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sábado, 15 de agosto de 2026

LA BRONCA


 

De esa bronca yo no entendí nada. El resto de personas esperando el mismo bus la mirábamos, en parte, yo creo que porque imaginamos allí, otro lado del teléfono, a alguien que le había traicionado. El bebé del carrito no lloró, tendría siete meses.

 

El bus llegó, y me senté junto  a una señora mayor, ,viendo cómo las dos chicas de color charlaban. Era nigeriana también, por lo que supe después. La había mirado yo, sabiendo que entendía a la joven del carrito, y estaba segura de que ahora, sin calor por el iere acondicionado del bus,, y ese bebé tan bueno, hablaban sobre qué había pasado, con un tono  de voz casi normal. Se sobrenetendía. Mi ebook estaba de adorno, por supuesto.

 

La del carrito siguió en el bus, pero la joven con unas extensiones preciosas se bajó en mi parada, que de hecho no lo era. Hasta llegar al punto done yo entré en casa y ella siguió Via Julia arriba, me desgranó las historia de la mujer con carrito..

 

Llegar a España tras la odisea de atravesar media África no había sido fácil ni rápido. Por ese desfiladero de miedos, hambre, sed y dudas fue violada dos veces, cambiado sexo por agua una vez y llegó a agotar los rezos a sus ancestros para sentirse protegida de alguna forma

 

No fue viajando y sobreviviendo siempre sóla. Sí había encontrado a quien unirse en leves periodos de su periplo negro y achicharrante, pero el último gesto fue solamente suyo. La patera apenas era una zodiac de mediana eslora donde hacinados veintidós subsaharianos habían subido tras abonar la friolera de  500 euros, el menor precio del que pudo ser informada.

 

Zadinga llegó a las Canarias y se pudo zafar de una repatriación ineludible gracias al factor suerte y su condición física, puesta a prueba desde hacía seis meses. Se infiltró en un casa refugio de una asociación cristiana, donde le proporcionaron un trabajo de cuidadora de un anciano. El problema era la documentación, de la que carecía,por lo que obtener un NIE demoró seis meses más. Espabilada, al poco tiempo hablaba español y había ahorrado lo suficiente para un billete a la península. Mi joven con extensiones me ponía al día de su vida peninsular.

 

Iniciaba el año 2025 en el aeropuerto de Barcelona con tantos sueños como los que ya nacieron en su Nigeria natal y con la documentación en regla. Encontró trabajo en un bar de Nou Barris regentado y atendido por sudamericanos. Allí conoció a Sambia, moreno ya arraigado en Barcelona desde hacía unos años. La relación fue amistosa desde el primer momento, parece ser, y en la misma primavera de 2025 se reconocían novios. Siguieron compartiendo piso con un senegalés y un peruano hasta que el embarazo se hizo evidente y los compañeros dejaron claro que no querían que un bebé les acompañara, así que les invitaron a irse.

 

Sambia y ella, sumando los sueldos, pudieron alquilar, con un aval del propietario del bar para ella, un pisito en Torre Baró, sin ascensor pero apañado en su humildad. Nació Salvador con la navidad de 2025. El nombre lo eligió ella, quien creía que, en parte, el destino de quien nace deriva del nombre de pila que le asignan los padres.

 

Sambia recibió con cariño al recién nacido pero seguía muy dubitativo respecto a la honorabilidad de su mujer, a pesar de tener una absoluta certeza de saberle hijo suyo. Era celoso pero le gustaba seguir mirando  mujeres, parece que dejó claro Zadinga a mi vecina. El cambio de vida de la pareja fue radical con la llegada de niño. Ella estaba ocupada las veinticuatro horas del día con el bebé y él se percató pronto de que no le gustaban los niños ni sus molestias, incluso siendo suyo, o en parte por eso mismo, ya que convivir  se le hizo muy estresante. Desde las primeras semanas tras el parto, cuando ella sufría mucho tras los puntos de episiotomía, pareció evidente que esa vida no era la que Sambia deseaba. Le gustaba demasiado ser soltero, no ser de una sola mujer, me dijo la joven de extensiones..

 

Pasaron los meses y ella recelaba de cada ausencia de Sambia, y con razón. Al final sí estaba pasando lo que le profetizara  una mujer en Canarias: ellos no saben ni toleran la inmersión al viejo mundo, ni sospechan la pesadilla que es para una mujer, y morena..

 

La bronca sólo la entendió esa joven que me contaba la historia, el  resto, de piel caucásica, no,  pero era un chorro imparable de voces que regurgitan una queja. Merecida, eso seguro, pensé al grabarla por el móvil. No sé si volveré a ver a Zadinga, o a mi “vecina” morena, pero me dio por pensar sobre el pasado de los y las subsaharauis. Y sobre su futuro.

 


martes, 11 de agosto de 2026

PROYECTO BASTA, mi participación

 


Un proyecto de la Universidad de París

Me uno al proyecto leyendo un texto de la peruana Verónica Ferrari.


https://youtube.com/shorts/rfSY7q3WJyA?si=OYgPWZg8rLOpesz4

miércoles, 5 de agosto de 2026

A PROPÓSITO DE CEUTA Y LA INVASION DE MIGRANTES


 MIGRANTES HACIA OTROS MUNDOS

Un día se dieron en ver
la vida que les espera,
sin futuro, ni alegría,
y alumbraron la quimera
de migrar a otro horizonte,
sin importar donde fuera.
Emprenden ese viaje
desde que la idea se instala,
como una termita terca,
en sus mentes, que engalanan,
haciendo mapas y planes,
al filo de las mañanas.
Queman todas las naves.
Se despiden optimistas.
Aprietan los dientes, duros.
Un paso de equilibrista,
sin red y con ilusión,
en su gesto de escapista.
Sólo el tiempo dirá
qué precio tuvo ese gesto
de ser valientes a muerte,
y de no mirar atrás.
Ver menos



domingo, 12 de julio de 2026

POESÍA PARA EL VERANO

 


CÓMO ME GUSTA EL DESORDEN

Me gusta mirar cierta indisciplina.
Los revoltijos de prendas tiradas,
las sábanas de seda, así arrugadas
y la ropa interior que se amotina.
Conozco muy bien qué se avecina.
Mis ansias de control recuperadas,
la ducha con burbujas irisadas,
sonriendo de manera paulatina.
El agua ordena un pelo alborotado,
los geles todo rastro de fluido,
el elixir deja aroma mentolado.
Pero aun recuperando lo perdido,
la calma y un latir acompasado,
nada escatima el placer sentido.

https://www.youtube.com/shorts/CKEu-_pPipE?feature=share


lunes, 22 de junio de 2026

BARCELONETA PARA AL OTRO LADO DEL YO

 


La presentación del poemario de José M. Ysmer Palazuelos  y Guadalupe Cisneros Villa fue estupendamente. Sin calor sofocante, con una comida marinera y buenos amigos, se recitaron seis poemas del poemario. Yo leí el primero, homenaje al padre de Joé M. por su 95 cumpleaños, que lleva por título ACUARELA.

Sobrino y hermana de José M. confeccionaron unos puntos de libro a raíz de acuarelas del padre, en los tonos o colores de los capítulos.  


 

La ciudad de la luz

 



Entraron en el Jardín botánico, poco más podían hacer, la entrada para el Prado no se había reservado por un fallo técnico del sistema, y por la hora, era imposible que les dejaran entrar. El sueño de ver la copia de la Gioconda se venía abajo, nuevamente en su caso. El día previo, y con las entradas comprada correctamente, se entretuvieron tanto en El Escorial, que no llegaron a Madrid hasta muy pasada la hora asignada.

─No, si al final tendremos que ir a París, ─ dijo sonriendo Pablo─, bien cogida en su mano esa fina mano de Pilar

─ Pues me apunto, no te quepa duda─ dijo ella, Nos ponemos a mirar viajes baratos, y nos damos el gusto.

─ Pero qué temeraria eres, a veces me das más miedo que una pedrada en el ojo─ remató Pablo, mientras le pasaba el brazo por el hombro con una levísima presión.

Se miraron a los ojos ante el Velázquez tantas veces fotografiado del paseo. Se reconocieron de nuevo en la mirada del otro, como tardes pasadas en los diez años que llevaban juntos.

La opción del Jardín les apetecía, con el alarde de luces que anunciaban en la prensa. Esos de Madrid se venía arriba por la nominación de la ciudad a Patrimonio de la Humanidad, y habían previsto varios diseños luminosos en diferentes puntos de la capital. Lo habían comentado en el El café Gijón al mediodía, al ver la programación.

Allí, estaban pues, en la puerta, poco antes de anochecer. Ante un olivo milenario, recordaron el viaje que hicieran a las Canarias, por ese mar, el Atlántico tan distinto a su Mediterráneo. Atracando en el puerto de La Palma, les sorprendió ver el tamaño del ancla de proa, enorme, como sacada de un cuento de Liliput, recordaron a la vez.

Cuando el espectáculo de luces finalizó se abrazaron, como en ese puente de navío, bajo las estrellas. Con la diferencia de que ahora la contaminación lumínica no dejaba ver nada más allá del neón de los oropeles de una ciudad que quería ser el centro y la totalidad de una nación.

París, la ciudad de la luz, les esperaba, París, con su Gioconda original y su escultura de Eros y Psique.

jueves, 18 de junio de 2026

PRESENTACIONES DE POEMARIOS






Ayer acudí al castillo de Cornellá, recinto precioso, a la presentación de un poemario de Jesús Pico Rebollo, ganador de incontables premios poéticos. Este último poemario se titula "Alta esquina del aire". 

Trajo al guitarrista y cantautor Pepe Hernández, quien amenizó, más si cabe, el acto, y a tres compañeras de su grupo de Sabadell "Trenc al alba", que leyeron tres de los poemas del poemario. El alcalde, un verdadero militante de la cultura y amante de la poesía, estuvo muy lúcido, además. Y se agradece, así como el cometido del presentador, Carlos, hombre muy avispado y cómico.




Próximamente presentará su poemario Alfred Comerma, aquí dejo el link de su poemario, que se llevará a cabo en L´Ateneu Barcelonés, el 8 de octubres, será un gustazo acompañarle.  

https://l1nq.com/rdvbpza

A mi vez yo presento un poemario de amigos de Madrid este sábado, y será un placer. La poesía no ha muerto, sobrevive más y mejor en tiempos convulsos





SONETO PARA UN PIANTAO

 


Recité este poema de Rumores, el viernes 12, en café de la Ópera de Barcelona, donde cada segundo viernes d emes, una veterana presentadora, actriz y poeta lidera un programa de arte poético y musical



Me ahorro la incendiaria luna llena.

Las luces de neón sobre la cama.

Los nudos desatados de esa rama,

que entraron con sigilo en mi melena.

 

Me escapo de las llagas de una pena,

del hedor de esas raspas si escama,

del dolor de algún antiguo drama,

de cantos amputados de sirena.

 

Sin más don que mi fe en la fantasía,

te ofrezco sólo el fruto de mis manos:

palabras, risas, sueños y poesía.

 

Con callos y deseos mal orquestados,

hurgo en esos trucos de artesanía,

para hacer de piantao... así, a tu lado.