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Lola llegó contenta. Me dice que la paciente está
consciente, a pesar de seguir grave, pero que está bien. Mi hija ahora estará
trabajando. Quién sabe si riendo con las compañeras, y yo quiero e expresar que
ando más tranquila, como seguramente muchos españoles.
Bravo por Teresa. Me alegro mucho de que su gran
corazón, y su mejor sistema inmunitario la dejasen entre nosotros. Me hace
feliz. No la conozco de nada, pero cuando pueda hablar tranquilamente y entre
todos puedan detectar qué ha pasado, o qué ha fallado para que ella se
contagiara, todos estaremos más seguros.
Ya ven, me preocupan aún muchas cosas de este
asunto, porque ya se sabe, nadie dimitirá por los fallos que se hayan
producido, pero pienso en el perro. Ya me dirán…
Lamento que Excalibur ya no esté cuando ella pueda
regresar a casa, porque los perros hacen unos recibimientos que son como
fiestas de cumpleaños cada vez que uno regresa. Dan esas bienvenidas tan festivaleras…yo creo
que no son como otras mascotas, sino más fieles, y más humanos, que muchos
humanos.
No es que yo sepa que ella se recuperará. De hecho
nadie lo sabe, pero yo creo que se salvará. Y es que en ocasiones, la vida nos
deja lo que vale la pena. Sólo en ocasiones, pero miren, yo creo que esta vez
será así.
Entre lo que he aprendido con todo esto, y que sé
que los sanitarios tienen muchas defensas, porque están en contacto con muchos
virus y bacterias, pues pienso que es una mujer fuerte y que sale de esta. Y
los tratamientos, claro…pero tengo mucha fe en que ella se cura. Porque hay
personas que trabajan con firmeza y deseos, más que con medios, y esta mujer se
presentó voluntaria. Eso dicen al menos. Señal que le gusta su trabajo, y le
pone buen hacer.
Teresa seguirá llenando de fragmentos los
escalones oscuros de su memoria. Recordará si es que llegó a tocarse o no, con el guante.
Ya fuera la nariz, o la cara, o la frente, o simplemente nada. Porque igual no
se tocó nada y nadie estaba con ella al desvestirse, ni cámara alguna filmaba
esa sala. Así que, o se acuerda ella, o no se sabrá si intervino en el contagio.
Yo espero que un día de estos, podrá dar los
primeros pasos para olvidar esta pesadilla, y podrá sonreír, a pesar de que el
vacío de Excalibur lo notará muy grande. Porque cuando uno no tiene hijos pero
sí mascota, se les quiere mucho más que a un animal cualquiera.
Brindo por su recuperación, que espero sea total,
Y les dejo, que si no me duermo pronto, cuando regrese Lola, al alba, me
encontraré sin fuerzas para mirarla bien. Y quiero ver, como esta mañana, por
el arrebol de sus mejillas, que este trabajo le está enseñando mucho, y la mantiene
sana como una manzana.
Como ese fruto perfecto que desayuna siempre tras un buen tazón de Cola-Cao con pan tostado.