Me asomo al alféizar de otra tarde más.
Estreno un mes con pocas ilusiones,
sin planes, con escasas emociones,
y un té helado que no degustarás.
Te cuento un sueño que no oirás,
por derribar rejas que son prisiones,
por abrir grietas en callejones
donde la luna no brilló jamás.
Convoco a las olas y a una musa,
miro de frente el sol en retirada,
recogiendo caracolas enterradas,
dejando a la marea más que confusa.
Las huellas de mis pies son indecisas
para el reloj de arena caducada.
Se obstina en saber que ya no hay nada,
y me pilla en esta playa, sin sonrisas.
Si esa locura era amor, te la regreso.
Así como los insomnios, que te cedo.
Los besos usados me los quedo,
y amanezco a otra cosa, lo confieso.

Conseguido poema de despedida. Los besos, por si acaso, te los quedas.
ResponderEliminarPoeta, sigue convocando a las olas y su musa. El mundo está necesitado de poesía.
Besos.
El mundo necesita humanidad, y por supuesto, poesía en vez de misiles.
EliminarMil gracias. Un abrazo
Sería un éxito, porque es precioso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gustó, sí, muchas gracias.
EliminarUn abrazo, Macondo
Muy bonito y sentido poema.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce semana.
Me pareció una manera bonita de explicar un adiós, no autobigráfico.
EliminarUn abro, Dulce, y gracias
El amor no es único. Otras expectivas lo dejan en abandono. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarClaro, tras un adiós y un cerrar de puerta, una nueva puerta puede aparecer.
EliminarUn abrazo, y muchas gracias
Decía una canción "si un amor se va, otro llegara". Gracias por compartir.
ResponderEliminarAbrazos.
Yo creo que es así, generalmente.
EliminarUn abrazo, y gracias