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viernes, 24 de febrero de 2012

Los puntos.

Te regalo dos de mis tres puntos suspensivos, el 15 por 15 de mis treinta y el 100 por 100 de mis años por contar.
El punto que aún me queda me lo guardo para, con tu permiso, destinarlo a un solitario. En oro blanco, sobre cuatro diminutos ganchos de rocío, incrustaré una brizna de diamante, nacido de la tinta. Un punto que corona a una i latina, como la risa que se escapa por la boca cerrada a cal y canto y acaba saliendo a carcajadas arrítmicas y guasonas. Con los guiños del deje en tu dicción, que hacen cosquillas. En el paladar y los costados; en la piel de mi abdomen y mis brazos. Y sin poder evitarlo me desato en cada nudo que entre tramos de cordón blanco me acorrala en tu discurso.
El punto de los puntos y finales, con todos los finales de los finales ya escritos, lo guardo en una caja de nácar y terciopelo. Donde dormirá tranquilo entre algodones y se hará viejo. Donde finalmente, por desuso, acabará por desteñirse entre los siglos.

jueves, 23 de febrero de 2012

El deshielo.

Tomado de Google

Desató en la madrugada sus botones de nácar y se desbordaron los sumideros de fantasmas propios y destilados ajenos. Los pavores y algoritmos se colaron de estraperlo por el mismo desagüe de aguas turbias. Dejó que los sueños navegasen por mareas de otros tiempos y atravesó un laberinto por entre las palabras que sonaban a alegría de medio pelo o a un desafinado allegro vivace de oropel. Dinamitó los suspiros, descerrajó las mordazas. Se desparramó en un cáliz de azucenas en la tímida luz de una farola de un parque de extrarradio y su corazón golpeaba el flujo de la ´vida en un sístole sin diástole posible.
Amaneció despacio, como todo lo que acaba siendo valioso. Se desperezó del letargo del invierno. Desentumeció, como un oso, sus extremidades y desenfundó la vista para ver cosas formidables, descubriendo así, que el sol y sus secuaces habían cambiado el sórdido frío de los hielos por un manto nítido y verde de planes posibles, de dudas razonables, de bocados en proyecto y de certezas florecidas.
El deshielo siempre llega, aunque mientras hibernas parezca un imposible.

martes, 14 de febrero de 2012

Por San Valentín

Confeccionó un pastel con sueños de primavera evitando se apelmazasen, unos mensajes deshuesados y miel a discreción. Mezcló los ingredientes y amasó una esfera blanca y jugosa sobre el mármol jaspeado. Consultando el reloj, encendió el horno, a media potencia y programó el tiempo a ojo de buen cubero.
Se demoró en la ducha tarareando una canción que la acariciaba los oídos, dejando que el agua la envolviese más allá del aseo y el descanso. Más allá del remolino espumoso del sumidero con su girar incesante. Más allá del color negro de cada cifra del calendario y del lazo negro de la puerta. Más allá del vacío que la inundaba.
Cuando entró en la cocina el aire sabía a despertar de frutas. Dejó enfriar la tarta mientras se arreglaba: descolgó el vestido plisado, se ciñó el talle con el cinturón de charol y se maquilló los labios.
Decoró el pastel con sirope de chocolate y susurros dibujando una espiral. Porque, pasados los años, tenía que dejarle marchar.
El conductor del autobús 36 se levantó la gorra al saludarla por primera vez, y volvió a hacerlo cuando la vio bajar, como siempre, en la parada del cementerio.

martes, 7 de febrero de 2012

Llovió en el mar.

Se oscureció el cielo, anunciando un chaparrón. Sintió cómo se hundía sin poderlo remediar, entre la lluvia fría, la intensa marea y el enorme cansancio . En su mar amiga, frente a su toalla y su bolsa, ante su playa y su oasis con su ropa colgada. Sin previo aviso quedó desarmada y a merced del mar y la nada.


Llovió por las lomas, por los picos, por las mesetas y los valles de su epidermis. La lluvia dibujó riachuelos tranparentes cargados de sudores fríos y amaneceres falsos. Fue derribando, lentamente, montículos de barro y erosionando aristas que el tiempo había moldeado en su cintura de mimbre con sal negra y abanicos de esparto.


El agua se fue remansando en los pliegues más inaccesibles y en los recovecos más insondables, en simas desconocidas y rincones inexplorados.


Cuando salió el sol, los arcoíris formados sobre su cuerpo bailaban sin prisa sobre una piel de estreno. Sus sienes estaban calmas, sus pies sin una dureza y su corazón tibio acomodado en el pecho.

Comprendió, sin dudarlo, que nunca es tarde para comenzar de nuevo, ni para secarse las alas, ni para retomar el vuelo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Tardes al sol


La tarde estaba soleada y el ánimo de la ciudad en calma. El intenso frío concedía un leve respiro a los guantes y a las bufandas enrolladas sobre cuellos y bocas. Llevaba días sin acudir a su cita no pactada con la señora que pasaba el rato, invariablemente, observando a las ardillas o a los pájaros que tenían el parque como hogar. 

Se habían presentado hacía pocas semanas y desde entonces habían charlado, sobre todo, de animales de compañía.Ninguno de ellos teníía actualmente mascota alguna, pero ambos recordaban anécdotas de alguna de ellas. Ella se recreaba hablando de un perro que le regalaron justo cuando enfermó su madre y él exageraba sucesos protagonizados por un periquito azul que acabó enseñando a una hembra joven a volar por el piso y a contestar a sus saludos al llegar a casa. 

Jamás hablaron de familiar alguno, ni hablaron de circunstancias personales. Tampoco comentaban sobre nadie que estuviera por allí, salvo la tarde en que se encontraron rodeados por una veintena de críos cogidos de la mano, supervisados por tres profesores y que les hizo recordar cómo habían cambiado los tiempos. Coincidieron en opinar que los niños no cambiaban por mucho que parecieran tan diferentes a las fotos de sus propias infancias. Charlaban algunos ratos y otros simplemente miraban a los animalillos, a los árboles o a la gente.

Al irse acercando a la " Casa de cristal" ya sabía que ella no acudiría. Al aire le faltaba algo. Alrededor del banco y hasta donde alcanzaba a ver no había ni un solo pájaro, el viento había enmudecido y el sol no lograba iluminar la mitad izquierda del banco.

Se alejó hasta el estanque buscando un lugar cómodo desde donde mirar los patos que serían ahora los compañeros de sus tardes al sol.

jueves, 19 de enero de 2012

Miguel García Posada. RIP

Por esas curiosas coincidencias llevaba un librillo en el bolso, pequeño para que cupiera en su tamaño diminuto, de Lorca, para no perder el hábito de beber en su sed por su lectura. Era un ejemplar de la Biblioteca de Clásicos Universales. Leía, de la etapa de Poeta en Nueva York la “Oda a Walt Whitman” y dejó el punto de libro de seda roja en la página 143.

Acababa de leer

….Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría…

En la prensa lee que ha muerto Miguel García Posada. Recuerda que leyó hace mucho tiempo “Los poetas de la Generación de 27”, de su pluma de jurado de premios de poesía y cómo por ello se enredó en unas letras y unos ritmos hasta rebozarse de aires de poesía, de genio y de métricas ganadas a los sentidos y las vivencias.

Se quedó callada y buscó un banco donde seguir leyendo. Con el librillo y la luz de las farolas, buscó un lugar especial donde sentarse acompañada de sedal de luna y talles granados. Con la voz comedida de unos versos, pudo oír cómo se recogían en sus renglones todos los pétalos de rosas, que pudieron, con el tiempo, alfombrar la avenida de sus lecturas nocturnas.

lunes, 16 de enero de 2012

Prospecto medicinal.


Tomado de Google


Lee atentamente, con gafas si es preciso, este manual de uso antes de empezar a usar este producto.

1. Conserva este prospecto. Por si tienes necesidad de volver a leerlo. Aunque pareces tener más memoria que un pez de colores, no se sabe si la memoria es algo, o si se define al rememorar un suceso o simplemente se inventan los recuerdos. Los fallos de memoria reciente pueden aparecer a cualquier edad, según afirman los últimos estudios neurobiológicos, así que…tú mismo.

2. Si tienes alguna duda o no estás seguro de algo que interpretes de la lectura de este prospecto o cualquier otra cosa, confirma que no esté la página al revés, en cuyo caso, por favor, dale la vuelta, es más cómoda su lectura.
3. Este producto intangible se ha diseñado para ti. No debes, por tanto, ofrecerlo, o prestarlo a otras personas, ya que puede perjudicarles. Correrías el riesgo de que no les ayude ni convenga, no se adapte a sus necesidades e incluso empeore síntomas mal descritos. Amén del riesgo de que en un préstamo, como ocurre con los libros, alguien pudiera olvidarse de regresártelo. O no se olvidara.
En este prospecto:

1. Qué es UN BESO y para qué puede usarse.
2. Antes de recibir UN BESO
3. Cómo recibir UN BESO
4. Posibles efectos adversos.

1. QUÉ ES UN BESO. PRINCIPIOS ACTIVOS, EXCIPIENTES Y USO.

Los principios activos son: Fracciones de felicidad 500 mg, conteniendo: 60% de buenos deseos, 20% de achuchones cálidos y 20% de abrazos humanos.

Lo excipientes son: Recuerdos por inventar, mezcla seca de buenas risas y tiempo compartido, talco de sabor a esperanza, óxido de Fe de la propia historia previa y una larga serie de restos de mil cosas y fracciones de minúsculos toques de sonrisas.'


USO. Actúa como alivio a corto plazo de los arañazos de la vida por su acción venotónica y síntomas de insuficiencia a los malos ratos y los disgustos leves.
Debe usarse en dosis de ataque sólo en contadas ocasiones, no sobrepasando los 200 millones por día en ningún caso. Su medio de transporte en el corazón, sin previo aviso, puede desencadenar en el producto un enojoso síndrome de frustración, complejos de inutilidad y cuadros depresivos severos.

2. ANTES DE RECIBIR UN BESO
No uses UN BESO

       - Si eres alérgico a los regalos intangibles.
- Si no era para ti o tienes constancia de algún efecto nocivo previo en la especie humana.
- Si estás embarazada o tienes previsto estarlo, consulta a tu médico para valorar la intensidad y frecuencia que pueden ser aconsejables.
- Si la persona que te lo envía tiene signos clínicos de locura intrínseca, peligrosa y contagiosa.
- Los niños y ancianos pueden ser beneficiarios perfectos. Suelen recibirlos con enorme agrado y sin efectos secundarios más allá de una sonrisa.
- Si has de conducir o utilizar maquinaria de precisión, confirma que has sedimentado la emoción no vayas a ir a más revoluciones de las admitidas por ley, o tu capacidad de precisión se haya visto disminuida por la adrenalina, serotonina u oxitocina segregada por tu propio organismo.
3. CÓMO RECIBIR UN BESO
Pues no se ha descrito postura o ánimo concreto. Al final…pues cada uno sabrá.
Tomado de Google



La vía de administración suele ser dérmica. Su administración en mucosas requiere aumentos en la frecuencia e intensidad de adherencia a esta medicación, de modo previo, por lo que…como uno quiera y el corazón le dicte.





4. EFECTOS ADVERSOS DE UN BESO



Por favor, observa atentamente posibles reacciones.
Se han descrito: dolor de ausencias varias, ganas de que esa persona no se aleje jamás, malestar de estar solito… Así como subidas de ánimo, sonrisas de necio, ganas de llamar por teléfono, necesidad de cantar a grito “pelao”, silbar en la ducha tontunas varias y otras manifestaciones leves de euforia.
Si observas algún efecto adverso, pero de verdad adverso para tu salud, consulta con el Servicio Nacional de Toxicología. Podrían abrir una nueva línea de investigación de los afectos y sus formas de manifestación en los seres humanos.

miércoles, 11 de enero de 2012

Esa acuarela.

Estrenó el año redimensionando su casa. Con el júbilo de estreno aún en su calendario de bolsillo se animó a reinventar su espacio, dando un nombre único a cada objeto.

Se disfrazó de medium y en el recibidor vio una acuarela de un puerto anclado en el siglo XIX. Llamarla acuarela de la entrada, o marina de veleros era dar nombre a un objeto. Como en su mente era un tiempo concreto, una luz especial y un ánimo definido que podía recuperar al vuelo, la bautizó “Marina plan B”. La compró en un mercado de segunda mano, en una mañana especialmente luminosa y tras buscar unas sillas para su nueva casa.

Al pronunciar su nombre llegó una suave brisa de Septiembre, un olor a tabaco de pipa y una ventana con cortinas a cuadros escoceses. Sintió la presencia de un hombre maduro, de pelo cano y foulard gris que mezclaba colores y agua, paisaje y sueños en la tarde. Pudo distinguir una melodía, a lo lejos, sin poder identificarla y la llegada de un niño cauteloso a la habitación. Con la certeza de que el niño estuvo quieto, mirando sin decir ni una palabra, cerró los ojos y esperó. La ventana abierta movía la cortina. El hombre seguía pintando.

Sólo ella pudo llegar a percibir una voz muy tenue que decía “Para Luis” y creyó ver cómo los trazos se movían levemente en señal de agrado, tras el cristal del marco. Esa marina tenía nombre, un nombre propio, y ya no podía negar que llegó a sus manos por puro enredo de fechas y destinatarios.

La pregunta nació de forma natural pero tardaría unos años en volver a dar nombre a las cosas y unos más en averiguar quién era ese niño que conquistó la tarde de un hombre que fumaba en pipa mientras pintaba una acuarela.