jueves, 24 de mayo de 2018

Haikus primaverales


Rocío vivo,
alegrando mis ojos
flor de esperanza


Abeja humilde
recolecta alimento
en blanco y verde


Rosas amigas
reverberando gotas
aroma y luz


Flores azules
ramillete de estrellas
en verde cielo


Fotos de Aguirrefotox, Instagram

miércoles, 23 de mayo de 2018

Amenaza de tormenta


En ese país, una cosa era lo que realmente se había estudiado y pudiera demostrarse, y otra muy diferente lo que se pretendía hacer creer. Uno podía decir que había hecho un Master en Harvard, cuando el curso había sido de cuatro días en Aravaca, por ejemplo, o decir que tenía un posgrado,  el CLS de la Universidad de Georgetown (certificado de estudios legislativos) cuando asistió a un curso de verano, en lugar del curso de 18 de meses, así que, los ciudadanos, cuando habían estado en Londres, visitando  la National Gallery y el British Museum, en sus curriculums podían poner que tenían el título de "Bachelor of Arts", siempre y cuando no rompieran los tiquets de la entrada. 

En el crepúculo de los buenos tiempos de la barra libre, en el partido en el poder,  parasitado por inútiles e incapaces, ya no eran los talentos con buenos currículums los que escalaban cargos en el partido,  sino que los políticos del partido se inventaban curriculum para aparentar ser talentosos.  Un cenicero colmado de colillas, unos vasos sucios, esa cafetera ya vacía, y alguna lágrima de rabia, acompañaban el juego de las sillas. Un cielo gris se adivina entre bambalinas, y tal vez alguien ocupara pronto una silla, que había quedado vacía ayer en Primofónica, y es que se avecinaba una tormenta . 

lunes, 21 de mayo de 2018

Algunas risas de Mayo

Imagen de Aguirrefoto

Ante el sol de mayo, pienso, para mis adentros, que el hombre que está cerca de mí se ríe  como un burro. Me pregunto, por un instante, si los burros son capaces de reír,  pero luego me digo que qué tonterías se me ocurren, claro que sí, porque acabo de escuchar cómo se ríe uno. 

Al fin me digo, tú sigue pastando, Platero, y no hagas caso a ese sujeto vestido, ni  a su risa de cuadrúpedo.

viernes, 18 de mayo de 2018

Caracolas y farolas



Ella oyó la llamada de una farola del parque, y él los cantos de una caracola de mar. Cualquiera diría que era una conversación entre amigos Quedaron en encontrarse, sobre una piedra del rompeolas. Derrocharon las palabras, alumbraron las posturas, inventaron nuevos gestos de algarabía. Descubrieron las risas en estéreo, sonando a brisa, a ecos nunca escuchados, a luz sin prisas. Acabaron con un beso, primero en ambas mejillas, luego las manos hablaron, con diccionario de seda. Rescataron los naufragios de otros sueños, las caracolas marinas disecadas, las sirenas de los bosques ya perdidas, y los volcanes sin fuego de anteriores travesías. Cayó la tarde. Despidieron a las lunas de los suspiros, a las semanas de preludio, a las muertas noches frías, dejándose caer en la playa de las certezas perdidas.

Desabrochando anhelos de sal con terciopelo, de arroyos con helechos, de aroma a profecía, les encontró la noche, descorchando la alegría.

jueves, 17 de mayo de 2018

Esos políticos

Tomado de Google


El candidato rugía en su atril:¡Debéis confiar en nosotros! Un anciano, al que la vida le borró la posibilidad de la educación, y ahora, menguada su pensión, veía como no podía pagar la Universidad de sus hijos, indignado, tomó una banderola del Partido y la lanzó contra el charlatán, sin recordar que ahora los mítines se blindan con un vidrio de seguridad que separa, definitivamente, a los políticos del ciudadano. 

Desde lo alto de su torre, así las cosas en aquel país, el presidente, en los días claros, podía saludar con la mano a sus homólogos europeos y los ciudadanos, pero sin embargo no alcanzaba a entender lo que le gritaba el pueblo congregado abajo. Cuando empezó a caer, lo oyó por fin, ¡no hay cimientos, se hunde! escuchó, aunque ya era demasiado tarde.

martes, 15 de mayo de 2018

La pasión por escribir


El día del libro pasó. En Catalunya existe la tradición de regalar ese día, un libro y una rosa, casi siempre el libro es para el hombre, y la rosa para la mujer, siendo que hacen intercambio de regalos. Ese mismo día, muy a la caída de la tarde, salió a la luz un libro colectivo en el que participo con un relato que titulé Geranios en azul", y del que copio un fragmento a continuación .

Somos 38 los autores quienes participamos en esta iniciativa benéfica, con relatos o poemas, y para mí es un orgullo haber colaborado. Está editado en Braille también




...En el primer asalto a un tren de mercancías caducadas, descarrilaron los vagones cargados de miedos y desesperanzas, que cayeron resbalando por el terraplén del pasado, dando vueltas de campanas. Desnudos, y con el pestillo echado, la sombra de sus cuerpos fue  derritiendo la luz mortecina de unas lamparitas pasadas de moda. Justo cuando el mundo desaparecía con la eyaculación de él, se oyeron risas flojas y pisadas sin cuerpos. Era, casi con certeza, alguna pareja que trepaba ebria por la escalera de madera gastada. Seguramente sin remedio. Tal vez dejando inquieta a la carcoma de los sueños por buscar, los de las parejas efímeras cargadas  de besos usados...

Para comprarlo, en formato papel o ebook, pulsar aquí La pasión por escribir , para Kindle es gratis, de momento

lunes, 14 de mayo de 2018

El pato


Aquel ave se sentía  el cisne más bello del estanque, y es que hasta el pato más orgulloso le admiraba cuando nadaba con la majestuosidad de un príncipe blanco y orgulloso. De hecho le gustaba más dejarse admirar por los patos que por los dos congéneres de su  charca. 

Lin, la granjera,  hacía guardia por tal de retorcer el cuello del pato más gordo, porque tenía una receta recién encontrada de su abuela, pero el marido, Ming, tenía intención de que la granja medrase para comercializar sus patos, y rezaba por la enorme suerte de tener tal semental, al que cuidaba con esmero.  Un día la mujer no pudo  más, y en descuido hizo prisionero al pato feliz

El cisne le buscó, sin éxito. El marido, intuyendo el destino del animal, fue a la cocina , donde pilló a su mujer con las manos en  el cuello del pobre pato. Al lado, un cuchillo del tipo Kai Seki Magoroku Yanagiba, descansaba sobre una madera.

- ¿Qué haces, mujer?, ¿cómo se te ocurre matarlo?, preguntó alarmado, mientras arrancaba de las manos la comida en ciernes
- No lo mataba, le daba un masaje relajante en el cuello, querido Ming, alegó la mujer, aceptando que el marido le dejase sin el ingrediente principal de su comida
- Te creo, dijo a regañadientes, pero prométeme que no volverás a traer el pato a la cocina
- No volverá a pasar, lo prometo. No me volverás a pillar.