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sábado, 3 de noviembre de 2018

Con vistas al mar


Encadenado a cuatro manos, con Buscador

Dormía con la mirada prendida a la pared, sujeta a conjeturas que le atormentaban en ese maldito lado de la cama, dando vueltas y más vueltas a las últimas palabras de él. No sentía el fresco que las cortinas dejaban entrar al dormitorio, ni el ladrido de unos perros del vecindario. La sospecha de una infidelidad iba inundando su corazón de plastilina, empezando por aquel cabello rubio de melena dorada de hacía unas semanas…y siguiendo por su avanzada edad para retar a su hombre por un tema tan sórdido como un lío de faldas.  
Los celos hervían como en agua en el café; oscuros presentimientos le acechaban con sabor a traición, cuando puso toda la carne en el asador por no perderlo. Qué sería de su futuro cuando la soledad y la vejez, el desamor y la piel mustia acosaran el dormitorio donde tantas veces lo sintió y tantas veces le confió sus secretos. Qué sería de los cajones donde guardaba los años de caricias enquistadas, los álbumes de infancia de los niños, las fotos de familia en vacaciones. Dónde encerrar con llave su entelequia de ser en otro una unidad. Recapacitaba en las palabras dichas de un pasado cercano, revisaba gestos de Álvaro  en los desayunos, así como en los  rituales de acicalado ante el espejo, pequeños signos de haberse abierto un punto y aparte en la relación.

Pero ahora necesitaba valor y determinación. Las uñas raspaban las sábanas como si fuera su piel, como si la rabia quisiera instaurarse bajo las uñas, ya sin pintar, y las sábanas blancas anodinas fueran la espalda de ese hombre tan amado, que ahora parecía echar a volar, de un nido que ella construyera con desvelos, con paciencia, y con afán.
A gritos aterradores, las pesadillas la acosaban. Quien la escuchara en el módulo creería que la estaban matando. Tenía convulsiones y vomitaba bilis llena de un dolor fantasma. Al fin y al cabo era su historia particular. Como la de tantos enfermos mentales en aquel psiquiátrico, donde un pajarillo triste y feo se empeñaba en cantar cada mañana tras los cristales. La enfermera de noche entró, alarmada, en la habitación, y ella le gritaba a la oscuridad de sus pensamientos un:¡¡NO ME QUIERE!! . Mientras Susana le administraba un sedante para que durmiera bien por la noche, Laia no podía aferrarse más que a la imagen de una foto que empezaba a atesorar un leve color sepia, de ella, vestida de princesa para su comunión, tomada de la mano por su padre. La única que guardaba en el cajón de su mesita de noche de la amorfa habitación donde estaba recluida.

Ya hacía diez años de su internamiento y los médicos se asombraban de la poca mejoría a pesar de los últimos tratamientos, mientras ella se moría de pena, dolor y de celos. Sólo sonreía cuando el pajarillo cantaba mirando hacia ella. Se permitía recordarse entonces, a  sus siete añitos, junto a “colorín”, el jilguero de su casa, jugando ambos en el balcón de un pueblo con vistas al mar.

Programa para enamorar


Foto de Aguirrefotox

Encadenado, a cuatro manos, con Buscador

No consigo, por mucho que lo intento, retratarte con estas palabras incendiadas de anhelos por desabrochar. No logro dibujarte con mis frases temblorosas, presas de unas manos maduras y niñas a la vez. No obtengo la capacidad de transformar tu imagen en estas letras imaginativas que me formen la imagen que pretendo hacerte llegar, ni  apresarte entre líneas. No logro convertirte en metáfora....Pero está mi sentimiento...un sentir lleno de veneno que siembra tu semilla llena de dudas. Me pregunto qué estarás haciendo ahora como si yo fuera una niña que espía a su primer amor; a ese sentir que se encoje ante tu corazón y que se expande a la vez donde mi conciencia no puede alcanzar...
Y me respondo que da igual  qué estés haciendo con monólogos perdidos en la frontera de la locura, porque en mi ceguera de obsesión poco me importa. Me basta con saberte entretenido, con juegos de palabras o pinceles. Me basta con sentir que aun sin palabras, la esencia de tu voz sí me acompaña
Desnudo mi alma ante un desconocido y te presiento en mi respirar  como quien ama el aire de la mañana tan fresco y limpio  a lo que siempre te soñé. Eres fragancia de hombre; poesía de primavera en mi primavera que cala mis huesos en el frío de la soledad, la que siempre elegí por no encontrar el amor, la saciedad de un corazón ciego sin cara qué poner, sin nombre ni lugar; sin sentirte dentro de mí para que con artes de mujer, quedes prendado de ese aroma que desprendo al ser amada.
Abramos cremalleras de latidos, rompamos con cadenas de pasado, construyamos versos en sordina, aullemos a la luna por los tejados, dejemos que la brisa se nos rompa en alguna vía muerta del destino. Las artes de mujer perduran vivas, como la lluvia o las heladas que no llegaron a matar, la sed de florecer por primavera, los besos que jamás se dieron, ni el hambre de poder saber amar. No hay aroma mejor que ser amada, No hay mejor destino ni más alto, que aprender a volar, colgando de una interrogación recién escrita, o ese vagón que parte hacia ultramar.
Pero lloro por ser tan frágil e indefensa. Sentir sin tocar, abrazar la ausencia. Besar sin besar. Impotentes son estas palabras que me reafirman como mujer, merecedora que lo que tanto buscó, y vuelvo a llorar con las mismas lágrimas saladas de mi propio mar muerto. Deseo y afirmo mi deseo a vivir, a amar, a procrear y llegar al final de mis días para dar fe de vida en mis papeles, poner lacre en el sobre de mi muerte, dejar el pasado por vivido habiéndote amado, pero pasa el tiempo atronador, y me hago vieja delante del espejo.
Suena una sirena y ya no puede escribir más. El presentador Jordi Hurtado  va recogiendo todas las cartas escritas y el jurado tiene que deliberar. Una vez más,  el programa "ESCRIBA SU SENTIR"  es de máxima audiencia, programa por el que nadie daba un euro y que ha provocado enamoramientos y bodas posteriores a granel. Ella  ha escrito a esa voz del programa que no tiene nombre, sólo voz; al tipo que modera el programa, desde la oscuridad de su ceguera,  pero esa voz entró en su corazón y decidió escribirle, misiva que la voz amada lee en directo, como participante anónima, quien advierte en su presentación que no desea aparecer en pantalla ni busca amor alguno...
Lola apaga la tele con ojos llorosos cuando la voz del presentador deja paso a la publicidad. Luego, alertada por el olor a chamusquina, retira el pollo del horno y duerme como de un tirón envuelta en romanticismo, como cuando la vida y los sueños eran de color azul..

Una vez más "ESCRIBA SU SENTIR", ha sido máxima audiencia...