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martes, 28 de enero de 2020

Esa sopa inquietante

Imagen de Aguirrefotox

Mi esposo ha muerto hace poco. Por la costumbre, o la añoranza, he continuado poniendo dos platos en la mesa. La comida acaba en el bol de Bruno, quien no hace ascos a ninguno de mis guisos. No como mis hijos, quienes ponen pegas más de una vez. La sal nunca ha sido mi afición en la cocina, lo confieso.


Anoche, la sopa de mi esposo iba desapareciendo, poco a poco, como a cucharadas. Bruno y yo nos quedamos mirando cómo los platos quedaba vacíos. No quedó rastro ni de la sopa con fideos ni del pescado con verduras, para asombro de ambos. Luego, tal vez en sueños, vi cómo el perro recibía caricias sobre su pelo, del cogote al lomo. Me queda la duda de si, otra noche, esas manos que tanto añoro se detendrán en mi cuerpo.  

domingo, 12 de enero de 2020

En la mañana

Imagen de Aquí

Las sirenas de policía y de bomberos me han despertado justo antes de amanecer.  Previamente, un sonido explosivo había entrado en mi subconsciente, imagino, porque soñaba que un cascote atravesaba mi costado. Vi una peli de miedo  mientras la tormenta descargaba sus truenos en la noche, y, estando sola, pensé si no era mejor dejar de mirar Netflix  y leer, como siempre, antes de dormir, pero me quedé dormida con la tele puesta. 
Me he sentido diferente a cualquier otro día. Al mirar mi cama he visto mi cuerpo, atravesado por un hierro que cobijaba un cascote de cemento y ladrillos rojos. Mientras, la radio del vecino hablaba de un accidente en mi calle, al parecer por la explosión de una bombona de butano. 

sábado, 11 de enero de 2020

El resplandor

Imagen de La Vanguardia

Desde hace días me quedo dormida en el sillón, ante la tele. Me desperté, en el sillón de marras, y como siempre, me levanté, para apagar las luces el comedor y encender la luz del pasillo. No encendió, "se habrá fundido la bombilla", me dije. Miré hacia el comedor justo a tiempo de ver cómo una sombra emergía del sillón. No sé cómo, me tomó por el cuello, y en ese momento,  asustada y confusa, me desperté. En el sillón. Y me levanté para apagar las luces, y luego encender el pasillo para irme a dormir. Pero no encendió.

Me ha fascinado un post sobre esa peli inquietante que dirigiera  Stanley Kubrick (1928-1999) y me animé a jugar con el miedo. El post de marras.



jueves, 31 de octubre de 2019

Vamos de entierro en jueves

Imagen de Aquí

Siguiendo la propuesta de Charo, esta es mi aportación. 

Les escuchaba sin poder hacer nada. Planificaban el entierro esquivando horas para que pudiera ser enterrada  a la mayor brevedad posible. El accidente parecía haber sido banal, pero con resultado de muerte, decían.

—¿Por qué tanta prisa?, preguntaban en el tanatorio más de una vez
—Es que su hijo no quiere verla muerta, prefiere el recuerdo en vida. El marido parece que insiste en ello. Apela a que su deseo era irse cuando le tocase, sin hacer ruido. Por eso ni rezo ni recordatorios ni nada, ya ves -  contestaba la hermana, quien entre lágrimas y suspiros conseguía mostrarse entera .

En el aire flotaban lágrimas y susurros, aroma a claveles y a tristeza.,

— Sus favoritas- decía el marido, quien no se despegada del ataúd.

Con la llegada de la noche el tanatorio quedó vacío.  Los ruidos contra la madera, de llamadas primero, pidiendo socorro con la voz y con las manos, y posteriormente de arañazos,  nadie los pudo escuchar.

Tras la noche entera pidiendo ayuda, tenía la boca seca de gritar cuando acerté a dormirme nuevamente, esta vez para siempre. Mi propio funeral  había sido conciso y sin estridencias  ni concesiones. .