Acaricio tu cuello
de cisne blanco.
Me recorren tus manos
de lluvia y amapolas.
Susurras en mi oído
rimas de agua y fuego.
Me demoro en tu pecho
de suaves colinas.
Te apresuras en mi vientre
primaveral y florido.
Te recito un poema
de frente y de perfil.
Me impaciento en tu talle
de otoño esculpido.
Te aúpas por mis piernas
como por una escalera.
Me propones un verso
reposado y con burbujas.
Me detengo en tu mirada
cálida y curiosa.
Me cuentas en la espalda
mis lunares y mis lunas.
Atempero tus ansias
con puntos suspensivos.
Nos miramos a los ojos
con color de caramelo.
Como ciegos nos palpamos
sin braille y con vocación.
Nos permitimos derrapar
a punto de colisión.

Más que acallar las pieles yo creo que se encienden con esta sensualidad que destila tu poema. El video no pude verlo.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce semana.
Mil gracias. No sé por qué no pudiste ver el vídeo, es el recitado.
EliminarUn abrazo, Dulce
Preciosos versos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias, Macondo.
EliminarUn abrazo
Qué poema más bonito y delicado Maripau!
ResponderEliminarQué placer leerte.
Beso grande!
Muchas gracias, Luna.
EliminarUn fuerte abrazo.
Puede que el amor sea ceguera, no sé si también o sobre todo. Pero mientras sea placentera...Deduzco eso del poema.
ResponderEliminarCeguera y tal vez sordera, pero llena, y saca lo mejo de nosotros, es una experiencia a vivir.
EliminarUn abrazo