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jueves, 6 de enero de 2022

Reyes, en jueves



Siguiendo la propuesta de Dorotea, en Lazos y Raíces, sobre la noche de Reyes, mi aportación es la que sigue

Melchor se estaba quedando sordo. No sólo era la edad, sino también las consecuencias de una guerra contra la etnia enemiga de siempre. Soñaba a menudo con niños destrozados por las incursiones de su tropa, la más salvaje, y de las primeras de usaran la estrategia de “tierra quemada”.  Sabemos que luego fue la mejor manera de dejar vencido y derrotado al enemigo y que no dejaba prisioneros, ni mujeres, ni niños. Tampoco casa alguna ni campo de cultivo.

En una de esas batallas, decomisó un polvo procedente de la China, y lo llamó pólvora, descubriendo su potencial destructivo. Lo usó, con consecuencias terribles. Desde esa fecha, con poca audición y un arrepentimiento que le impedía dormir, dimitió de comandante en jefe, y aprendió a rezar. Una noche, mientras miraba al cielo, vio un cometa, con cola larga, y reluciente, que marcaba un camino. La intuición le dijo que debía seguir esa dirección para redimir su pecado, y así fue como se montó en su camello, y puso en un cofre todo el oro que había ganado en las guerras. Por el camino se encontró a muchos mercaderes y gente diversa, entre los que estaba un tal Gaspar, que dijo seguir el mismo cometa.

─ Pues vayamos juntos─ propuso Melchor.

─ Cómo no, será un placer ir contigo. Yo llevo incienso, espero que no te moleste el intenso aroma.

─ Pues yo llevo oro, espero que no seas un bandolero─ contestó Melchor, con una sonrisa.

Por el camino se contaron sus historias, siempre siguiendo el cometa. Gaspar resultó ser de una tribu que fue aniquilada, tal vez por el mismo Melchor. Se había salvado porque su madre lo escondió en una tienda de especies, así que cuando vio el cometa, creyendo que era una señal divina para él en especial, no lo dudó, quiso seguirla, llevase a donde llevase.

Cuando encontraron a un joven negro que también seguía la estrella, por curiosidad científica, le propusieron unirse al grupo, y él se unió encantado. Llevaba mirra, y era muy divertido. Explicaba chistes todo el rato.

Cuando Llegaron a un establo, donde una mujer sostenía a un niño luminoso, se postraron ante él. Le ofrecieron los regalos que María no pudo rechazar, y así, cada quien volvió a su región, y contaron de un niño especial. Eso dio origen al culto de un tal Jesús, nacido en Nazaret, bajo una estrella.

Palabras 400


miércoles, 6 de enero de 2016

Remolinos de reyes

Imagen de Internet

El viento apareció, puntual a la cita con los deseos de los niños y los anhelos de los hombres. 

Llegó a la plazuela, discreto en principio, haciendo rodar una lata vacía de refresco luego, y aliñando un revolotear de las hojas que danzaron hasta el suelo ayer.  

Cobró fuerza a medida que los sueños de los niños de corazón pedían a sus majestades momentos dulces, dejar atrás temores, encontrar los caminos de los acuerdos, y tantas frases coincidentes en todas las edades y credos.


Se alimentó de las rabias venidas a menos, y  de los llantos de pérdidas que remontar, y de las convenciones grandilocuentes que buscaban convivencia y respeto, y así, con tales fuerzas, se fue convirtiendo en remolino gigante que succionaba por igual cáscaras de pipas y lágrimas ya secas, envoltorios de caramelos y plumas abandonadas, facturas pagadas y cartas con final feliz. 

El tornado en miniatura era un llevarse para dejar, de tal manera, que cuando yo salí a la calle, alcancé a ver un remolino con confetis  que iba regando esperanzas, sonrisas, ilusiones, sentires, besos, miradas cómplices y sabor a mazapán.