Me senté a esperar
el talle de tus anhelos,
y la rubia presencia
de tus versos a media voz.
Se hizo de noche,
pero regresé al día siguiente,
dejando que mi presente
acariciara el cielo de los deseos
más escondidos, entre los pliegues
de tu cintura sin escalones.
La silla, solitaria,
ante el mar de mis quimeras,
me sirvió para esperar,
y para esperarte.
Ofrecí mi cara al mar,
Por si a través de las olas
mi llamada te llegaba.
Entre ensoñaciones
de viejas letanías,
esperé que tu blancura,
aunque indecisa,
inundara en realidad
mi mundo de fantasía.
La playa, reverberando luces,
permanecía silente
entre corales de ultramar.
Me levanté ante una luna
vacía, y regresé a mi casa,
recordando una tarde
que no podrá regresar.
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La segunda edición de mi segundo poemario, Oleajes de pleamar, sólo se puede adquirir por el portal de Casa del libro.
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Juan se despidió con un beso largo en un abrazo de vértigo...
ResponderEliminarAsí son Besos con caracola, en la novela de "Besos Usados En Hilera" de Maripau González.
Otra novela de relatos cortos que me encantó..
Un besote y a seguir disfrutando de la escritura y de la vida.
😘😘😘
Mil gracias, preciosa.
EliminarUn fuerte abrazo
Gracias por hacernos partícipes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracia a ti por estar.
EliminarUn abrazo grande, Macondo.
Pienso tanto en esas tardes, noches y días que no regresarán, conforme pasa el tiempo lo pienso más.
ResponderEliminarGracias por compartir.
Un beso
El tiempo, implacable, nos recuerda que si no disfrutamos del hoy, no podremos recuperar ese momento, tarde o noche. Somos lo que hemos vivido, sentido y leído.
EliminarMuchas gracias. Un abrazo grande
Con melodiosa voz nos regalas este sensual poema. Felicitaciones por esa segunda edición.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce fin de semana.
Muchas gracias. La voz no puedo elegirla, pero el tono sí. Me alegra que te guste.
EliminarUn abrazo, Dulce. Por vivir el hoy.