Destrozo folios de amapolas,
como mis viejos miedos,
cuando tus manos me aciertan,
dejando el corazón abierto.
Me agarro al hilo de una cometa,
con los colores que existen,
y los que luego me invento,
y me dejo atrapar, encantada,
por los latidos del viento.
Y así, como sin querer,
vuelo entre las nubes,
mientras paseas por mi cuerpo
resanando cicatrices
de otros mares, y otros puertos.
Maripau González, La Pineda, 25 febrero 2023