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domingo, 23 de enero de 2022

Textos para La Ser

 


No siempre participo, pero a veces sí. Hay frases de inicio que dan mucho juego. Tampoco me seleccionan, así que tal vez mis textos son torpes, y con frases con menos juego me daría el mismo resultado.

El segundo volumen de su preciada colección cayó al suelo quedando abierto y bocabajo. Hasta ahora los traslados los había encargado a una empresa curtida en mover bibliotecas. Esta vez no había tenido suficiente dinero en su cuenta para delegar la odiosa tarea de cambiar de ubicación su imponente cantidad libros y colecciones. 

Cayetano, su hijo mayor, se había ofrecido a embalar, pero era evidente que no estaba acostumbrado. Lo que peor le sentó a Ramiro fue no poder reñirle como cuando era chico y ya trasteaba, usando una silla, con la colección de Erotismo en la historia del arte.

  

Ahora golpearé la tumba con los nudillos. No entiendo cómo has permitido que me quede emparedada, sabiendo de mi claustrofobia. Ni llego a comprender qué cuajo tuviste para iniciar una pared falsa en nuestro dormitorio, el único grande de la casa de mis padres. Ni comprendo cómo has ido diciendo que te abandoné de la noche a la mañana. ¿De verdad piensas que alguien te creyó?

Seguiré golpeando la pared donde creo que cuelga la santa Cruz. No permitiré que reposes en paz ni una noche. Un día alguien leerá, en morse, que te acuso de matarme.

 

En el congelador hay Manolo para rato, se dijo. La discusión había sido por una nadería, pensó después, cuando ya era tarde. En el fondo, ahora qué más daba si había sido él quien se chivó de sus tejemanejes. Total, lo que esquilmaba de su empresa acababa en la de sus dos buenos amigos, ineptos hasta decir basta. Pero cuando, tras salir de la cárcel se lo encontró, y le fue con monsergas moralizantes, para luego pedirle que le enchufara en algún trabajo, no puso contenerse.

Le sacudió con el trofeo.  El de bronce, regalado por los dos amigos, quienes jamás le visitaron en prisión.



domingo, 21 de noviembre de 2021

Harto de ser peonza, y bajo la almohada



Harto de ser peonza

El bueno de Juan tuvo un final que no merecía. Sus hijos no consiguieron darle un adiós bonito. Superó un cáncer de colon, la muerte de su amada Lola y una tristeza irredenta.

Los hijos le cuidaban. El primero, haciendo mohines, se lo llevaba a su apartamento de soltero un fin de semana sí y otro no. La segunda decía ir a diario a ayudar en lo cotidiano, y sí, algunas tardes se acercaba. La tercera le dejaba con los niños los fines de semana restantes. Harto de ser una peonza, partió, con un “Ahí os quedáis”, tomando el puñado multicolor de pastillas.

Bajo la almohada

Pero es su letra, no me cupo ninguna duda. Con esas tes con el palo tan bajo, y esas aes tan suyas, por extraño que fuera, sabía que me había dejado el folio bajo la almohada, como tantas otras veces. Con un poema magnífico. Ha sido nuestro sistema de comunicación desde que aceptó el trabajo de noche. Le propuse otros sistemas, pero se resistió siempre. Ahora me alegro. Pude guardarlos a salvo del polvo y el olvido.
Cuando vaya a verle en su nicho, le daré las gracias, como cuando estaba en vida, aunque ya no le podré besar.

domingo, 7 de noviembre de 2021

Zanahorias para el conejo y recambios para el corazón

 


Cogí semillas de zanahorias y me puse a sembrar. Es laborioso. Ya me advirtieron, pero el conejo blanco que me regalaron para el número de magia resultó ser un glotón.

Ahora no cabe en mi chistera, ni en ninguna manga de mi disfraz de chino, pero tampoco soy capaz de cocinarlo.


Recambios para el corazón

Sin poder superar su muerte siguió yendo cada tarde. A las cinco, como siempre, caminaba hasta la fuente del bosquecillo. Siguiendo la costumbre, se sentaba en un poyo de piedra, extraía de una bolsa dos manzanas y se comía la suya. La otra quedaba apoyada junto a la fuente. Sacaba luego la radio de bolsillo y sintonizaba la emisora de música clásica.

Cuando un día se acercó Serafina la coja, conversaron. Sabía de su reciente viudedad, más esperable que la suya propia.  Nunca superó la pérdida de su Josefa, pero con el tiempo aprendió a vivir sin ella, descubriendo que Serafina también le hacía feliz.

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domingo, 31 de octubre de 2021

Ya te digo

 


─Quizás sea mejor no llevarles la contraria.

─Se han organizado, ya ves. En este bosquecillo los perros abandonados de la zona se han hecho fuertes.

─Pero a ellos ¿qué les importa si cogemos piñas para recolectar piñones?

─Seguramente nada, pero eso díselo a ellos.

─Yo se lo diría, pero ya ves cómo se han puesto cuando he dejado suelto a Micifú

─Es que traer al gato con nosotros no sé yo si era la mejor idea, ya te lo advertí, pero tú erre que erre.

─Y luego se quejarán del predio de los piñones

─Ya te digo.

 

 

domingo, 3 de octubre de 2021

¿Y eso?



─Cariño, tenemos que hablar

─ ¿Y eso?
─ He encontrado un preservativo en el Audi.
─ No suelo usar tu coche
─ Ya, pero cuando te fuiste con las amigas a Peñíscola sí que te lo llevaste.
─ Claro, no me iba a ir en el Ibiza
─ Pues ya me dirás qué hicisteis las tres.
─Te voy a explicar un secreto. Lola iba muy suelta, estuvo con nosotras, pero muy poco, capaz que sea suyo. Tal vez lo llevaba en el bolso y se le cayó
─ Puede ser. Me genera curiosidad saber de su amante
─ ¿Y eso?
─ Porque es de color avellana y de talla extra grande

domingo, 19 de septiembre de 2021

Sólo aire



Después se extinguían silenciosamente
. Era la consigna. Antes de nada, la jefa había sido muy clara.

─Formaos, volad, alegrad el aire y haced sonreír a cuanto niño veías, pero después tenéis que extinguiros, silenciosamente.

Eva abrió el bote amarillo, metió el palo con aro en su interior y sopló. El desfile de burbujas hizo su aparición. Volaron todas. Algunas se elevaron un metro, otras fueronal suelo con vocación suicida, y algunas otras se estrellaban contra los dedos infantiles.

Acabada la fiesta, el bote quedó en una papelera, con proyectos inconclusos de aire irisado en su interior.

lunes, 7 de junio de 2021

El artilugio

 


Si no, me habría vuelto loco. Las instrucciones estaban en diversos idiomas, pero en ninguno que conociera. La máquina auto transportadora me había gustado tanto, que puesta en vertical en mi sala no pude contener mis ganas de viajar. En mi afán por llegar a la cumbre de ese volcán, me metí en el artilugio y toqué, sobre un mapa, la zona donde quería ir . Me desperté ante un mar verde, con dinosaurios enormes ante mí. Creí enloquecer. Al fin acerté a ver un adhesivo del lateral del artefacto, similar a un urinario portátil. Era una máquina del tiempo.

domingo, 30 de mayo de 2021

Trampas



La rata sonrió en aquel momento. En un año había encontrado veinte trampas con trocitos de queso. Como comida faltaba y tiempo sobraba, había logrado esquivar todas, menos esa. Aquella tarde sentía su abdomen lleno, como la piel de un tambor. Cuando vio al ratoncito atrapado por la cola, le salvó, sin dudarlo. Él la miró con los ojitos ahítos de agradecimiento. A partir de ese momento la vida le sonreiría, se dijo la ratita.

Al poco tiempo, con diez cachorros agarrados a sus pezones, el ratón se mudó a otra casa de campo. Sólo regresaba para robar queso, sin saludar siquiera.

sábado, 22 de mayo de 2021

Normalidad



El ruido del tiroteo consiguió animarles de nuevo. Llevaban desde hacía un año en estado de aletargamiento, con mil precauciones y miedos. La prometida libertad se acercaba. Los jueces de atletismo sacaron sus pistolas y las engrasaron.

Según lo acordado, se asomaron a las ventanas. Llegada la hora, cada uno siguiendo su propio reloj, el tiroteo se oyó hasta el último rincón de la ciudad. Los jóvenes, algunos ante una línea de salida imaginaria, renacieron de sus cenizas de golpe, como en un despertar aplazado, inundando las calles. El estado de alarma había acabado.

domingo, 16 de mayo de 2021

El paraíso

 


A las 22:00, se produjo la erupción. A las 23:00 miré a mi marido. Le vi pálido, y me avine a meterme en el coche, de malos modos. A las 0:00 estábamos a quince km de nuestro pueblo con la esperanza de estar a salvo. A las 3:00 erupcionó el otro volcán, el del sur de la isla. Precisamente cerca de la casa de mis padres, que era donde nos dirigíamos. A las 5:00, sentados en el patio de mi infancia, toda mi familia miraba embelesada ese color del cielo. Inolvidable. Mis padres recordaron el día en que pusieron rumbo al paraíso llamado Hawái. Mi marido y yo nos limitamos a escuchar esa odisea del pasado. Nosotros estábamos viviendo la nuestra. calibrábamos si había opciones de futuro. Y las hubo.

lunes, 3 de mayo de 2021

Obsesivos

 


A quien no entiendo es a él. Tanto quejarse de que ella era una obsesiva de la limpieza. Tanto que suspiraba con vivir en una casa donde no tener que levantar las piernas para dejar paso al mocho. Tanto añorar su piso compartido, con cierto aspecto de ser humano y de estar habitado. Tanto criticar vivir en una casa impoluta, con aspecto y olor a quirófano, y ahora es él quien todo el santo día va limpiando sobre limpio, molestando las hijas para que levanten las piernas y poder pasar la fregona, cuando ellas van de visita, por verle, de tanto en tanto.

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lunes, 19 de abril de 2021

Parlanchina

 


Te quiero Pilar, te quiero─ dijo al agitar su pañuelo en el andén. Ella aceptaba el traslado a la otra punta del país. Pilar, parlanchina, hablaba por los codos. De tan jovial, se pasó de la raya cuando comentó, seguramente sin mala intención, la duración de su potencia amatoria. No calibró las consecuencias. Ella, inocente, juró haberlo contado sólo a cuatro amigas, pero una de ellas conocía a un compañero de trabajo de él. Desde el día en que oyó hablar de un eyaculador precoz ante la máquina del café, su oficina se convirtió en un lugar inhóspito y hostil.

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martes, 13 de abril de 2021

Animales de compañía



Hablando todo el día con el loro del vecino. Así le encontraba cada tarde al llegar de mi trabajo. Me quedaba escuchando las conversaciones con la sensación de ser un extraño. Boby no me hacía ningún caso hasta que la vecina guardaba en su piso la jaula. Luego dejaba que el perro me convenciera para salir de paseo, aunque cada vez me sentía menos acompañado. El día que se perdió no corrí a buscarle. 

Ahora vivo solo. El loro de la vecina, en su monologo, nombra a Boby a menudo, y yo le imagino charlando con cualquier animal de compañía

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domingo, 4 de abril de 2021

Pajarillos

 


Lo hemos adoptado como un hijo más. Su llegada fue intempestiva, cayendo desde algún balcón sobre la cabeza de Anita, quien, con siete años, primero dio un grito, luego un brinco, y posteriormente encontró adorable al animalucho.

Nos lo quedamos. La nena se hizo cargo de Chico, el nuevo hermanito. Le paseaba en un cochecito de muñecas, y le cantaba cada tarde. Nos llegó a preocupar que quisiera ponerle a dormir con ella. Una noche cogimos a Chico y le llevamos a la puerta de un veterinario. Le contamos que habrá querido ser libre, y que seguro que ya aprendió a volar. Anita nos ha mirado, mal.

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lunes, 22 de marzo de 2021

Ambarina



Su incontrolable afición por los viajecitos interplanetarios le había llevado a R25, un satélite de Júpiter, donde apenas había una estación base, con tres monos, dos humanoides y quince humanos. No parecía un lugar de turismo convencional. Sin Amanda, la última robot de látex, prefería viajar solo a lugares donde encontrar alguna forma de vida que pudiera ofrecerle amor.

La mujer de seis brazos y tres ojos, con aquellos cabellos azules y el zumbido de su voz era la mejor opción en ese momento. Lo malo fue que, al besarla, esa baba ambarina le dejó con un enorme mal sabor de boca

lunes, 15 de marzo de 2021

Locura



Sus deseos de comprarlo todo en Marte se hicieron realidad. El viaje por el viejo Oeste, esa América profunda, recorriendo parajes difícilmente imaginables, había sido una especie de peregrinaje por un impulso. Para encontrarse a sí mismo, se había dicho. De nada sirvieron los consejos de que fuera muy bien preparado, porque el desierto, que pareciera marciano, era inclemente.

Tras caminar dos días, alucinando por la insolación, sin saliva en la boca ni señal de cobertura en el teléfono, el autoservicio con gasolinera, Marte, fue su oasis. Podría comprar de todo, salvo la cordura, ya perdida del todo


martes, 9 de marzo de 2021

Vocación



La mejor manera de canalizar mi vocación fue a través de aquel accidente. En una carretea sin tráfico, y de noche, lesioné a un tipo por saltarme un stop, y ahí mi vida se fue a pique. Diez años aprendiendo de cárceles y procesos judiciales, de indemnizaciones y de caraduras. Aunque cuando un sicario fue mi compañero de celda, aprendí mucho más.

Al salir del talego tuve que rehacer mi vida, y asumí lo útil que hubiera sido darme a la fuga aquella noche, habiendo rematado al tipo. Ahora me anuncio como recaudador de deudas. Mis tarifas son moderadas, pero me permiten vivir decentemente.

domingo, 28 de febrero de 2021

Materia gris

 


Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca. Cuando le dejé, esmirriado, con cierta cojera, brazos demasiado largos y un caminar despistado, no creí que fuera verdad que se apuntara al gimnasio. 

Cuando mi marido parecía ahogarse, nunca aprendió a nadar, me contaron que un cachas de la playa le trajo a tierra, y que finalmente le salvó la vida. Cuando le he visto en el hospital, me he alegrado de haber cortado con su salvador en su momento, porque lo que ahora le sobra de musculo, le falta de materia gris-

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lunes, 8 de febrero de 2021

Insufrible



Su marido era insufrible; según comentaba Lucía, en su trabajo, y cuando la ocasión lo propiciaba. Lo ratificaba cada vez que seguía encontrando un champú abierto, un vaso desalineado en los estantes, el brazo de grifo salido de la perpendicular de reposo. De hecho, lo recordaba en muchos otros detalles de la vida cotidiana.

Cuando se divorció leyó,  en Facebook, lo que Matías decía de ella. Resumía en un lacónico “suerte que dejo atrás a la obsesiva compulsiva. Era insufrible".


domingo, 24 de enero de 2021

De viaje



Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle. Era el loro más ruidoso de la ciudad y hubo quejas vecinales. Dígale también que cada vez que pienso en ella recuerdo nuestra boda. Ella, tan elegante y ufana por casar a la nena. Recuerdo con menos cariño sus intromisiones en nuestra casa, en nuestras comidas, nuestros hobbies, en nuestra decoración y hasta en la educación de los niños. Dígale también que el crucero dando la vuelta al mundo se lo hemos ampliado a otro más. La intención es un tercero, pero eso, de momento no se lo diga, agente.

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