Comarruga me da hambre y sueño siempre.
Te ofrecí que vinieras,
si podías, y que sería un placer
tenerte con nosotros,
por esa sensación de cargar pilas
No hay tráfico. Ni ruidos.
Sin comodidad alguna,
mantiene el aspecto digno
y limpio en pintarlo cada año,
y
siempre de blanco sus paredes
No nos entendimos,
como es ya lo normal
entre tu frecuencia
de
expresión y la mía.
Nuestros dialectos
son incompresibles entre sí,
e incompatibles.
Dices que no entiendo nada.
Qué verdad.
Un planeta donde todo
todo me importa,
pero no me quita el sueño
no entender porque sí siento.
Comarruga es mi marmita,
de Obelix desfasado
done en instantes me
rehago,
me reencuentro,
me reconozco y me quiero.
Comarruga me dice...
sigue latiendo nena,
sigue sintiendo
que naciste para ser feliz.
Porque nadie puede obligarte
a cuestionar lo que es real para ti.