianista sin solfeo de un tiempo que por pasado, dejamos varado. En un noray de hierro ya oxidado por el tiempo y el olvido. Recordé tus manos en mi piel de ayer.
A.- Contemplo las suaves olas del amanecer, antes de que el sol me ciegue los ojos, para sentir como me recuerdan el vaivén de tu pecho atolondrado, recibiendo el código que mis yemas escriben en el, mientras sentado escucho tus silenciosas respuestas alejadas con la corriente.
P.- Con la corriente de esa marea de recuerdos que desgranamos, nos sentamos en el mar de la tranquilidad de una luna que inventamos. Donde las áridas arenas se nos hicieron tapices donde contar las cicatrices de ayeres por recordar. Ante el planeta que nos cobijó dijiste...
A.- ...tan lejana como la luna nos parece que está, y sin embargo es la fiel compañera que acaricia nuestros sueños, sueños de ser y transitar, marineros intrépidos por tormentosas aguas, que sabremos domesticar para poder llegar a la playa donde poder escribir nuestros poemas.
P.- Esos versos de vainilla con canela, para las tardes de invierno en que nos esperan los fríos de las nieves por llegar. Los poemas encendidos que dejábamos caer desde la tinta al papel, quemando el fuego de los rosales dormidos que lograremos ver florecer. Poemas de sombras y ríos...
A.- Mil veces recitados , y cada vez con unas rimas distintas, pues siempre eran nuevos y no quedaban fijos en el papel, pues necesitábamos las hojas blancas, para poder poner todo aquello que nuestras febriles mentes no se hartaban de soltar, entre risas y cantos con letras locas.
P.- Las letras locas, que buscaban inciertos renglones donde posar sus alas, averiadas por los impulsos erráticos de nuestras voces en busca de las rimas perfectas. En pos del verso absoluto que llevarnos al cielo del paladar, como tacos de jamón prendidos en un plato, que no vaso :-)
A .-Tacos que una vez introducidos, estallan en un sabor que nos domina, nos apasiona y nos aleja de los vulgares mortales, que en aras de unos principios totalmente ajenos a nuestras costumbres, se pierden ese placer, de dar de comer al hambriento, con dados diminutos y pecaminosos.
P.-Que nos disponen la mente, a través de los sentidos, a los más sentidos versos que el hambre no logra plasmar. Porque con el estómago vacío, las letras se dan en bailar ante los ojos, y las papilas gustativas se apuran en oler los guisos de otras cocinas, sin dejarnos inspirar
A.- Cual notas escapadas de un piano, nuestras letras han de merecer un destino imperecedero, en un poema nunca acabado, pues esta trenzado en mil noches de intercambios, que no todas las cenas con aromas embriagantes pueden evitar
P.- Y como no hay invierno sin otoño previo, ni postre sin primer plato, te invito a pasar otro rato en tan buen lugar de intercambio. Con unas hojas y un suelo, te deseo que la noche, deje sobre ti un velo de lunas por describir. Tanto si es Octubre o Abril, para que acune tu sueño
Imagen tomada de Google

martes, 3 de julio de 2018

Encadenado con Alfred

Tomado de Google

Con Alfred Comerma, cuando ambos éramos un poco más jóvenes  y podíamos encadenar ideas o  frases, como pañuelos unidos en la magia de un sombrero por abrir, hacíamos encadenados, encadenando, valga la redundancia,  la última palabra del uno con la primera del otro. Y la noche, o la tarde se deshacía como terrones de azúcar en los tés de cualquier esquina de los sueños. Eran tiempos cercanos y tan lejanos, como tres años, en los que la vida de ambos ha tenido cambios importantes. Lo rescato porque en los veranos desde 2011 hasta 2015, muchas noches hilvanábamos frases ante el bochorno nocturno de la calígula anual

Como ejemplo, pongo el último, hasta ahora, que hilvanamos en una noche de 2015, siendo P yo misma, y A Alfred
.
P. Soñaba por soñar, que navegaba, en un barco de papel, por un mapa de canales, buscando esquivar los sumideros, por donde no adentrarme. El niño de la mano inmensa se acercó, masticando un caramelo, para dejar que sus dedos luego lo tomaran por el cuello.

A. Hay sueños que sin ser soñados se instalan en nosotros, pidiéndonos un poco de sueño, para seguir existiendo. Con un barquito de papel, la vuelta al mundo yo daría si fueras el timonel.

P. Navegaríamos por mares, de fantasías justicieras, que como nanas fugaces extendieran sus banderas, como velas de navío, que nos empuja a navegar. Por ríos de mar dorado, por islas de sol y sal donde enterrar viejas quimeras, que dejamos ya escapar.

A.  Aguas propicias a nuestras aventuras, sin corrientes procelosas que impidieran descubrir isla tras isla, cargadas de tesoros, en forma de miles de poemas, que nos acompañan cual libros orales.

P.  Libros orales que nos sirvan como nanas de voz tenue y melodiosa. Con rimas saltarinas y esponjosas, con vinos, cavas y rosas que poder luego recitar en portales de tabernas, siempre mirando hacia el mar.

A. Cantadas a coro, con palmadas y golpes sobre las mesas y pies orgullosos marcando el ritmo, las melodías coreadas, recrean los poemas que inflan las velas para una buena navegación.

P. Que no hay escrito perfecto. Todos tienen un borrón, que con agua de azucena pretendemos disolver, sin contar que los renglones, como buenos servidores, se dejan también hacer: agujeritos de fallos, ojales sobre el papel, como la vida, que a veces se nos permite rehacer.

A. Los escritos quedan cual hojas perennes, colgadas de arboles inmunes a otoños díscolos, pues se necesitan poner muchas palabras para decir todo aquello que nuestras almas sueñan, en una vida o quizás en más de una.

P. Por eso, por no intentarlo, nos conformamos jugando a hilvanar cosas simplonas, que nos recuerdan que la vida, por ella sola, nos debiera bastar para escribir lo que somos, aunque no diera para más. Un placer Alfred. 

A. El hilvanar desde la distancia, unas palabras que nos traigan a esta vida, las posibilidades de esa otra que todos tenemos en la cabeza y no siempre la vemos plasmada en la realidad. Buenas noches! Besos!


El texto a cuatro manos de ese día