viernes, 24 de mayo de 2019

Albahaca en jueves


Siguiendo una incitativa de   La trastienda del pecado , les dejo mi propuesta de nombre oculto


Huelo a cítricos, lo sé. Ya hablaban de mí  Plínio el Viejo  y también, por supuesto, otro griego menos ilustre pero más versado en la naturaleza, Dióscorices. Fui en el medievo una de las plantas para erradicar el mal de ojo, pero me habían usado antes egipcios, hindúes, griegos, romanos y árabes, por ejemplo, pero para usos menos tenebrosos.  

Mi vida está ligada al Mediterráneo, entre cuyas playas y asentamientos he ido creciendo en presencia, para condimentar y para el arte de la perfumería. Hoy en día el perfume Ô de Lancome, o el  Diorella de Cristian Dior, me utilizan en sus componentes, por mi aroma, que es fresco y sugiere a la par reflexión, frescura e infancia de sopas y cataplasmas. 

En la cocina me he vuelto casi imprescindible en la India y no digamos para la salsa al pesto que tanto aficionado reúne con su aroma alrededor de las mejores y las más humildes mesas. Mi nombre en latín es  muy rimbombante: Ocimum basilicum, pero nada como la sonora palabra albahaca, que según la leyenda, guió a Santa Elena,  madre del emperador Constantino hasta el lugar de la sagrada Cruz de Cristo, y nada como saber que, desde la India, he acabado por formar parte de todas la plantas aromáticas imprescindibles en la cocina. 

De lo que más me alegro es de formar parte de los balcones y ventanas. Adorno y soy  útil, así que me plantan en tiestos, desde donde miro la calle, y las mariposas, y los gorriones, pero también, ahora  a una mujer que no se percata de mi presencia, y que me riega cuando se acuerda. No lo comenten, pero ahora acaba de escribir sobre mí. Qué locura, lo que yo podría contar de ella,  de sus ensimismamientos entre palabras saltarinas, de su fragancia a vainilla y hierbabuena. Podría hablar de Albada, pero lo dejo para mis sueños de lluvia y amapolas.




martes, 21 de mayo de 2019

Versos en la boca

Tomado de Google

Jugar por jugar, yo juego 
a poner palabritas en hilera
que adornen el blanco de azucena
con luces, con olores o con fuego.


Y hoy, por qué no, con piel de soneto


Yo cabalgo la savia de tu cuerpo,
como bajo una lluvia de amapolas.
Dejando atrás el frío que me devora,
entre témpanos grises de otros puertos.

Decid a las manzanas de los valles
que se ha roto la luna de mis sueños.
Esos de sangre, musgo, agua y huerto.
Los que yo destejiera por las tardes.

Diseco mariposas incendiarias
Huidas de antiguos aposentos
Para adornar el aire que reclaman.

Dejo baldíos, por llenos, los recuerdos,
de amaneceres secos en al alma,
trastocando tu luz, en mi alimento.

jueves, 16 de mayo de 2019

Despiste por jueves

Tomado de Internet
Siguiendo una iniciativa de desgranando momentos, un despiste.

El mando a distancia funcionó perfectamente, y su utilitario cupo, con dos maniobras, en el lugar que le correspondía. Que no era el mismo que había usado la señorita de la inmobiliaria. Abrió la puerta que daba a la planta subterránea de su casa, cuya apertura no requería llave, y tomó el ascensor, hasta ponerse ante la puerta del primero primera. Laura estaba contenta, y con sus dos juegos de llaves, metió la correcta en la cerradura, pero no giraba. Luego probó la del otro juego, y entraba perfectamente, pero no giraba tampoco.

Una señora, de otro primero primera, volvía del mercado y el dolor de las rodillas le estaba matando. Sentada en la cama se aplicó una crema de esas para el dolor que huelen fuerte, y se subía los pantys cuando escuchó un sonido en su puerta. Recordó que habían dicho que había robos por la zona y se afanó en subir la cinturilla de las medias, pero el sonido insistía. No había duda, alguien estaba intentando entrar en su casa. Sofía pensó en buscar el teléfono de la guardia municipal

Laura, asombrada y molesta se percató del felpudo, tras tres intentos frustrados por entrar en su nuevo piso. Este era semicircular y el de su nuevo piso era rectangular. Qué despiste, estaba en un primero primera, pero de otro número de la calle. Ese garaje tan enorme daba a cuatro números, con sus correspondientes puertas de acceso, todas sin llave. Sigilosamente bajó hasta la calle y salió, para entrar luego en su número.

Sofía escuchaba tras la puerta, sin atreverse a mirar por la mirilla, y puso el cerrojo ese de la cadena de seguridad. Cuando se atrevió a mirar por la mirilla, el rellano estaba vacío, pero el temblor de piernas le recordó lo  vulnerable y torpe que se estaba volviendo. Se colocó la falda, y tuvo se sentarse a tomar un vaso de agua.

Laura oyó decir que la policía había estado rondando por su edificio el día anterior, pero supo enseguida que la llamada había sido por su despiste. No había habido ningún intento de robo, pero mejor no decir nada, cuanto menos a la señora del otro primero primera.

sábado, 4 de mayo de 2019

Lorca, muerto de amor

Escuchaba, hace un momento, un tema de Lorca, en voz de  Ana Belén.



El texto, de  Federico, es muy corto, pocos versos son, y forman parte de una obra de teatro. Pero qué grandes

Amor, amor 
que está herido. 
Herido de amor huido ; 
herido, 
muerto de amor. 
Decid a todos que ha sido 
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos, 
garganta rota y olvido. 
Cógeme la mano, amor, 
que vengo muy mal herido, 
herido de amor huido, 
¡herido ! 


Lorca intercala este poema en su farsa Amor de Don Perlimplin una de esas historias de un viejo casado con una bella, que le es infiel, con un amante joven. Perlimplín, solterón viejo, se casa con una joven Belisa, traspasado por su belleza. Le dice estos versos, de aliento místico, a lo Valle Inclán, como farsa poética y de comicidad de títeres. Qué candor  e ironía estética rezuman estos versos en su contexto. 
Serrat pone música al poema, para una Ana Belén espléndida.

No recordaba que, en su momento, e inspirada por esos versos, compuse otros. Complemento tal vez, de los lorquianos

Espero les guste

Desátame ese nudo que me abraza. Con tus dedos de calcio y amapola Aflójame los cabos que me amarran A esta vigilia espesa que me asola. Tú dijiste- “no me dejes”. En mitad de aquella noche, y sembraste en mi parterre tu ruego de.-“no te alejes”. Incendiaria por quererte, entre la noche y la aurora. Rota. Mi alma quedó rota Oscura, negra y honda. Desátame ese nudo que me ata.
Deshojándome. Margarita herida. Devuélveme la paz que me arrebata el alma de mi mar, tan consentida.

jueves, 2 de mayo de 2019

500 años sin Da Vinci

Retrato de Leonardo hecho por Francesco Melzi (después de 1510). Realizado en tiza roja en el papel Dimensiones 275 mm x 190 mm. Ubicación actual Biblioteca Real, Windsor.
Me llamo Melzi, y fui discípulo de da Vinci. Casi nadie me conoce. Bueno ahora un poco según leo en la prensa, porque fui yo quien realicé la Gioconda del Prado y a mí se debe que que podamos conservar mucho de su legado y de los códices del maestro.
Giorgio Vasari, un desconocido que sin embargo acuñó el término Renacimiento (“rinascita”), está considerado uno de los primeros historiadores del arte y se refiere a mí., en la biografía que escribió de Leonard,o a mediados del siglo XVI como “(…) bellisimo faanciullo molto amato da Leonardo”.
Bueno, esos apelativos se interpretaron como que mantuve alguna relación con Leonardo ya que le acompañé en algunos de sus viajes, y por el hecho de que desplazase a  Salai , el discípulo preferido hasta conocerme, pero no se engañen, tras la muerte, tal como día como hoy, de Leonardo, me casé y tuve diez hijos. Hoy quiero hablar de su estrabismo,  sí, era bizco intermitente, y de ahí las miradas de alguna de sus obras, la Gioconda entre otras.
Cuando se fue de Milán por la peste, que Leonardo relacionó con la hacinación, hizo planos para canalizaciones, pero acabó por trabajar en un encargo de Ludovico: Un caballo enorme, que no llegaría a llevar a cabo. En su etapa milanesa se forma "  un grupo de fieles aprendices y alumnos: Giovanni Boltraffio, Ambrogio de Predis, Andrea Solari y su inseparable Salai. ", y en 1500, tras veinte años, regresa a Florencia. Cuando le conocí era un cuarentón bien conservado aún y me miró. Le había pedido ser un discípulo más, y él me había dado la espalda, y había seguido caminando hacia Francesco de Giocondo, pero justo antes de saludarle a él se volvió hacia mí, y mirándome descentradamente me dijo " te acepto, pero no me molestes" . Así fue como, cada uno con su caballete y pinturas al óleo, moda reciente, hicimos retrato de la esposa, Lisa Gherardini. 
Tomado de la red
Yo sí sé quién encargó el cuadro, y no fue su marido, sino el amante milanés de Lisa, pero nunca olvidaré cómo, Leonardo y yo, fuimos cargando con sendos cuadros en nuestra peregrinación hasta París. El rey Francisco  compró el suyo por cuatro mil piezas de oro. El mío acabó en el sótano del Prado, pero eso ya es otra historia.
Leonardo murió, como es bien sabido, en Cloux, un dos de mayo, y en su testamento me legó libros, manuscritos y dibujos, que hice retornar a Italia, Vasari pretende que Leonardo se confesara antes de morir, pero no es así. Con su estrabismo agudizado y su mano derecha lesionada, estaba para pocas renuncias de su comportamiento, para nulos arrepentimientos. Una y otra vez, mirándome descentrado pero intensamente, me pidió que le mostrará el dibujo del Vitruvio    y al fin expiró, sonriendo, mirando su dibujo, con un ojo, o con el otro.

  

miércoles, 1 de mayo de 2019

Escalera de versos en jueves

De Internet
Siguiendo una iniciativa de jueves, de Dorotea, primaveral y erótica, aporto un poema.

Subí, púber y tenso,
la línea de tu cintura. 
sin norte, hacia tu pecho, 
e inspeccioné tus abismos, 
como camino a un deshielo.

En la oquedad de tu cuello,. 
tu sima con arrecifes,
y tu piel de terciopelo,
y esa mirada de niña, 
presagiaron mi desvelo.

Me hundí, como un loco cuerdo,
en las dudas y los miedos,
de mis entrañas sin credo, 
como un cachorro perdido,
en el mar de mis deseos

El vértigo ante tu sexo
hizo que cayera en tí 
como un funámbulo necio,
torpe y sin experiencia,
ante las rachas del viento

Con mi escalera de versos,
pisé la delgada línea
que va del infierno al cielo
y volví a caer mil veces
tropezando en mis anhelos


domingo, 28 de abril de 2019

Encadenado 13

De Google
Como siempre, A es Alfred y P una servidora. Hoy, día de elecciones, que la seriedad de nuestro acto de votar tengan un contrapunto en estos textos encadenados, tan oníricos y tan intrascendentes
 
P. El calor iba alimentando las floraciones, depositando astenia en las pantorrillas, pañuelos en los estornudos, y una rebelión sobre los instintos. Las nubes, juguetonas, empezando a retozar por el cielo, sin dar pistas de cuándo descargarían. Sus risas deshojando los pétalos...


APétalos, que las mariposas se encargaban de hacer volar, por un cielo invadido de polen, que los estornudos de las abejas repartían por un paisaje, en el que los pies descalzos marcaban un camino, hacia ninguna parte, muy concurrido, pese que unas buenas ruedas se agradecen.



PCuando aterrizaron las primeras gotas, rotundas, entre ese viento oliendo a tierra mojada, se despeinaron sus pensamientos, recordando que la primavera llamaba a la puerta. Con precisión suiza, la estación de las flores volvía a abrir, a flor de piel, las mejores emociones. :-)



A.  Emociones sentidas, cuerpos abiertos cual flores ofreciendo el elixir de la vida, gotas de lluvia testigos de un polvoriento camino bautizado para un tránsito nuevo.



PCon esos ratos de luz y esos eclipses de mar. Instantes de sal y eternidades de agua. Esos momentos dulces, para compensar los minutos de oscuridad y obsidiana. Los días amargos y sin rumbo con sus segundos negros y las horas vacías. Volando al fin.






ASalir del abismo, de las tinieblas, de la angustia, de unos días cortos, sin esperanza ni ilusión, a un amanecer luminoso, el eclipse da paso a un sol más resplandeciente. El optimismo de iniciar un nuevo ciclo, impulsa a las almas al baile sin fin.



PLos idus de Marzo se llevaron a Eva por donde había llegado: esa carretera secundaria de un valle perdido en Ourense, iniciando la afición de coleccionar piropos. Atrajo a la luna a su rincón encantado del cuarto de arriba, cerrando sus ojos, con seda de ultramar de infancia.



A. Contra la fuerza del destino, imponiéndose a través de las sombras que permiten acercarse hasta donde no se puede contar, con juegos malabares en los que las palabras cogen nuevos significados que solo el corazón entiende. Con ojos que no ven lo que no se siente.



P. .Los sabores, las risas, los platos de autor sin estrellas y los postres primorosos me adentran en la luz. Pasear de manos, caricias del inconsciente...y escucho el estupor, que siento alegre, en su lamer de mis entrañas. Nace y crece la incertidumbre de ser sólo pura materia. :-)



APerdidos en el espacio intangible de los sueños, dándonos la mano, para no perdernos entre nuestras propias palabras, apuramos con incertidumbre pero ilusionados, lo que el destino nos depare, sin cordura mediante.



PEl desayuno de amor invernal, entre cremas de vegetales, nos lleva a apagar el fuego de los fogones, abriendo las espitas de nuestros corazones sedientos de piel y olas, en busca de un suave aterrizaje, lamiendo la playa de nuestros deseos cumplidos. Los sueños, que sueños son!.



ASueños que nos invaden y aletargan el cuerpo, dejándolo en un estado de letargo insensible al desaliento. Hasta la próxima!



PHasta pronto, bailarín de las palabras encadenadas. Un beso y bona nit.




Encadenado Marzo 2015