Respiro diferente, no sé.
con una luz que es distinta,
en estas calles y avenidas
florecen tan explosivas.
El aire será bueno,
o no, pero es otro aire,
y me trae otros aromas,
otros sones y cantares.
Soy la misma, lo sé,
en mi otoño tan dorado.
Me siento joven, y bella,
caminando por San Telmo,
mirando ese Luna Park
que acariciara Serrat.
Estoy en paz con la calle,
con la gente y su trasiego,
con Maradona y Gardel
que parecen inmortales.
Viajo a gusto en el subte,
y agarro dos colectivos.
El sol es cálido y mece
a las garzas y los cisnes
de un río domesticado.
Y yo, que no soy de aquí,
puedo entender al porteño
en su añoranza sin tregua
cuando de aquí se le aleja.
Maripau González. Buenos Aires 10 noviembre 202