Feliz Navidad 2021

Feliz Navidad 2021

jueves, 27 de diciembre de 2012

El pan de cada día, la llave de la libertad

 La cesta de pan. Salvador Dalí. 1945.


El pan, ese monosílabo tan simple, define la necesidad básica que permite ser libre.

Asegurada la subsistencia con ese contrato de camarero, pudo reabrir la puerta a su afición por la pintura.

El esfuerzo por saciar el hambre le había atado a ofrecerse para cualquier cosa y a buscar en la basura algo que revender sobre un trapo en la acera de sus tardes.

Tener un trabajo le devolvió la libertad de expresarse con sus pinceles, ahora resecos. Su primera obra: un bodegón con una hogaza de pan.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Por amor al vino, los viñedos ven el tiempo pasar...


El viñedo rojo, Van Gogh  1888

Sólo fue por amor al vino. Te conocí entre esos viñedos cargados de luz y uvas, terrones y verano en retirada.

Fue por amor al vino  que me acerqué a tus manos, tan precisas en la poda, en el corte exacto y artesano de cada racimo.

Y ese amor al vino que tú derramabas entre los dedos al acariciar los frutos instó el inicio de una conversación afrutada, distendida y pausada.

Por ese amor por el vino, me cogiste la mano, para enseñarme cómo sopesar los reflejos de la luz sobre los granos, cómo entender el lenguaje de los colores, la historia escrita en cada surco de cada cepa.

No dudo que fue por amor al vino, que la tarde acabó henchida de belleza entre ese anochecer de Septiembre y  la cata de la bodega donde trabajabas.

Y emergió, por amor al vino, mi capacidad de detectar en la copa ese inolvidable sabor, de evocador y delicado bouquet floral, sobre una pétrea base de taninos, especias y vainilla. 

Los domingos,en particular, una copa de vino especial acompaña un desayuno con bocadillo de jamón ibérico, pan bien frotado con tomate y regado con gotas de aceite virgen de arbequinas. 

Prensa a mi derecha, copa a mi izquierda y allá en el frente, el día por degustar. 

martes, 18 de diciembre de 2012

Paisaje de helarte el corazón

Acuarela de Maria José Gaya "Paisaje invernal".  http://cort.as/3-_R

La luz entraba de rondón por entre los encajes del visillo del velador. 
Tras la ventana, de espalda al mar por esta vez, mira la nieve.
Recopila los viernes de tijeras y el marchitar de los tibios brotes verdes.
Se han ido derritiendo, una a una, las promesas de mejora. 
Se han ido podando los derechos y abonando los deberes.
Nos han querido hacer sentir culpables del déficit que nos devora. 
Nos han tratado de vagos, de ignorantes, sin escuadra ni  cartabón. 
Una de las múltiples Españas, esta Navidad, ha de helarte el corazón. (1)

(1). Inspirado el último verso de  "Españolito que vienes al mundo". Antonio Machado. 
Proverbios y cantares- LIII

Poesía o el sentir con desmesura



Desbarata o teje escenarios,
entresijos del alma mortal,
sin forma convencional.

Modifica el ritmo de los latidos,
estructuras, tiempos futuros o perdidos,
sensaciones que parecían disecadas,
u organiza ortografía, alisando cicatrices,
resanando grietas de balas impactadas,
abriéndose a ventanas desconocidas.
Desabrocha los botones de recuerdos
amasados bajo unas luces mortecinas.
Mirando por la obertura de tus espacios
entreveo fuego y agua, tierra y cielo,
nubles, algodones, brillos o alas caídas,
tormenta en ciernes o la calma posterior.
Encanto mágico la poesía, que salió...como salió.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Desayuno dominical esdrújulo

Tomado de Google. Me encantará ver más obras de esta autora.


Hace poco departía vívidamente sobre la sonoridad esdrújula de los momentos álgidos, esos de ritmo atlético, o de los que parecen netamente estáticos.

Me he levantado con febrícula, pero en absoluto abúlica y como me pide mi instinto práctico, me haré un desayuno fantástico con algún ingrediente básico, con poderes mágicos.

Sin  recetas académicas, y a falta de brújula para el hambre, cocinaré alguna instantánea, a mi estilo anárquico. Plato simple, nada regio ni monárquico.

Los huevos acrobáticos se descubrieron auténticos, en su lunático juego de no querer ser cómplices de la panceta ibérica, que les esperaba en la sartén más que cálida.

Las naranjas, más dóciles, sí se dejaron cortar, pero de forma patética, por un cuchillo pérfido que odia las formas geométricas, aunque el zumo quedó óptimo.

Las tostadas, tan flemáticas, en un estado bélico, quisieron quemarse un poco, para parecerme pésimas y producirme lástima. Pero las miré impávida.

La prensa incólume y doblada en la mesa, con sus titulares de vértigo, noticias políticas que pisan el ánimo y números macroeconómicos, me dejan atónita.

La estética de mi mesa, con su alineación británica, su disposición simétrica y mi silla autóctona, forman un conjunto armónico. Esto pinta opíparo.

Suena el teléfono. La cháchara fraterna se torna transoceánica con tintes narcóticos. El zumo acompaña al antitérmico y mejor me regreso a las sábanas, sin un ápice de desánimo.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Ciclos de emigración

Shaun Tan. Emigrantes. Para concurso de Triple C


Acabada la obra del puerto deportivo, agotado el presupuesto, el paro y los anhelos, encontró entre sus manos un manojo  de sueños rotos. Era hora de dejar su casa, sus amigos  y sus apegos. 

Recogió esmeradamente los artilugios que conformaban su esencia: los momentos atesorados en familia, las fotos, las cartas del padre ausente en su niñez y los pequeños cuadros de su infancia. Dejaba el título que le supo a triunfo y olía a derrota.

Había bajado del armario  la maleta de cartón desgastada por las Vendimias en Francia, y sabía que el ciclo de la emigración volvía a ponerse en marcha.

Con billete de turista, en tren nocturno, cual foto en sepia, transformaba el pasado imperfecto a presente del singular

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los pequeños regalos, pequeños relatos

Obra escultórica de solsanchez.es

Reconoció un soplo de acerolas en sus oídos
Escribió lo que veía con actitud de pintor.
Las frases iban desplazándose por la blanca pantalla,
Adelantaban espacios, se demoraban o se escondían.
Trazaban un mapa del tesoro en un pergamino azul.
Olvidaba entonces si era martes o si era viernes,
Solamente leía lo que había plasmado la tinta invisible.

Calculaba la longitud del texto, el ritmo, el “tempo”.
Organizaba una lectura que para ella aprobase.
Recopilaba impulsos, sensaciones e ideas previas
Tonteaba con el aire, la respiración de comas y de puntos.
Oía el rumor de las  amapolas al abrirse sobre el verde.
Se disponía a pulsar la vista previa y oprimía el Publicar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Palabras como el pan

                                Obra de Salvador Dalí.

Recoge las migajas del pastel achicharrado de ilusiones por llevar a cabo y de anhelos por arribar a buen puerto. 

Hace un hatillo de sueños rotos, lamparones de olvido y polvo de finales con lamentos. 


Se lo echa al hombro y comienza a andar, creyendo en él, por esta vez.


Un pequeño zurrón, el aire, las zapatillas tejanas... Nada le hace temer. 


Su pan son las palabras que nacen, sobreviven, y quedan en el viento. 


Las que lee, las que sustentan su voz, las que conforman su aliento.   


lunes, 3 de diciembre de 2012

Juegos de Alicia para un tablero encantado

Tomado de Google.


Una mesa exponía los tesoros de una caja. Las ocas del juego  se aliaron con los colores del parchís y con las circunferencias negras y blancas de otro juego.

Unos caballos circulaban libres, acompañados por damas peripuestas ante unas torres engalanadas, que circunspectas vigilaban desde las cuatro esquinas de la superficie de madera. Observaban que las damas y los alfiles  jugaban a la gallinita ciega con la reina blanca, mientras un rey cejijunto se enrocaba tras un peón negro, marimandón y soberbio, que le plantaba cara. 

De debajo de un puente, salió una oca embravecida que mordía al pobre rey, quien, en jaque de dimitir, se resbalaba y caía cuan largo era. Al lado del puente, una casilla numerada  era conquistada, y una ficha verde, decía que se comía a una roja que allí estaba tranquila, y luego le daba por contar veinte, en cantinela infantil. 

El rojo, par y pasa, hacía ganar a la banca. Un número veinte, en el diminuto casillero de una ruleta ágil, dejaba espacio a una esfera reluciente, que se depositaba a dormir. El sonido metálico trajo a colación los risueños hoteles de la calle Serrano del monopoly, y un alfil empezó a desfilar por la estación de Atocha, vestido de noche y a la luz de una sombras chinescas sobre la pared de la sala.

En el tablero arlequinado, sin querer, la reina negra empujó a un peón blanco y éste cayó sobre una ficha de dama olvidada  en el cajoncillo de la muerte, y…Vuelta a empezar!!. La oca grande del centro de un tablero con espiral de dibujos, se pavoneaba,  se carcajeaba mientras una ficha, atascada en el pozo, pedía a gritos  salir de allí. Mirando hacia el cielo en su ruego, le cayó encima el rey blanco, quien al caer al pozo, quiso contraatacar ese jaque, cantando un aria, contando veinte y deseando cantarle a alguien las cuarenta. 

Y así, de dado a dado y tirando porque les había tocado, los peones se iban durmiendo, en espera de un rey, o de una reina, o de un triste caballo que tuviera a bien regresarles a la parada de  un Metro, donde una mujer estaba sentada, mirando la caja de los  Juegos reunidos Geyper, de cuando era pequeña.

Alicia se despertó, por el sonido del convoy que llegaba a la parada del metro de Plaza del Sol. Y de oca a oca, mediante un transbordo al caso, sin puentes que llevasen las corrientes, llegaba al albergue donde dejar la caja de su niñez, teñida de puros juegos de mesa que alimentaban las tardes de invierno. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

Los signos de la incertidumbre.

De " Lecturalia"

Le pediste una coma en la locura.
Un punto y seguido en sus desvelos.
Un desapego de ese albornoz a oscuras.

Una catarsis de entrañas... y de anhelos.
Un punto y final en su jugar de espejos.


Le pediste un punto y coma entre unos ceros.
Un paréntesis entre una y miles de premuras.
Un pequeño agujero, por donde mirar el cielo.
Una interrogación a su encumbrada cordura.
Un tablón de corcho entre añejas conjeturas.

La fuga de sus pies, resonado en la avenida
dejó a un punto suspensivo ahíto  de preguntas.

Apagando luces en el proscenio del teatro


Tomado de Google

Acabada la función, era hora de volver a casa. 

Recogió esmeradamente los artilugios teatrales, atesorando renglones intensos, únicos, maravillosos.

Ahora guardaba oraciones noveladas imposibles, zahería adverbios, nudos tramados entrecortadamente…Mientras veía bajar el telón.