Desearía poder detener mi
corazón, porque mis latidos no me delaten. Oigo al otro lado de mis latidos, un
rumor de pasos sobre la hojarasca. Cada
vez más cerca. A través de ríos de negras nubes, bajo las copas de hojas
temblando antes de desprenderse, un
fugaz destello de luna baña la bruna del bosque. Creo
reconocer tu cara, tu gesto, tus andares. El tarareo de tu voz, en una canción
que no supe reconocer. parece sumarse a los sonidos de la montaña otoñal. Dudo
entre agazaparme tras un tronco, o salir a tu encuentro, o salir en busca de tu recuerdo. Me quedo
inmóvil, oyendo la frecuencia de mi taquicardia. Contengo la respiración
Tras unos minutos, el todo de
inquietud y añoranza desaparece. Los
pasos se alejan, lentamente. Tu silueta, tus andares y tu tarareo dejan paso a
la realidad del hoy. Paso a paso mi
corazón vuelve al ritmo del otoño de mi tórax. Después, el silencio. Hasta el
próximo otoño. Seguramente.
Time after time, Eva Cassidy
