PASEANDO POR LAS RAMBLAS
Recordé esos cafés
tan bien charlados,
mientras solo recordábamos
nuestras sombras con pasado,
despertares ideológicos
entre grises, y a caballo.
Esos tiempos de miedo.
De aterradas carreras.
De pelotas de goma,
por defender las quimeras,
sin que importaran las siglas,
queriendo romper barreras.
Una rueda para hámster
esta Rambla de las flores,
me regresa a despertares,
antesalas de rumores,
final de una dictadura
y debuts de otros actores.
Hoy un silencio atronador
en ciertas viejas esquinas,
me deja pensando y triste.
Entre rosas con espinas
los turistas en manadas
fueron pobres medicinas.
Ávidos por plasmar todo,
bajo esta luz otoñal
ignoran la historia viva
de movimiento social,
de vanguardia y del arte
de esta ciudad sin igual.
