De Rafael Sanchez no puedo decir más que sus poemas, diversos y sonoros llegan y calan. Con ese halo de poesía tan denso que la inspiración le acecha y atrapa tanto, qué puedo decir. Suele ser lo primero que leo por las mañanas.
Esperando que le guste.
La solapa
Algunas veces
la vida se instala
en la esquinita superior
de una solapa.
Levantas la tela,
dando abrigo al cuello,
cuando hace frío,
protegiéndote del viento.
La solapa fantasea con el pelo
por posibles recovecos
de un corazón aterido,
y brasas para calentar.
Estremece con su canto
a los búhos y a las ranas
de los oscuros callejones
de las noches sin ventanas.
Cuando te encuentras
con esa brisa, de mar sin olas,
no hay más que subirse las solapas
para sentirnos vivos, en las auroras.
El Faro, de Rafael
