Como no podía ser de otra forma, en la evolución propia, la poesía también evoluciona. Los dos talleres recibidos me han abierto posibilidades y marcos teóricos que, era inevitable, han influido en mis textos posteriores. Ni renuncio ni reniego de mi estilo clásico, quede claro.
ACIAGA TARDE DE ABRIL
Con el semáforo en rojo,
así apareció bajo la lluvia.
Consultaba su móvil,
yo las nubes, andaba sin paraguas.
Sabía que los inviernos
engendran primaveras invisibles.
Fue sólo un choque incruento
derritiendo el hielo de mis entrañas.
Lo construido en los meses de contacto virtual,
sacudiéndome por dentro,
dándome la vuelta cual calcetín
se desbarató en un instante.
No fue más que un segundo.
La tarde siguió con su lluvia calma.
Desconcertada, herida…yo le reconocí.
Le miré intensamente, pero él, a mí, no.

Un encuentro que finalmente fue desencuentro, pero mejor no forzar lo que no ha de ser. Y toda evolución es buena.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce fin de semana.
Desde la terraza vi eso, una mujer que acababa por cruzarse con un hombre en el semáforo cercano, y que seguro que no la reconoció.
EliminarInventar es fácil. Un abrazo, Dulce, y gracias
Todo en la vida pasa por algo, y el libre albedrío hay que tenerlo en cuenta. Si ha de pasar, pasará; sino, lo dejaremos volar. Un besote, y me alegro de todo el camino andado que llevas. Besos.
ResponderEliminarNo tengo ni idea de si ese hombre y esa mujer habían tenido un encuentro, creo que no, pero me apetecía buscar una historia en eso, en un cruce.
EliminarMil gracias. Un abrazo fuerte.
La poesía no sabe de estilos, es o no es.
ResponderEliminarY la tuya, es.
Besos.
Opino como tú, que no hay estilo bueno ni malo. Mil gracias.
EliminarUn gran abrazo
Fue un conocimiento virtual que, la mayoría de las veces queda en nada.
ResponderEliminarAbrazos.