
LLEGÓ A TU VIDA
Llegó a tu vida
para enquiciar tus puertas
y tus ventanas,
y encalar de luz tus paredes.
Para resanar los resquicios
de las grietas de tu alero,
quebrando el cemento,
gris marengo de sus insomnios.
Se llenó el aire de notas
y de risas cantarinas
entre el trasiego de tus pies
sobre el suelo arlequinado.
Iluminó de sonrisas
y de juegos de cama
los rincones de tus silencios,
estrenando mil sonidos.
Los ecos sedimentados
de nostalgias con luz de luna
reventaron las costuras
y quedó la sombra nítida.
Pasó un tiempo,
te miró despacio, sonriendo.
Se colgó del alfeizar de tu vida
e igual que llegó… se fue.
La vida nos da sorpresas y algunas ni las imaginamos; cuando eso ocurre, hay que dejarse llevar y vivirlas en presente; ya el futuro será el camino si se ha de recorrer. Que esas ventanas sigan entrando esa luz que alumbra cada amanecer.
ResponderEliminarUn besote, feliz semana.
Por supuesto, cada relación es el presente, gozarlo, vivirlo, y amanecer cada día con la felicidad de ser amado y sentir amor. Lo que traiga el destino, la suerte o la propia vida...ya vendrá.
EliminarUn abrazo grande
Pero fue maravilloso mientras duró. Un abrazo
ResponderEliminarDe eso se trata. Aquí es porque ella se va, pero ve van por razones a veces imponderables, e irreversibles. Por un accidente, muchas veces, y todo nos aboca a considerar que hay que disfrutar del hoy, el mañana no existe, el pasado de estadística. Nos queda el hoy.
EliminarUn abrazo grande
A mí me suelta mucho soltar, fácilmente me acostumbro a las cosas bellas de la vida y entro en un confort.
ResponderEliminarGracias por la reflexión.
Salir de la zona de confort es imprescindible para avanzar. El apego excesivo, cada vez se ha estudiado más, es una mochila que dificulta el avance.
EliminarUn abrazo, y por un apego sano, y un desapego más sano aún.
Qué bonito Maripau!
ResponderEliminarPrecioso poema... qué sensibilidad y delicadeza!
Un abrazo.
Muchas gracias. Hay seres tan rotos, que el amor que llega y sana es el milagro que la vida lleva a algunos. No se pueda esperar que así sea, pero cuando ocurre, hay que saber que el gozo está en el presente, y el agradecimiento debería estar también.
EliminarUn abrazo fuerte
Que belleza de poesía, una hermosa obra que implícitamente evoca a esa persona que alguna vez fue más que una simple compañía, pues su presencia iluminó la existencia de aquel ser, que a su lado aprendió a ver (y a sentir) la vida de otra manera.
ResponderEliminarEntiendo también que, solo somos inquilinos del tiempo y no importa cuanto dure la felicidad, siempre nos parecerá fugaz. Y todo lo que alguna vez llega, alguna vez se va, pero aquello y aquellos que nos tocaron el alma, que iluminaron nuestra vida, que dejaron una huella en nuestro corazón, ellos (aunque físicamente ya no se encuentren) … en nuestros sentimientos siguen y seguirán presentes por siempre jamás.
Autora, aunque no me puedas ver, aplaudo de tu obra de pie.
¡Gracias por compartir tu talento!
Así es. Hay regalos de la vida en forma de amante sanador. Porque, como dices, somos el hoy, que es efímero. Hacerlo eterno es una actitud que deberíamos potenciar, aunque a veces el llanto nos abrume.
EliminarDisfrutemos de ese presente que nos salva de nosotros mismos cuando estamos rotos, no dejando que los pedazos nos impidan gozar de cada pequeña cosa, inane a veces, que nos llega. Si es un amor correspondido, bendito sea. Dure lo que dure.
Muchas gracias. Un abrazo grande