sábado, 15 de diciembre de 2018

Sombras chinescas 2


De Google

Miro el espectáculo que las sombras me deparan en la pared de esta habitación de hotel.  El mismo de nuestra luna de miel. Intento descifrar sus mensajes ocultos, el secreto escondido tras esas formas  caprichosas. A tu lado aprendí a descifrar los códigos de su danza infinita, pero hoy no acierto a darles significado. Son sombras que relatan un encuentro entre dos amantes, tal vez nosotros, y que ya no recuerdo. Quiero aferrarme a la emoción de aquel instante para poder revivir tu pelo negro y tus ojos suplicantes, tu cuerpo anclado al mío y tus dedos temblorosos descubriendo nuevos caminos por mi anatomía. 

Hace ya tanto tiempo, que las sombras del presente apenas son capaces de reproducir un leve esbozo de unión. Tal vez por eso, las sombras pierden definición en sus contornos. Cuando de verdad me aprieto contra tu pecho y tú acaricias mi pelo, corto desde hace tanto, ellas insisten en dibujar mi melena de antaño, en aquellas noches de plenilunio. Juegan a desfigurarnos, quizá por enfrentarnos al pasado. 

A veces pienso que las figuras que veo entre sombras no somos nosotros, sino otros huéspedes que habitaron estas sábanas revueltas, en otro lugar y en otro tiempo, y que  quedaron impresas en los recuerdos de este cuarto anónimo.  Que tal vez se llenó de sombras chinescas de cuerpos que no son los nuestros. Que las paredes están reflejando amores sin pecado ni relojes, amores desde dentro del centro de sí mismos y que no cabían en sus maletas,  y ahora, nosotros, en este cuarto, aún hallamos las sombras de sus desvaríos.

Me da por pensar en todas las sombras que se habrán perdido en un limbo imaginario y triste, lanzando mensajes sin destinatario, desde su bidimensionalidad emparedada, y en todos los incautos que se habrán quedado embelesados con las sombras de unos cuerpos amantes, al extremo de impregnar las paredes con su encendido amor. 

Me alegra saber que, en parte, nosotros, sí somos los mismos. Las sombras no cumplen años y nosotros sí, pero tú y yo sabemos que sí somos los mismos que un día de verdad nos amamos, ante las cortinas de este hotel y las de nuestra casa, que me empeño en conservar, para que nuestras sombras, revueltas, puedan dar un bocado al tiempo, y nos sumerjan en las danzas infinitas de nuestro amor de eterna fantasía.


viernes, 14 de diciembre de 2018

Viernes en sintonía III

Siguiendo una iniciativa de Ester, viernes en sintonóia hasta Enero

Mi aportación para 14 Diciembre 2019




Magia y embrujo
rosa y guitarra vivas
bruma en Granada 

Ciego en Granada, para Borges

Nota. La imagen es desde la parte superior del Sacromonte, en Diciembre 2016, sobre las once de la mañana, cuando un joven tocaba la guitarra y pocos turistas deambulaban buscando la mezquita que hay en la cima.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Encadenado con Alfred 5

Imagen de internet

P. Ella cumplía los sesenta, con su fular de lunares y sus escote de vértigo, sus patas de gallo y su sonrisa voraz. Pep seguía enamorado como el día de sus quince abriles, cuando se atrevió a decir ·" me gustas" por primera vez, bajo un rubor de mejillas incontrolado

ALe temblaban las rodillas, cuando se atrevió a decirlo, al salir de clase, en un intento desesperado de que nadie se le adelantara. Por algo era la más bonita, para sus ojos, aunque fuera de una clase superior y pocas esperanzas tenía de ser aceptado en su arriesgada petición.

P. De chavalillo de quince tiernos años, cuando los pantalones cortos le producían una sensación que contradecía las sensaciones bajo su ombligo. Pero se animó, con miedo, y con vergüenza al mismo nivel. Y ella dijo "pues bien".

AComo era alto y garboso, no tenía miedo al ridículo. Se veía muy capaz de conquistar el corazón de aquella belleza, que le tenía arrebatado el ánimo y alguna cosa más. Lo de las mariposas se lo dijeron más tarde, cuando habiendo dado el paso , recibió un "tú también me gustas",

PQue fue dos recreos más tarde y cuatro bolsas de pipas Churruca, dos deberes por hacer, tres padrenuetros mal rezados y dos chutes de pelota de fútbol más tarde. Pero valió la pena porque ese "Tú también me gustas", abrió un cielo cuya llave no sabía que tenía

AA partir de ese momento, todo fue ir y venir por el patio, casa escuela, escuela casa, cogidos de la mano, evitando coincidir con los compis, que se reían muy a gusto, haciéndoles burletas. Pero ellos, instalados en una nube, abstraídos del mundo, seguían cogidos de la mano.

P. En una huída de la infancia, en un centrarse en sus reacciones, en un vivir sinvivir de carreras alocadas, y un peinarse luego para parecer mayor. Ella en un querer, sin querer parecer deseosa, y él controlando las hormonas y sus sueños, sudoroso, como brevas con flan Chino Mandarín

ADejados los pantalones cortos en una infancia abandonada, su aspecto intentaba parecerse a un galán maduro, fiel protector de su dama, a la cual reía todas sus gracias. De ella le embelesaba todo, gestos, risas, mohines y poses.

PY ella se crecía con los jaleos de su amante, no carnal, pues creía ser fea, con poco pecho, mucha nariz, pies grandes, y poco talento para las mates, para la religión, y para todo lo que Don Pancracio, el Director del instituto y profe de cuatro materias, apreciaba. Estrenó carmín.

A. De las inseguridades femeninas, el pobre no se percataba y seguía ahí, manteniendo la compostura en todo momento, sin ojos para nada, que no fuera ella. Hasta se apuntó a monaguillo para poder verla en misa de doce, comulgando con fruición, mientras le sonreía con sus labios rojos.

PQue ya era echarle valor, porque en su casa eran ateos y le llevaban a ese instituto porque el colegio público les quedaba lejos de su nueva casa. Pero hacer de monaguillo a esa edad era como raro. Perdona Alfred. Claqueta. Queda raro

ALos chicos de secundaria, podían ayudar en la parroquia de Don Genaro, tras su aprobación para el puesto. La verdad es que siempre había candidatos voluntarios, ya fuera por el vino, por escaquearse de alguna clase. o por poder ver a las chicas.

P. Quienes iban los domingos. Marta sin ningún interés, por complacer a su madre, devota de santa Úrsula por favores conseguidos, decía la madre, así que la acompañaba a misa, mientras el padre hacía el vermut en la tasca de la plaza Mayor de Gracia.

ACon los años, los usos y costumbres, fueron cambiando. Las mujeres no fueron mal vistas en la taberna y los hombres se confesaban en la iglesia. De don Genaro sólo se supo que lo llevaron con las hermanitas, en un retiro ganado tras muchos años de fiel servicio al obispado.

PY de Don Pancracio se supo que le atropelló un autobús en Madrid, pero Marta y Pep siguieron una relación que desembocó en boda, y hoy, que ella hace sesenta primaveras sabe que acertó cuando con aquél "Tú también me gustas", que salió de sus labios, cerraron el acuerdo de  amarse.

ATras unos largos años de descubrimientos mutuos, la vida en común se les convirtió en algo plácido y grato, menos en la pelea diaria de lidiar con esos locos bajitos que ni cien Pancracios, si los hubiere, podría domesticar. Así que comieron muchas perdices y fueron felices.

PFelicita a esa amiga. Un beso y bona nit.

De Google



En los sueños





Imagen de Google

A pesar que quiero asentarme sobre el suelo firme, e intento no frecuentar el vacío, aunque  me empeño en no ceder a la dulce tentación de volar, he vuelto a caer en la trampa que cada noche me tiende ese extraño sueño. Ese en el que aunque abro los brazos no te alcanzo, ese donde a pesar de que brinco alto, no salto lo suficiente para estar a tu altura, ese sueño insidioso en el que aunque grito no me oyes. Sudando, abro los brazos, grito  semidormido, y, por más que lo intento, no soy capaz de lograr el equilibrio perfecto entre locura y serenidad, ese que me daría alguna oportunidad de encontrarte, aquí o en los sueños.

Todo me inspira y empuja, ya en la calle, a buscarte en cada torso de tu altura, en cada pelo de tu estilo, en cada modo de andar a tu manera. A buscar a esa mujer que no quiero dar por perdida,  para no sentirme abocado a vagar por la realidad. En ella, hace ya demasiado tiempo que no tenía que soñar contigo, porque estabas a mi lado y juntos éramos el mejor equipo posible, porque a pesar de tener gustos diferentes e incluso aunque nos habíamos distanciado a veces, éramos un mundo, éramos sólo  tú y yo. Ahora vives en mis sueños, para acompañar mi realidad de soledades, de añoranzas, de vacíos. Tu nombre en ellos es como una campana de un pueblo abandonado, y que ya no resuena en los ecos de mi alma.

Alguna vez, en duermevela, me pregunto si exististe, y en esos momentos me atacan, con saña, las dudas más íntimas. Aunque te inventase, necesito volver a sentirte conmigo. Vuelve, mujer de luna, vuelve y abre, nuevamente,  la puerta de mi locura.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Viernes en sintonía II


Siguiendo unan iniciativa de Ester, viernes en sintonía hasta Enero

Mi aportación para día 7 de Diciembre. Estaré fuera, pero intentaré estar al pendiente


La luz renace
góndolas y canales
palpitan vivos


Nota. Las imágenes son de Febrero 2017, un frío del demonio, y la multitud ávida de captar bellas fotos. Curiosamente, a pesar de tanto turismo,  es una ciudad cuya iluminación nocturna es pobre hasta decir basta. La luz  ilumina el escenario de Venecia, la ciudad del romanticismo.


martes, 4 de diciembre de 2018

Seres feos pero hermosos

Imagen de Aguirrefoto

Me vestí mejor que nunca, dejando que mi espalda arqueada se disimulara un poco. Sé que dentro de mi cuerpo asimétrico hay un señor educado y cortés, deseoso de conocer a la mujer con la que me he carteado.  El marcapasos diamantado me fue marcando los pasos desde Atocha hasta el Arco de Triunfo barcelonés. Me esperabas.

Me acerqué, pero antes de articular palabra, quedé estupefacto. Allí estaba tu cuerpo desmañado, tu falta de compás, tus ojos estrábicos, tus piernas a lo John Wayne, y tus movimientos arrítmicos, pero te veía entera y feliz, con una belleza poco común.

Me he podido poner en tu lugar. La gente confunde fealdad con asimetría, pero es porque leen el Hola y el Semana, y esas bellezas son artificiales. Aunque estabas sin estar, ya que parecías vigilar a varios lugares a la vez, te dije lo que había venido a decir. Que tu belleza no es de este mundo. Suerte que me avisaste que habías nacido en un Universo lejano. Y aunque tu piel sea verde y huelas raro, sé que dentro de esa envoltura escamada, se esconde la verdad que busco desde hace tanto, y aunque tienes unas protuberancias pectorales de más, veo tu belleza dentro de ti. Tal vez demasiado adentro.


Diálogo inconcluso

De Hooper  Nighthawks (1942)

Estoy en el bar. Desde el final de la barra, veo el tiempo pasar, con sus múltiples caras huecas. Me recreo en las brumas del alcohol y me río de los pasos perdidos, de los nudos deshechos de la memoria.  Intento nadar entre las derrotas.

Estoy en un bar.  Desde el principio de la barra noto cómo  me miran unos ojos atigrados, que ignoro todavía si es por miopía, embeleso o solamente por un mojito de más. Sus ojos me llaman sin prisa pero sin pausa.

Entre la bruma, esa mujer me invita a adentrarme en una nueva bruma, a dejar de nadar por el pasado, y, no sé por qué,  a zambullirme en ese pliegue de su falda, que deja intuir una piel preparada para acariciar mi mirada sin gafas ni espejismos.

Ese tipo, tras las gafas, parece  seguir el rastro de mi corazón, cansado de tempestades.

Me levanto, trastabillo, intento mantener la coherencia de mis pasos mientras me dirijo lentamente hacia el extremo opuesto de la barra, intentando hacer un salto mortal para aparentar sobriedad en una trayectoria, un tanto oblicua. Disimulo mi borrachera

Parece que se acerca, un tanto beodo. Mira al suelo, como buscando algo que se le cayó, luego levanta la vista y de nuevo me mira. El camarero bosteza y mira el reloj. Luego le mira a él, y a mí, debe pensar que vaya para de pánfilos. Se dirige hacia mí, por un segundo se me ocurre que nos indicará una pensión cercana. Qué disparate, luego se detiene y yo le pido la cuenta.

No sé si se me ha caído algo, miro al suelo. El camarero bosteza. Ella parece a punto de marcharse, mejor pido la cuenta también

Vaya, tengo que rebuscar en el gran bolso el monedero. Él se echa la mano a su bolsillo interior de la americana.  Pero parece no encontrar la cartera. Me mira, está sonrojado. Yo acabo encontrando la tarjeta de débito y la pongo sobre la barra.

Recojo del suelo la cartera, mientras ella,  vaporosa, se incorpora del taburete. A dos palmos percibo sus aromas y las posibles trampas. Al camarero se le escapa un suspiro de alivio mientras yo no puedo evitar imaginar el aroma a jazmín de su piel que me llama tenue pero imperiosamente, tal vez a cruzar hasta la última puerta de su intimidad.

Digo un "gracias" acelerado, y musito una despedida al camarero. Él me mira y yo le vuelvo a mirar, sin ser capaz de asimilar que la forma en que ese tipo me ha mirado esconde más preguntas que respuestas. El tipo no reacciona a mi gesto remolón de ponerme el abrigo. Tengo la  tentación de acomodar la cabeza en su cuello y pasar mi brazo por su cintura, por ver si el azar nos regala una oportunidad en el  fresco de la noche.

Como no me espabile, la mujer se  alejará. Sin pasado ni futuro, tal vez podremos dar una oportunidad al azar y traspasar el miedo a una nueva caída, meciéndonos en la  casualidad que nos ha unido, con nombre de bar oscuro y olor a whisky barato.

La suerte está echada, al menos, por esta noche, yo me retiro. El tipo sigue inmerso en sus propias luchas y desvelos. Pediré un taxi y dormiré, con mi gato a los pies.

La suerte está echada, se esfuma la quimera de una tormenta  desatada en torno a dos bocas y dos cuerpos cargados por años de zozobra y pérdidas mal encajadas. La veo partir, mientras me subo las solapas de mi abrigo. Otra noche más, la desazón y el fracaso me harán compañía en la cama matrimonial, vacía.

El camarero, acostumbrado a tales soledades a ambos extremos de la barra, se quita el delantal y cierra el bar, para ir con su familia, una noche más. Estaba claro que los dos pánfilos no llegarían ni a decirse hola, esos solitarios empedernidos habían atravesado, nuevamente, otra meta en su camino de soledad enquistada.

Somebody to love