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sábado, 21 de mayo de 2022

Madres propias y suplentes


Por una vez, y sin que sirva de precendente, he hecho un homenaje a una mujer que admiro y quiero, casi como a mi propia madre. Está recuperándose en el hospital, cuidada por mis primos, casi hermanos. 

  

La menor de tres princesas,

en un piso diminuto

de un Chamberí de posguerra,

donde nunca faltó espacio

para tantos corazones

como visitantes fueran.

 

Maripositas blancas,

complicidad entre hermanas

cuando los novios llegaron.

Sonrisas iluminando

los espacios que habitábais

como luciérnagas vivas.

 

Mimos, caricias varias,

besos de vainilla y miel.

Miradas de ojos pequeños

que calaban hasta dentro

dejando chiribitas

cual burbujas irisadas.

 

Madres de oro de ley.

Sabiduría sin diplomas.

Fidelidad inmutable.

Manos de cura sana,

como motores que impulsan

al filo de la mañana

 

 

viernes, 20 de mayo de 2022

Lo importante

                         


Tanto buscar el rumbo.

Oteando los caminos.

Planificando los pasos.

Leyendo las  señales.

Constatando la brújula.

Consultando el mapa previo.

 

Hacer mil sumas y restas

en el haber y en el debe

para descubrir, un día,

que lo bueno no se busca

que la brújula se pierde

que las cuentas se descuentan.

 

Trampas en el solitario.

Caemos en laberintos.

Desatendemos las claves.

Desoímos al corazón.

Nos perdemos en lo banal.

Luchamos por naderías.

 

Cuando entendamos, en serio,

lo efímero de este paso,

lo poco que es importante,

lo mucho que nos perdimos,

lo nada que nos llevamos

sabremos vivir, viviendo.


jueves, 19 de mayo de 2022

Retos oníricos de Demiurgo, en jueves

 



Siguiendo la propuesta de Demiurgo, me quedo, entre las trece opciones, con la quinta

5) Las modelos de dibujo pintura están acechadas por un asesino serial. Algunas han sido encontradas muertas, como si estuvieran posando.

Para atrapar al asesino, una mujer es elegida para convertirse en una modelo, para ser el señuelo.

Hoy era la cita con Raúl, de quien se sospechaba que fuera el autor de los cinco asesinatos de mujeres de unos treinta años, todas ellas rubias, como yo. La policía creó mi perfil en la app de citas y ellos han conversado con el tipo como si fuera yo misma. Lo he leído, y ella, es decir, yo, es muy pasional. Eso me asustaba un poco, pero en el fondo, pienso que, por una vez, ir de lanzada me sentaría de maravilla. El Zurich es un bar emblemático, y al estar en Plaza Catalunya podía echarme atrás si en el último momento me atenazaba el miedo. Pero no. Resultó ser muy guapo. Con tejanos y un polo negro, con un cabello impecablemente cortado y una barba corta y cuidada. Me ha encantado.

Mi piso, el que es de la policía, estaba a cien metros, y tras tomar unas cervezas bien charladas, nos hemos ido allí. Habían instalado tres cámaras disimuladas. Me he metido tanto en el papel que en verdad estaba ligando con él, pero bueno, totalmente entregada.  Cuando me he dado la vuelta, sabiendo que pondría burundanga en mi copa, no he sentido miedo alguno. He hecho que se cayera al suelo, como por accidente, y con el estrépito, parece que él se ha olvidado de su intención, porque ha estado muy atento a que no me hubiera cortado. Ha limpiado el estropicio, y luego hemos hecho el amor. Yo tenía que sonsacarle sus andanzas con esas cinco mujeres, así que le puse la pastilla que me dieron en su copa, y él ha sido tan encantador que ha cantado, sin muchos detalles, pero lo suficiente como para incriminarle.

Qué pena. Ahora tendré que ir a la cárcel a tener contactos vis a vis. El comisario Martinez se ha cabreado mucho cuando he intentado que se fugara del piso por la ventana, pero claro, qué sabrá él lo que es el amor ¿no?  

 

Palabras 319 





miércoles, 18 de mayo de 2022

Día de los museos

 


Rescato un post que ahora creo que va como anillo al dedo.

Ahora, recuperada la lozanía del primer lienzo, las dos Giocondas luchaban por su espacio. La joven, recién expuesta, le decía a la  mayor:
- ¿No estás cansada de sonreír en el Louvre? ¿por qué no nos retiramos  al Prado?. Vente conmigo.
La mayor contestó - ¿Al Prado? quía, yo prefiero París.

Para no ceder entre París y Madrid, el consejero de El Prado propuso que ambas imágenes fueran expuestas en L´Hermitage durante tres meses. La joven, en la nueva ubicación,  se quejaba de la inmensidad nocturna del museo, y la mayor de las corrientes de aire del pasillo. Para colmo, apagaban por la noche el transformador de la luz de emergencia, porque los flahses de los japoneses calentaban sobremanera los cristales que las protegían. A las dos semanas,  ambas estaban hasta el gorro de miradas, de flashes, de gente y de estar tan quietecitas.

Querían poder ver otras dependencias, otras paredes, a otras personas, así que decidieron escapar al sótano de los restauradores. Pasaron por las salas de Egipto. Se detuvieron ante lo ignoto para ellas. Jamás habían oído hablar de tales maravillas,  y envidiaron el estado de conservación de algunas momias, así que, siguiendo con la idea de visitar a sus restauradores, prestas, siguieron su paseo, con el mármol fresco en sus pies desnudos con la esperanza de encontrar alguna momia o lienzo por reparar por ellas mismas.  Era medianoche, y llevaban siglos sin coger un pincel, ni una aguja, ni nada de nada, sólo sonriendo a un tal da Vinci, un pintor muy bueno, pero aburrido, y a su pupilo. Querían buscar a la Venus de otro florentino, por compartir experiencias.

Los ropajes les pesaban en exceso, así que se quedaron en enaguas, llegando donde los restauradores tenían, en sus anaqueles, filas inmensas de pigmentos, pinceles, lupas e hilos de diversos materiales.

En el suelo se apilaban bastidores sin lienzos, y rollos de telas pintadas escondían las maravillas que había que restaurar. Entre los restauradores estaba Cinzia Pasquali, quien ganó el concurso internacional para la restauración de una pieza prestada por la Galeria Uffizi y que se había deteriorado.

De pronto un profundo perfume inundó la sala y advirtieron que una sombra se acercaba entre aroma de incienso y pachulí. Ambas se escondieron tras un Adonis sin manos, y ante su asombro, apareció en el dintel de la puerta, muy cansado, el David de Miguel Ángel, quien había hecho el camino a pie, desde Florencia.

- Un poco cabezón- dijo la joven. La mayor no la oía, aunque también pensaba en proporciones, y su mirada estaba fija en otra zona.

Se dirigieron a la zona de trabajo de Cinzia y describieron la Venus de Botticelli, como una pelirroja un poco descocada, algo entrada en carnes y con cabello del todo imposible de dominar. Ellas tenían bien presente la postura forzada que tuvieron que mantener como modelos de Leonardo y no pudieron evitar una cierta envidia. Le sugirieron reparar un poco por aquí y otro por allá, un tinte, un buen maquillaje, en fin, mejorar el aspecto. Mientras la mayor orientaba los cambios, David seducía a la joven, quien llevaba demasiado tiempo sin un hombre de piedra cerca. Entre bromas y veras, se animaron a hacer tonterías por los rincones, ante la mayor, quien les acabó dejando en paz, porque ella también había sido más joven.

El vigilante diurno, al llegar al pasillo de las Giocondas sufrió un desmayo. Los cristales y los bastidores estaban en el suelo,  sin lienzos. Pulsó la alarma. Se congregaron otros vigilantes armados, se cerraron las puertas,y con los policías inspeccionando el sótano, exclamaron en aleluyas nerviosas al ver los dos cuadros y un David en un rincón.


martes, 17 de mayo de 2022

Ay mar de mis entretelas


 

Siguiendo la propuesta de Sindel, con el tema El mar, mi aportación es la que sigue

  

Me acerco, y luego me alejo

como tus olas, livianas,

en tu oleaje discreto

que me adormece y me calma

cuando la ansiedad se obceca

en enrocarse en mi alma.

 

Estás ahí, inamovible,

a pesar de que no paras

en tu inacabable viaje.

Desde tu infalible danza

me miras y me conoces.

Soy la tonta que te habla.

 

La que se acerca a tu vera

y te mira esperanzada

de conseguir, con tu aroma,

la sal y el pan que me sacia.

La que si hay luna llena

mira cómo en ti se baña.

 

 

Si estoy tristona y mustia,

el son de tu voz me empapa

de alegrías escondidas,

de estrategias ya probadas

que a veces ni yo recuerdo

cuando mis miedos me atrapan.

 

¿Podría vivir sin ti? Claro.

Pero muerta de  añoranza

 



lunes, 16 de mayo de 2022

Noticiario futuro.



Siguiendo la propuesta de Tintero de oro

La noticia nos ha llenado de gozo y esperanza. A mi marido y a mí cuanto menos, ambos con defectos en la médula ósea, en teoría irreversibles, como tantos millones de supervivientes.

“Tras el holocausto nuclear de 2027, por primera vez, ha nacido un niño absolutamente normal”, proclamaba la portada de un diario digital de USA. Yo me he comprado un detector de radiación nuevo, para supervisar la disminución de nuestra contaminación, si bien las aguas mantendrán un nivel de radón alto, según todos los estudios. Nuestra huida a los Pirineos oscenses nos ha permitido ignorar, si ello es posible por completo, los efectos en las personas que nos rodeaban.

Somos siete mujeres y cinco hombres. Tres de nosotras estábamos en una misión de reconocimiento a este planeta azul y pequeño. Pocos, sí, pero estamos decididos a dar una oportunidad a esta especie tan extraña, autodestructiva y necia. Nuestros dirigentes, ante la inminente destrucción a la que se abocaba la especie, nos dejaron aquí tras un ultimátum. No. No aceptamos ser rescatados. Ahora estamos abandonadas a nuestra suerte. Nuestra imagen y composición es idéntica, y nuestros cromosomas son altamente similares a los humanos tras haber pasado por una manipulación siendo embriones.  

No sé cómo, en mi caso se dio una circunstancia curiosa. Las tres habíamos escuchado hablar de algo que no podíamos entender. Lo llamaban amor. Igual somos unas ilusas al apostar por la inteligencia del ser humano. Seguramente, pero al menos, en mi caso, es que soy una optimista sin remedio.

Palabras 250

domingo, 15 de mayo de 2022

Marinero sin velero

 


Cómo medir la alegría

de tu abrazo en esa tarde

¿con mi cara, un estandarte

de tu piel junto a la mía?.

 

Quién me deja un marcapasos

que cuente, sin descontarse,

mis sonrisas, sin cansarse,

mis apneas a tu lado.

 

Se enamoran por la calle

diez mil sirenas varadas.

Nos miran, agazapadas,

y envidiosas de mi talle.

 

Marinero sin velero,

aventurero de puertos,

de negras nubes cubiertos

que transformas en mi alero.

 

Te espero, brincando leve,

sobre olitas, que risueñas,

observan como te adueñas

de mí, aunque me subleve.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Pasando la tarde

 


Se me escapa la tarde

entre los dedos.

No sé si los noticiarios

me tienen ya muy cansada.

Declino escribir ahora,

no se me ocurre nada.

  

El sol arrancó hoy con brío.

Me puse la camiseta roja

sin tirantes y con topos.

Saqué de paseo un abanico

heredado de otro estío.

Me animé a comprar gazpacho.

 

Desterré los calcetines,

arrumbé las pantuflas,

dejando libres las chanclas.

Inauguré el protector solar.

Mi piel se niega a aguantar

el sol que tanto me sacia.

 

Trasiego prendas de invierno.

Pido a los armarios espacio.

Ellos me piden que ordene

o que los aligere un poco.

La tarde sigue pasando,

de puntillas, y sin inspirarme nada.