El texto, de Federico, es muy corto, pocos versos son, y forman parte de una obra de teatro. Pero qué grandes
Amor, amor
que está herido.
Herido de amor huido ;
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido,
¡herido !
Lorca intercala este poema en su farsa Amor de Don Perlimplin, una de esas historias de un viejo casado con una bella, que le es infiel, con un amante joven. Perlimplín, solterón viejo, se casa con una joven Belisa, traspasado por su belleza. Le dice estos versos, de aliento místico, a lo Valle Inclán, como farsa poética y de comicidad de títeres. Qué candor e ironía estética rezuman estos versos en su contexto.
Serrat pone música al poema, para una Ana Belén espléndida.
No recordaba que, en su momento, e inspirada por esos versos, compuse otros. Complemento tal vez, de los lorquianos
Desátame ese nudo que me abraza. Con tus dedos de calcio y amapola Aflójame los cabos que me amarran A esta vigilia espesa que me asola. Tú dijiste- “no me dejes”. En mitad de aquella noche, y sembraste en mi parterre tu ruego de.-“no te alejes”. Incendiaria por quererte, entre la noche y la aurora. Huí, dejando mi alma rota Oscura, negra y honda. Desátame ese nudo que me ata.
Deshojándome. Margarita herida. Devuélveme la paz que me arrebata el alma de mi mar, tan consentida.