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sábado, 27 de diciembre de 2014

Varita mágica, regalo feliz

Mi regalo de Navidad de amigo invisible. Traía un billete que es un papel.

Un amigo invisible, humano, preciado, sensible y que valora la simpleza y mi simpleza, me ha regalado un palo. La caja era blanca, el lazo naranja, bien puesto y feliz, y albergaba el palo que pueden ver.

No lo había pedido, pero hay un anuncio que me entusiasma. Por el entusiasmo del niño al recibir el presente. Igual  es que la magia inundó el corazón de ese amigo invisible, porque me llenó de felicidad el regalo. No imaginen mi expresividad, ni por edad, idéntica a la del niño. Pero que me hizo ilusión, no lo duden. Pero mucha.


Así que para hacer conjuros, es decir, poder alejar a los malos espíritus de la pobreza, de los desengaños, de las tristezas a flor de piel y otros pesares, voy a usar el palo para fabricarme una varita mágica.

Cómo se hace. Pues es muy sencillo, porque he asistido a un colegio de alta magia y baja superstición, y allí tomé notas en un cuaderno de fantasía, con tapas de siempre-quiero, y espiral de ambrosías de buenos deseos.

Primero se ha de hacer una depuración de ramitas, pero ligera, porque si no va a parecer una aguja de hacer calceta, y no me apetece ser un peligro para nadie. Afilar, mejor poquito. Pero muy poquito, pensando en batuta, más bien.

Para que adquiera sus características de magia potagia, se ha de inmersionar en una pócima de buenos augurios, durante una luna llena y media de tiempo, y en un recipiente con un litro de besos. Esto se ha de seguir de manera muy estricta, y en las unidades se ha de ser muy exacto, porque si no, los ingredientes no funcionan.

La poción ha de ser personal, así que yo he elegido los ingredientes obligatorios (agua, sal y azúcar) y además canela, hierbabuena, zumo de limón y plumas de ave fénix. He dejado de lado la fibra de corazón de dragón, y el pelo de los calvorotas de Mayo, así como las garras de tigres y tigresas, la esencia de púas de erizo y cualquier otro ingrediente o resto de seres vivos, incluido de cuerno de unicornio.

A medida que se incorporan los ingredientes de ha de ir recitando el qué y el para qué de cada uno. Por ejemplo. Pongo plumas de ave fénix para endulzar este hechizo, y un poquito de limón, para que todo tenga mejor ritmo. Añado este azúcar para que huela rico, y este soplo de risa, para que se rice el rizo. 
Cuando el agua burbujeante está lista se nota, porque huele a fantasía, y casi se duerme al ser removida con esmero y cantarela de fondo. Sólo resta depositar la vara, dejarla esa luna y media, y ver cómo se convierte la humilde rama  en una varita mágica de verdad.

Con ella espero hacer la magia de ayudar a ser feliz a mi alrededor. Claro, que seguro que con quien primero lo pruebo, será conmigo misma!.

Ya les diré si consigo tanto conjuro como deseo. Lo que no sé es si funcionará sólo en mis manos, o podré prestarla.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Ritual de solsticio de invierno

Para todos los que transitan por este rincón, con mi gratitud por ello. Gracias.
Ando presta a hacer un conjuro, un ritual para el solsticio de invierno que tendremos a las doce con tres minutos de esta noche estrellada. Cuando el día es más corto y mis deseos de hacer balance me permitan ponerme las gafas de leer, con pocas ganas de engañar al espejo de los poemas por inventar. Porque la vida es un poema. A veces un soneto que se nos escapa entre los dedos y sin saber cómo.
He buscado y encontrado un ritual, que sólo necesita una vela blanca, dos papeles, unos ajos, y un pañuelo blanco de algodón, así que, a falta de componentes más esotéricos y de doctrinas más heréticas, que yo de bruja tengo poco, pues tengo de todo. Es quemar obstáculos y emprender deseos. Y tiene unos pasos a seguir que son fáciles, así que...
El ritual dice así
Primero. Determina de la forma más precisa los obstáculos que se te han presentado hasta ahora (muchos los son por tu manera de actuar) y anótalos en un papel. Bueno hay obstáculos que no sé si me he puesto yo misma o se me han colado por las rendijas de la mala suerte, pero vale...tomo nota, con letra redondita, que se pueda leer. 
Segundo. Define tus objetivos e intenta planificar por meses en su consecución. En otro papel. Numéralos por la importancia que les otorgas. Y ya van dos papeles, y por papeles no hay problema, que tengo, así que ahí voy, será como una carta a los Reyes, con remitente el tinta de boli, a falta de tinta de calamar. Ya está.
Tercero. coge cinco ajos y numera cada uno correspondiendo a cada deseo u objetivo, y dispónlos alrededor de la vela blanca.Bajo ella pondrás el papel de los deseos, y con su llama harás arder el papel de lo que quieres dejar atrás. 
Cuando sea el solsticio, se ha de prender la vela, y mientras se quema el papel de lo que quieres borrar, se debe visualizar lo que se desea tener. Ese papel quemado, sus cenizas, se han de enterrar. Y los ajos, con el papel de los deseos, poner en el pañuelo de algodón, blanco y guardar.
Mientras se quema el papel con lo escrito que nos dificulta los logros, hay que visualizar los objetivos.Y luego, cada mes mirar qué tanto se ha avanzado en los deseos.
Ya les diré si sirve para algo, pero como uno de mis deseos es que mis amigos blogueros estén de salud esplendorosos, y que me sigan haciendo disfrutar con sus letras, parte de la Carta a SS MM los Reyes Magos de Oriente, ya la sabrán ustedes:-)
Feliz entrada de invierno, feliz otoño que dejemos atrás con sus caducas hojas y sus lindos colores, sus nieblas, y sus tardes menguantes. Con sus prisas en traer nostalgias y sus ratos de tristezas. Que abran paso los cielos despejados, que el frío llega, para conservar la luz de las primeras nieves. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Pasar el rato

El crucigrama de ayer era muy fácil- Leí en un un post que añadía la siguiente foto


Me reí tanto, que decidí pasar el rato con el crucigrama de mi diario impreso habitual, pero como ya le tengo cogido el truco al autor, me duró cinco minutos. Y la vida no es eterna en cinco minutos, por lo que abrí el libro de la biblioteca que había retirado ayer, junto con otro. La bibliotecaria sabe que mejor tomo de dos en dos, porque soy tan de lecturas anárquicas que prefiero tener un par de libros empezados.

En este, de un famoso anciano que se había escapado por la ventana, yacía a modo de punto de lectura, un billete de tren. 

Del siete de Julio de 2013. Mira, me dije, 5713, y del viaje de un chaval menor de veinticinco años, porque el billete había sido pagado con un carnet de joven.

Yendo a mirar unos cuadros, por la tarde, me dio por comprar un número de los ciegos, de la ONCE, cosa que no hago jamás, la verdad. Pero un 5713 estaba ahí, guiñando un ojo. Y era a mí, no me cupo duda.

No sé si decirles que me ha tocado, o mejor me lo callo, porque ahora...dudo si volver a la biblioteca a preguntar por el nombre de quien tenía este libro hace un año, y compartir con él o ella las ganancias, o simplemente agradecer a la suerte que ese libro, tantas veces pospuesto en su lectura, me haya traído este regalo...de Navidad.



jueves, 11 de diciembre de 2014

Entre villancicos fríos




Se acerca la Nochebuena
y los desencantados 
idean cómo huir por Navidad.

Acabó por decir 
que lo hizo mal adrede.
Agotaron ambos cada 
nudo de las lágrimas por brotar.
Ahorrando la culpa de Eva, 
y esa precariedad en los besos.

La  emborrachó a propósito 
para hipotecar su boca.

Cayó la luna, 
con sus bombillas de neón
de alegría impostada.
Cayeron las horas, 
en una cama sin mariposas de luces.
Cabalgando  en la noche 
de los deseos perdidos, 
y el rumor de las olas.

La dejó tapada, 
en la habitación de las bagatelas, 
de su piso de arrabal.

Se acercaba Nochebuena
Y los desheredados 
iniciaban el maquillaje de su soledad.


domingo, 30 de noviembre de 2014

Paseando la rambla pensando en ti.



En un vuelo sin escalas, sin límites de fonemas ni visado, la mañana desveló a la madrugada. Sonando entre truenos una de lluvia redentora, olía a comida de fogones de carbón de encina. El mejor aroma para desayunar en la ciudad. 
Y me puse a pesar en ti .. y en ti...y en ti.

Desconectando los móviles inmóviles, y sin piloto automático ni brújula, dejé que mis filias y mis fobias se tomaran vacaciones. Recordé esos cafés tan bien charlados, mientras explicabas tus sombras de pasado, y esos grises a caballo con sus porras. Y esa regresión de hoy, en los diarios..una patada a la libertad ya se me antoja. Como los besos prohibidos, como las palabras proscritas, como  ese negar la verdad de un pasado conocido.  
Y pienso en ti...y en ti...y en ti

La historia me parece una ringlera de latidos en las Ramblas. Si la muerte se instala en los anaqueles, por censuras, los libros se suicidan. Las páginas se hinchan de abortadas lecturas, de sensaciones no vividas y de fantasmagóricas presencias entre ausencias. Aprieto el libro de mi bolso,  antes prohibido, mientras pienso en ti..y en ti...y en ti.

El silencio atronador de mil esquinas, de algunos edificios, de demasiadas piedras, de varios restos arqueológicos de los mejores diseños, guardan silencio. Ante las colas de intrépidos turistas. Ávidos sí, por plasmar todo aún bajo el paraguas de una luz otoñal. Lo que ignoran es que las piedras laten, y nos hablan, llenando el aire,  pero con su propio lenguaje. 

Y sigo pensando en ti,...y en ti...y en ti...y en vuestro coraje.

viernes, 28 de noviembre de 2014

El orador

Imagen de Google

Las palabras habían ido cayendo, primero de poco en poco hacia mi mente, hasta llegar a ser una cascada de la que no podíamos bajar. Al menos yo, creí al principio, que era porque el tema me interesaba. Pero luego he observado por el rabillo del ojo, cómo la personas cercanas a mi butaca también iban mirando sin poder perder pistonada. Siguiendo todos  la deriva de esas frases que nos llevaban a un clímax de conceptos de la oratoria. Con esa expresividad, que iba en aumento. Con respiraciones cada vez más superficiales, y mirando esas manos, que al final dibujaban, con un previo movimiento parecido al punto del despegue, que estábamos pendientes de descubrir la verdad de todas las verdades. Se abría a nuestros ojos  la madre de la verdad absoluta cuanto menos.

Tras su -Gracias-,  que nos ha llegado cuando  estábamos medio encogidos, y sin aliento en las butacas, hemos salido a un hall luminoso y amplio, donde nos esperaban unas mesas con manteles blancos,  y unas bandejas con pastelería sobre ellas, así como termos de café y de leche, en un silencio extraño.

He visto defender hipótesis de manera apasionada, pero lo de esta mañana ha sido una navegación a la obsesión, al más puro estilo de la enajenación. 

En el coffe-break me temo que nada recordamos ya de ese conferenciante. El nombre a duras penas y el tema,  y poco más, porque nos descubro, preocupados, dándonos disimulados codazos, por llenar esas tazas de loza blanca, de un café más que aguado.

Intentando que no se derrame el contenido, ni la cucharilla que tintinea amenazante, entre la marea de congresistas que hemos asistido, mal desayunados, a la clase magistral de un genio de la oratoria, acabo viendo al conferenciante hablando. Con una organizadora de la Jornada, sin un congresista que llevarse a la boca, de los debates.

Un discurso famoso, llevado a las pantallas, en la película "El discurso del Rey", Oscar a la mejor película y al mejor actor de 2010
Tomada de Internet


sábado, 22 de noviembre de 2014

Tócala otra vez


Había empezado tocando con una banqueta normal, en cuanto a medida, forma y altura. El tiempo fue pasando sin prisas, y ese amor por la música le había ido llevando, como una barca sin remos, hacia odiseas de sensaciones.

Habiendo usado diferentes taburetes, sillas y apoyos, le vimos juntos en un vídeo, por Internet. Envejecido, pero ágil en sus manos de raíces por seguir profundizando, pero intensamente vivo. 

¿Por qué esa silla tan bajita?- pregunté mientras doblaba la servilleta.
Para no subirse encima del piano, imagino- contestaste. 


Me pareció un acto amoroso, donde su cuerpo se adapta a los contornos de la pareja, en una búsqueda de complementar un deseo de complicidad mutuo. Un acoplamiento de un hombre a un piano, en un alarde de musculatura y equilibrio para ser uno con él. Digo yo que será una manera de vivir una música que resuena de dentro hacia afuera, que no parece fácil de digerir.


Tal vez, en algunos intérpretes , o se permitan que suene al compás de la cadencia de brazos y piernas, o esa música quedaría carcomida entre los pliegues de la memoria, Atascando las arterias de los amores sin condiciones.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Gata herida, perdida en la red

La imagen que me ha llegado desde Google, Por mail y sin remitente

Alguien ha buscado un gato que simbolizase las siete vidas de este felino. Ahora, de hecho, tengo en mi casa a un adolescente felino, que con esa curiosidad y exceso de energías, me ha enseñado que  les gusta jugar a Indiana Jones esquivando portazos del viento, buscando en lúgubres cajones unos tesoros perdidos, y además, inexistentes , y que me sigue enseñando a diario sobre esa necesidad de limarse las uñas que tienen. Porque no será afilarlas, digo yo!

Una experiencia que encuentro que será inolvidable. Porque marca ya, y desde hace unos meses, un antes y un después en mi vida con mascotas.

Como escribí en su momento, en mi correo apareció un relato a golpe de mensajes de texto. Es este. Relato perdido a trompicones, Junio 2014

Pues bien, quien fuera que me explicaba una historia sobre la maldad a través de un gato que tomaba el sol, esta noche ha vuelto contactar conmigo, por el mismo sistema. Sí, a golpe de envío de dos mensajes.

En la cabecera de este post está la imagen que me ha mandado. Es un gato, que ha resultado ser gata. Es una foto a la que acompañaba un texto muy pequeño que textualmente dice: De las siete vidas, ¿a ti cuántas te faltan?.

Por la herramienta de búsqueda de Google sobre el origen de la imagen, ahora sé que hay un parque en Cali, donde quince gatas, de diversos autores, “rondan” como novias a un gato inmenso, de  bronce, con 3.5 metros de altura y un peso de tres toneladas, que se inauguró en el 96. Su autoría es el escultor Hernando Tejada, y hace poco se ha hecho un concurso sobre la mejor carta de enamorada gatuna, y también respecto a esculturas de “novias” para este felino.


Les dejo el enlace sobre ese singular lugar, y mi duda, nuevamente.El gato de Tejada 

¿Quién quiere decirme algo y qué quiere decirme un internauta…colombiano tal vez?