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sábado, 31 de mayo de 2014

Esperando

Óleo de Modesto Trigo.


Te vi esperando. 
A que la vida llegue tranquila. 
A que mis ojos te miren. 
A que mis manos te besen,
por cualquier rincón del alma de tus pecas. 
Esperando 
a que se mueva el aire de tus pestañas
por verme aparecer tras la puerta.
Esperándome. 

martes, 27 de mayo de 2014

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Atril o faristol, en catalán, de Reart

ALBADA2 en lenka21

Es todo suyo. El atril o faristol. Ojalá guste a quien no me haya leído, y a quienes ya me conocen, no les decepcione.
Gracias de antemano. No gastaré papel en imprimir. Podré leerlo en el e.book, y no se deteriorarán las tapas. Y sobre todo, ningún árbol habrá tenido que usarse para leerme..

Van las 21 entradas más visitadas de las que he escrito para Lenka21. No son las que yo hubiera elegido, de las 400 aproximadamente de allá, pero las mates dicen que son esas. Y me parece bien. Está en formato ebook y PDF. Ese atril representa la segunda oportunidad de dar vida a lo que está vivo, a pesar de ser madera desechada y reconvertida en arte.

sábado, 24 de mayo de 2014

Alquimia quinceañera

Foto de Internet

Cuando el mar se desbordaba por los senderos de las hormonas de los quince abriles, les pudimos ver. Exaltando a los mejores instintos, de un amor al abordaje. Inexperto, torpe y apresurado. Sin más ley, que dejarse llevar por la ceguera, ignorante de los bastones blancos.


Él tiene el acné descontrolado, y unos pantalones a punto de deslizarse de las nalgas al caminar. Sé que era él quien estaba sentado hoy en un banco del parque. Miraba a las palomas alineadas en una caseta de contadores, o algo similar.




Este invierno ha pasado algo que está cambiando el ecosistema. La palomas comunes han encontrado un suministrador de pan duro. Puntual dos veces al día de la zona poco arbórea, deja trozos, o incluso medias barras de pan por allá. 

El chico del pantalón bajo, y el ardor encendido, estaba sentado en el respaldo de un banco de madera. Miraba la alineación perfecta de las palomas, montando guardia para su pitanza. Yo esperaba ver llegar a la chica que siempre esta con él, aunque hoy no hay instituto, pero lo que he visto, es cómo sacaba un tirachinas de una bolsa-mochila, agarraba una piedra y apuntaba a las palomas.

Han salido en desbandada, todas ellas. Para volverse a alinear rápidamente. El chaval ha seguido haciendo el mismo gesto. Por tres veces, con certeza además, qué puntería. He regresado a casa, que la perra tiene sus costumbres, y yo las mías. Y la prensa está aún por acompañar los regios desayunos de los fines de semana. No sé si la chica llegó a ir. 


lunes, 19 de mayo de 2014

Eva recién creada


Desbaratando el perfume del barro recién cocido, llegó una manzana al lugar de los deseos más preciados. 

Un dios ensimismado, sorprendido por la belleza de un torso que le hacía temblar, no tuvo más remedio que aterrizar de bruces consigo mismo.


Emprendiendo el mal apaño de envilecer su interminable creación de amor. Inacabable.











martes, 13 de mayo de 2014

Trapezi, Reus ciudad natal de Gaudí

                



La mirada de un niño que nos persigue, que no podemos dejar que marchite en nuestro corazón.

Perseguí los rostros infantiles, las bocas abiertas por la sorpresa, la risa por caídas sin daño, la levedad de esas magias con truco y los olores a chucherías dulces, que con Nenuco mecían el aire de fiesta que inundaba los rincones de la ciudad.

Los adultos, en un esfuerzo que acabó en complicidad, se unían a los niños, rivalizando en mostrar sorpresa y alabanzas, a números circenses clásicos, y algunos más novedosos.

No hace falta animales para los circos con carpa, ni para los que sin tela que los tape del sol y de luna, nos dejan la impresión de volver a ver funciones de domadores. 

Recordé imágenes de un tiempo sin tele ni internet, donde era posible la comunicación estrecha, sin dioma alguno, cual rapsodas con imágenes para explicar cuando ni leer era común. Y es que la magia del circo no usa fronteras, ni besa más bandera que la sonrisas infantil. Aucas se llaman aquí.

Ha habido un 10% menos de espectadores que el año pasado. La crisis pega fuerte hasta en las sonrisas, por ello defiendo la mía, que es la de todos, para que no venza al alma. la desorientación de sentirnos huérfanos de un Gobierno que sigue apretando en su maltrato.

Trapezi se ha despedido hasta el año que viene, pero sus 120 actores circenses, dejaron la ciudad llena de anhelos por recuperar la mirad limpia de una cara infantil, sobre un elefante de cartón piedra, abriendo paso a la sonrisa, que yo espero seguir defendiendo a pesar de los pesares.

Defendemos la alegría, en barricadas de adoquines de fe, contra la cerrazón de unos recortes injustos, desproporcionados, y que son cruentos. Las balas no me dan miedo, sino la velocidad a la que llegan ( como decía alguien). Pero hieren y matan, como estas austeras actuaciones contra los más débiles. Esas sí que me dan  miedo, porque son lentas como gota Malaya, hasta horadar la esperanza.

El asesinato de esa política en León ayer, me dejo mi pésame por su muerte absurda, pero la reflexión de qué haría yo, si mi estado fuera terminal por culpa de algunos recortes. Y dejé de pensar, dejando que la luz del sol de mayo, con su aire circense en la retina, perdure lo suficiente. Creo que hasta el siguiente escándalo de expolio, fraude o inmoralidad, pero mientras tanto...  

Defender la alegría, de Benedetti


domingo, 11 de mayo de 2014

Tatuaje sin flor de piel



Foto de Google
Debajo de la piel, quedó tatuado tanto como se amaron. Poemas desparramados de abrazos de los buenos saltimbanquis sin cuartel.

Debajo de la piel, nadaron los besos locos. Los que dejan sin aliento donde les pillase el amor al abordaje, sin timón ni timonel.

Debajo de la piel, reposaban las miradas hambrientas, apiladas por docenas, en envoltorios de oquedades, siempre por desenvolver.

Ellos, los instigadores de pasiones sin cauces para el respiro, dejaron cuadernos llenos de garabatos de piropos en adobo con suspiros.

Ellos, que se quisieron tanto, cuando todo se vino abajo, buscaron bajo la piel, los restos de ese naufragio de tinta sin ningún papel.

Ellos, los amantes del amor, cargados hoy de reproches y de rencor, rebuscan en sus tatuajes, entre la tinta indeleble, esos ramos de caricias, que se recitaron a media voz. 

Como mendigos, en pos algo que llevarse a la boca de unos años compartidos, rebuscan bajo la piel, lo que alguna vez se juraron. Tanto ella, como él.


domingo, 4 de mayo de 2014

Moscas en Mayo

Imagen de http://tienemigalacosa.blogspot.com.es/2009/12/cuando-el-diablo-no-tiene-nada-que.html

Miré la frase por la que ha de empezar el microcuento de la SER, de cuentos encadenados. Ahora que las moscas incursionan en las casas, casi que es inevitable recordar a Machado.

… Inevitables golosas,   que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas.

Fuera de concurso me puse a seguir el hilo de la frase de inicio. No deja de ser primavera, y el tiempo de un sol radiante llama a helados y paseos. ¿Cuántas bolas de colores no habrán acabado en cualquier sitio?.

Mi pequeño homenaje a las moscas, a quienes les debo ensimismamientos infantiles, despertares de siestas inconclusas, resguardo de frutas con campanas aislantes, y tantos movimientos articulares que me permiten unos movimientos de brazos amplios.

No lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir. El artefacto, una reja coronando un palo flexible, nos pilló desprevenidas. ¿Cómo no estarlo, si andábamos de tertulia sobrevolando un reguero de helado?. Marta había dejado caer un cucurucho rosa, que olía a felicidad, cual promesa de un paraíso por conquistar. 

Ni vosotras, compañeras cobardes, podíais sospechar la afición reconquistada de cazar moscas de su madre.

La versión de Serrat del poema.





martes, 29 de abril de 2014

Pablo cazando quimeras y dudas


Reconozco que le dejé una nota muy ambigua, pero realmente estaba un poco harto de su desgana hacia mí y  sobre todo, a mi obra.
Total, hablar de un posible infarto, tampoco estaba tan lejos de la verdad, ya que en mi familia, los varones éramos propensos a sufrir y morir del corazón, a edades tempranas.

La campaña para la compañía de automoción me había ido muy bien. Yo diría que excesivamente bien. Mis bocetos tan oníricos como     impactantes habían causado sensación, según me dijo Rubén, más que mi marchante, mi mejor amigo. Necesitaba poner un punto y aparte en mi relación con Laura.  No podía imaginar estar cerca de ella con la libertad de usar mi estudio a mi criterio, dejando que ella entrase, a su gusto y placer.

Laura había sido un error. Educada, amable, de aspecto sano y moderno, era una mujer que me dejó impactado desde el primer día que la conocí. Con ese saber estar, esa elegancia natural, y su charla amable sobre temas dispares, me había hecho creer en la fantasía de que era la mujer perfecta. Para cualquier hombre. Pero no para un cualquiera, como me sentía yo a mis veinte años, cargado de ilusas esperanzas y una fe en mis pinceles que nadie parecía compartir.

Mi empeño en hacerme el encontradizo dio sus frutos, y en pocos meses, la relación parecía ser perfectamente armoniosa. A ella le gustaba tocar el violín, y ejercer de profesora de parvulario en un centro bilingüe de Gràcia. Es  cierto que nutría mi ego. Jamás se negó a que yo siguiera formándome, excepto cuando empezó a poner pegas por mi deseo de irme a África. También  lo es que me acompañaba a hacer retratos de paseantes por las Rambas,  cuando aún no había la normativa tan estricta y onerosa de este Ayuntamiento. 

Es ahora cuando reconozco que es cierto que era la mujer más divertida y seductora. Nadie podía haber animado a posar a quienes ella creía que podían ser buenos modelos. Nadie como ella, con ese encanto y dotes de persuasión.

No sé cómo en estos años esta relación ha cambiado tanto. No entiendo dónde han quedado las risas de esas tardes del muelle. Aquellas en las que hacíamos collages a cuatro manos. Tenían mucho éxito. Yo pintaba, y ella tejía motivos inventados, o recortaba telas,  y se nos ocurría pegar los materiales en conjuntos imposibles. Esa complicidad  nos dejaba con dinero en los bolsillos, amor en los ojos, y besos en la recámara de nuestras armas de amor.

No he querido asustarla, sino desaparecer. Parece tan difícil decir adiós, y que fuera de una forma rotunda, que se ocurrió sin más.
La excusa perfecta era su viaje a París para ver a una prima. O a quien fuera, porque en verdad se me ha escapado el amor o el interés por retener su cuerpo a mi lado. Y su alma, como la mía, que también hay que reconocerlo todo, andan alejadas por más que podamos unir los cuerpos, en un alarde de pasión de artificio calculado.

Ahora, cuando ha pasado un año y medio, y en este local, he recobrado la pasión por pintar, es cuando no se me ocurre otra cosa, que esperar que aún le importe un poco. Como amigo, si no puede ser de otra manera. La pasión no retorna, cuando se deshace como azúcar en un fregadero.

Laura  no ha contactado con Cahiba. Ni su móvil está operativo. Ni sé si esta necesidad de retomar mi vida con ella es sólo un espejismo, o si la seguiré buscando en cada trazo que se desgrane de mi soledad.
No soy Picasso y nunca lo seré. Mi alma no está formada por las vísceras de mi ego y el poder del minotauro. Por no haber hecho,  no he ido detrás de ninguna modelo, aunque reconozco que Cahiba me arañó  las entrañas, pero no hay musa para expresar lo que sigue latiendo bajo mi corazón. He de esperar por ver si quiere tender una mano al pasado, donde encuentre lo que dejamos grabado en él.

Úrculo, de la exposición en El Corte Inglés.