domingo, 20 de agosto de 2017

Tranvía para un corazón


Siguiendo una iniciativa de María Perlada, he conocido un blog que me ha encantado. Rezuma humanidad y ternura, madurez y literatura, latidos con corazón

Es este. http://ameny-eleden.blogspot.com.es/?zx=a1955743d190dcf1


Desandando el sendero, su piel sabía a limones del sur, a savia de higuera,  a luna blanca, a voces olvidadas de un punto ciego del camino.

Se dio de bruces con la arena de otros páramos, con ecos de un pasado que enterrar, con los cantos rodados de otras orillas, con la misma luz y el mismo olor a salitre, pero en nada parecido.


Galopando en el tranvía de los recuerdos, se vio con menos años y mejor tipo, pero con el mismo anhelo, el de descansar al remanso de unos brazos, abiertos y ligeros, como una reconocible segunda primavera en flor.


sábado, 19 de agosto de 2017

Esa pelirroja

Óleo de Modesto Trigo

La vio entrando en una corsetería Era la vecina del quinto. Imaginó sus curvas entre satén y blondas, en un vestidor con espejos a ambos lados. Podía ver los ligueros sobre su piel blanca, en un incisivo contraste con un negro azabache.

La pelirroja de sus sueños se deleitaba ante su propia imagen, en posturas que ensalzaban su pecho y realzaban sus ancas. Sintió el aroma denso y floral que la envolvía, y que tantas veces le hicieron soñar en el ascensor. Al momento notó cómo su corazón se aceleraba, sintió la sangre bombeando con fuerza a sus piernas, el rubor bajo su ombligo y la dilatación en sus pupilas.


El golpe contra la mesilla de noche hizo caer la lámpara de tulipa roja, el despertador con radio y la última revista del Play-boy, donde una pelirroja seguía sonriendo, provocativa, a alguien que no era él.

viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona de luto

Imagen tomada de Internet

Desde el día quince son las fiestas del barrio de Gracia. Las calles se engalanan y  los vecinos  se implican en la confección de esos escenarios. Desde primeros de Junio, en la casa Batlló de Gaudí se ofrecen las nits mágicas, donde en tan bello .lugar se ofrece música en directo, visita y consumición a un precio razonable. El mercado de la  Boquería, sito en las Ramblas, es otro clásico de Barcelona.. Ese mercado, así como la propia rambla de las flores y la Plaza Catalunya son atracciones  turísticas de por sí  y punto de encuentro de foráneos y residentes. Pues bien,  Paula, Lola y Silvia, la primera de Sabadell y la segunda de Mataró  habían quedado en Gracia para, con Silvia, del barrio en fiestas, dar una vuelta y callejear por allá. El plan era ir luego a Plaza Catalunya y hacerse un café en el último piso del Corte Inglés, buenas vistas y temperatura óptima, para seguir por las Ramblas y acabar en la terraza de la casa Batlló.

Los jueves es el día en que se reunían en el  taller de escritura de un casal, pero en Agosto estaba cerrado, así que habían decidido organizar un encuentro estival con todos los participantes, aunque al final sólo las tres habían podido apuntarse `a pasar  una tarde de ponerse al día paseando.

Hoy, en sus casas, recuerdan el terror vivido en la Plaza, cuando vieron llegar más y más coches de policía y ambulancias, así como la confusión posterior. Algo gordo había pasado ante el Liceo, ante el mercado, en la zona peatonal central con un Miró dibujado en las baldosas. Sí, algo gordo había pasado, que gente con la mente atiborrada de odio, rezumantes de rencores e ideales putrefactos, habían decidido sembrar el miedo en la ciudad condal. No hay un lobo solitario. Otros lobos en Cambrils se habían estado afilando los dientes.

Las tres han pasado la noche en vela, porque además del dolor por lo ocurrido, el conductor de la furgoneta enajenada, sigue en paradero desconocido. Se había dado a la fuga.

De Internet 


miércoles, 16 de agosto de 2017

Pajilleros de Internet

De una exposición de Barcelona. Sorpréndeme es el´título

Los granos, tan sólo los granos de un acné furibundo fueron los culpables. No llegó a poder bailar con ninguna chica de las que veraneaban en el pueblo. Por esos cráteres y volcanes que parecían burlarse de su necesidad de amar.

No tuvo la suerte de otros jóvenes, que volaron como golondrinas de abril a la ciudad. No hubo para él chicas de facultad, ni la facultad de acercarse a los escotes que llamaban a sus ojos como sirenas sin mar
.     
Con internet en el pueblo podría echarse a volar, se dijo. Y se hizo niks para Facebook, twiter  blloguer e instagram,y aprendió a hacerse pajas baratas, ante mujeres, o supuestas hembras de rompe y rasga, que ni soñando podría conquistar.

Con tan poca experiencia real de las pieles, y de los senos, y de las grupas, y del anhelo de una real hembra, se puso a escribir sobre sus ficticias dotes amatorias.

Consiguió eyaculaciones sin parangón, manchas que desbordaban el ordenador, y el vaso de su gin-tonic, y su desabrochado  pantalón, y que le dejaban la mano derecha sucia, mientras que con la izquierda  pretendía ir de galán  con la internauta de turno.

Un día, célibe aún a pesar suyo, se miró al espejo y descubrió que su cara había dejado atrás las huellas de su acné juvenil, se vistió de gala y se fue a un puitclub, donde no consiguió penetrar a Eva, ni habría podido conseguirlo Marylin en persona, aunque logró que ambos se echaran a llorar.

Y ahora él es un grano en internet

viernes, 11 de agosto de 2017

Mediterráneo



Ese mar nuestro.
Ese mar chico y blanco
pintado de azul.
Ese mar de las pequeñas cosas.
Ese mar de los pasados gloriosos,
y de los mejores recuerdos

MI MAR

jueves, 10 de agosto de 2017

Compañía para un gato

De https://elbicnaranja.wordpress.com/, 2013


Paula llegó el sábado, como cada verano, para visitar a sus abuelos, amén de para dar tregua a su madre, y así proveernos de risas infantiles a nosotros. Somos esos canguros gratuitos para mantenerla ocupada en los meses de vacaciones escolares. Y nos encanta ya que, salvo en estas semanas, estamos en la casa de la playa más bien aburridos. Tenemos un gato anciano y rubio que duerme sobre la sábana de la niña cuando ella nos acompaña. Aunque lo correcto es decir que “teníamos”. También habita con nosotros un pez  sordo y naranja que recorre su esfera de cristal dando besos al aire, y que entretenía a Lego cuando las moscas dejaban de ser la mejor fuente de inspiración para el felino.

Esta mañana la nena madrugó. Echaba de menos a Lego, me dijo. Está en el cielo de los gatos, le he respondido, y es feliz allí. Cuando me he asomado a mirar a la playa la he visto.
A mi pregunta de qué hacía ha respondido, sin mover más que la cabeza, ante este cielo, azul hoy como pocos días


-Espero a que Lego se lleve a su amigo para que no se aburra en el cielo.

viernes, 4 de agosto de 2017

Amnesia de un te quiero


Imagen de Pedro Riverol Sicilia

Siguiendo la iniciativa de https://elbicnaranja.wordpress.com/


La historia de mi vida es una historia llena de impulsos. Eso sí, hacia las mujeres únicamente. No me tentó el poder ni el dinero, ni el estatus o la gloria. Tan sólo esas miradas de hembra que escondía una lucecita verde, como de taxi libre.

Esos impulsos que vestí de sexo para dejarlos en el cajón de los olvidos, ahora, que el respirador de mi unidad de la UCI empieza a soltar pitidos, me recuerdan verdades a medias. Tras alguna sé que sentí rencor, con alguna otra sólo rabia, con algunas un ansia de venganza por quien me tocase en el coro de la parroquia, y con ninguna amor. 

Quiero creer que eran impulsos nacidos de un ardiente infierno que no podía o no aprendí a contener.

Ahora, que la vida se me escapa como el humo de los habanos que gocé, entre los dedos no me queda ni un color amarillento de fumador empedernido. No quedan ni las brasas de un fuego. Ni una voluta de mi ayer, porque hasta eso se ha diluido tras el accidente. 

Tanto cuidado en no dejar huellas ni pistas en cada violación, para acabar encerrado y preso, mucho más preso que en un penal.

Quiero recordar a una mujer. La única a la  que no forcé. Se  llamaba Eva. Me vienen a la mente algunos bustos, pero no reconozco ni una mirada en ellos, ni una boca que alguna vez susurrara a mi oído un “Te quiero”, tampoco la de Eva.

Lo que no puedo recordar es si llegué  a hacer una declaración de amor. Aunque fuera una sola vez.

martes, 1 de agosto de 2017

Ese footing mañanero


He salido a pasear por el paseo marítimo. Bien temprano, por supuesto. He visto a dos abuelos con un carrito de compra convertido en portador de sombrilla, tumbonas y toallas, y los imaginé tomando un privilegiado lugar en la arena, bien cerca del mar. Poniendo la pica en Flandes, como quien dice. Pero amén de paseantes con perro, me ha sorprendido el ejército de practicantes de running, de variopintos aspectos.

Entre el gordito vestido de nike y con sus croissants en una bolsita, y esa chica con cascos que iba a buen ritmo y canturreaba, había un cincuentón con aperos de “es que sin gym no puedo vivir”, la señora de “vamos a hacer como que corro”, a la que he acabado adelantando, la pareja conjuntada, seguramente casi de estreno de  cartilla de familia, y un sinfín de treintañeros mirando a ratos sus pulseras.

El sonido del mar es mucho más acentuado cuando sigo el tramo de las calas, con sus pinos y sus curvas, pero claro, llegar allí implica mayor esfuerzo, ya que hay que confitarse una poderosa subida.




domingo, 30 de julio de 2017

Vacaciones para olvidar


La huelga de metro me pilló a la ida, y las nuevas medidas de seguridad me pillaron a contrapié. Primero con los zapatos, que tanto me habían costado abrochar. Luego con el pitido del arco detector de metales, que provocó un cacheo por parte de una agente concienzuda, tal vez con tendencias lésbicas. 

En el avión todos sentimos las turbulencias, pero sólo yo derramé un café con leché, por llamarle de alguna forma, sobre su propio pantalón. La estancia bien, para qué decir mentiras, pero al cambio todo me parecía barato, así que compré cosillas de recuerdo. En cada lugar. La última noche hice  el equipaje de regreso. Me costó lo indecible cerrar la maleta roja.

En el check-in, la señorita insistió en que había de disminuir el peso. El de la maleta. Ya me parecía a mí que eso de costarme tanto moverla era porque pesaba más de veinte quilos, así que abrí y rebusqué entre los objetos pesados, para dejar atrás lo que no me era tan preciso. Quedó una colina informe a mis pies, entre suvenires y ropa.

El avión de mi vuelta venía a rebosar de españoles con bolsas. Ni siendo un crack con el tetris se podía acomodar tanto bulto. Mi maletín de mano acabó entre mis piernas. No hubo turbulencias pero el tipo de al lado, obeso y roncador, impidió que yo pudiera dar  ni una cabezada.

El Prat nos recibió con luces en las pistas y con una huelga de taxis. En mi caso, además, con una sed del demonio y un estado de nervios de aquí te espero. Tuve que entrar en un bar para beberme un botellín de agua. Digo yo que sería allí donde me dejé las llaves, pero al fin llegué, exhausta, a la puerta de casa.

Rebusqué a fondo en el bolso pero no contenía ni el rastro de unas llaves. Al fin tuve que llamar a Pablo, quien aún conservaba un juego. Precisamente tuvo que ser mi primera llamada al llegar. A mi ex marido. Se mostró atento y cargó con la maleta, pero al llegar al piso quedó claro que mi viaje no había hecho que se olvidara de mí. Me arrinconó sobre el mueble del recibidor, entre bromas sí, pero sin gracia alguna. Cuando se fue llevé el maletón al dormitorio y vi el desorden, los cajones abiertos y el joyero boca abajo, y entonces ya sí que hundí. Me metí vestida en la cama, entre lágrimas de rabia. Mañana miraría el comedor, donde no esperaba encontrar portátil ni consola, pero mañana ya sería otro día.

viernes, 28 de julio de 2017

Inmortalizados en burbuja de lluvia

Imagen de Raquel Rodriguez Suarez

Inspirado en  la propuesta de https://elbicnaranja.wordpress.com/

Paula y Luisito gozaban de la libertad de vestirse de lo que quisieran. Cerca de su casa pasaban los trenes que iban a cualquier lugar que la enciclopedia mostraba como ciudades, y que ellos no creían poder visitar jamás.

Tenían el permiso paterno para irse a dar una vuelta tras la siesta, y ellos llevaban semanas posando en la alameda del pueblo, poco concurrida a las cinco de la tarde.

Ese día aciago, en el que desaparecieron para no volverse a hallar, se habían colocado unos trapos, fingiendo ella ser un hada madrina bruja y él un arlequín loco, y como cada viernes, posaron para los viajeros. Consistía en quedarse quietos por un minuto, mirando al convoy. Luego volvían a casa. 

Al llegar la noche les echaron en falta. Y hasta siete días después les estuvieron buscando, con ahínco ,pero sin resultados. En los años sesenta los críos que desaparecían no armaban tanto revuelo en los medios de comunicación como ahora. Los padres, afligidos, acabaron por darles por muertos, entre sollozos y réquiems sin ataúdes para olvidar.


Desde entonces corre la voz, de que, desde el tren de Ourense a Monforte de Lemos, cuando llueve, si miras hacia poniente, ves burbujas irisadas. Todas ellas con Paula y Luisito viviendo en ellas. Inmortales en su pose frente al destino de un billete de tren. 

jueves, 27 de julio de 2017

La maleta roja

De Google

Están llamando a mi puerta. Me pongo a fisgonear por la ventana. Me acechan.  Ya no me cabe duda. Anoche era un tipo con cara de facciones oscuras, sudamericano seguramente, y hoy una chica flaca que ahora mira su móvil mientras, de soslayo, consulta la puerta de mi casa.


El viaje fue maravilloso. Compartí con una barcelonesa los paisajes que siempre quise, de esa jungla costarricense que anhelaba conocer. En el Prat cogí mi maleta de la cinta, roja, con su adhesivo de un sol sonriente amarillo y llamativo. Llegué con tal cansancio y tantas ganas de regresar a casa que no abrí mi equipaje hasta ayer. No era el mío. Contenía ropa de mi talla y unas bolsitas con harina, seguramente con harina de maíz, porque los pasajeros que subieron en Madrid venían de un vuelo procedente de D.F, así que pensé que sería para hacer tortitas para tacos. Abrí las bolsas, las quince,  y las vacié en el wáter, tirando de la cadena después. Ahora dudo si fue una buena idea.

miércoles, 26 de julio de 2017

Vacaciones en la ciudad


Mi vecina me ha dejado al cargo de su correspondencia. Además de regarle las plantas, dejar la luz de su cocina encendida y cerrar puertas y persianas por las noches. También he de abrir las mismas persianas por la mañana y poner comida al loro antipático que tiene. El bicho es tan borde que monta una escandalera cada vez que entro. 

Cada verano me pregunta cuándo me voy yo de vacaciones, y cada vez le respondo que yo no salgo de vacaciones porque no me lo puedo permitir. En contrapartida,  cada año, ella se ofrece a vigilar mi casa en mi ausencia, que no se produce.

Hoy ha llegado la tercera carta del juzgado número dos a su nombre, y, ante la sospecha de que pudiera ser algo grave, la he abierto.  Era sobre un impago a un hotel por un mes de estancia en Génova, de hace dos años.

Me tiene dicho que no la llame, salvo por una grave emergencia, pues el rooning es caro, pero este año ya no es impedimento, así que la he llamado.


-      -  No te preocupes, me ha dicho, seguramente lleguen más. No me da la gana pagar una fortuna por gozar de mis vacaciones. Luego en el juzgado niego que haya sido yo la hospedada, porque puedo demostrar que no he dejado el piso ningún mes de Julio.

viernes, 21 de julio de 2017

Solo por primera vez

Siguiendo una iniciativa semanal; https://elbicnaranja.wordpress.com/2017/07/21/viernes-creativo-escribe-una-historia-196/#comments

Imagen de Geir Mosed

No entiendo qué ha pasado. Eva ha compartido mi vida. Mi alcoba. Mis expectativas de futuro. He recorrido su  piel como un explorador sin prisas. Me he perdido entre sus lunares como entre laberintos de recorridos imposibles,  y creía haber llegado a las grutas de sus razonamientos y esperanzas. Creía haber atisbado los precipicios de sus miedos y anhelos. Pero no.

Cuando llegó anoche y, entre la ensalada y la tortilla puso a relatarme sus andanzas con Luis, su compañero de redacción, no podía entender de qué me hablaba. Era absurdo pensar que, mientras seguíamos embarcados en la planificación de mi estancia en la Universidad de Groninga, prevista para Agosto, ella estaba construyendo una relación ajena a mí, y en su propio centro de trabajo.

Lo que más me ha dolido es que insistiera en que pusiera en mi equipaje protección solar de 50 por si al final podía acompañarme la primera semana, porque, como dijo hace pocos días, sin ella se quema los hombros y la espalda con facilidad.

La miro dormida por última vez. Cierro las maletas y llamo a un taxi. Mañana, cuando ella se haya ido, empezaré a reconstruir mi vida. Solo, por primera vez.

martes, 18 de julio de 2017

Tart, la pequeña gran perra


Ella, la cachorrita abandonada en un contenedor de basura y que fue llevada a la perrera, ha partido. A un cielo perruno, imagino,  donde los olores de la comida llenarán la trufa de su nariz, de sensaciones cálidas y amables.Todos los olores de la cocina, y del comedor eran su inspiración perpetua.

Mi hijo, de  diez años entonces,  se enamoró de su mirada hambrienta de mimos y pasó a formar parte de mi familia. Ya sé que cada uno siente que su perra es la mejor, o su gato, lo sé, pero sobrevivir a tres niños no es fácil, y ella lo hizo. Les hacía de portero o de jugador de fútbol, con el peligro de una pelota mayor que ella. Les quería salvar del mar y casi se ahogaba por querer que salieran del agua. Fue confidente de adolescentes y hasta ha conocido a las nuevas adquisiones de la familia, porque los niños crecen y se hacen hombres. Y buscan parejas que acepten a la mascota.

Y ha tenido una vida que no hubiera podido imaginar atada a la barra de un contenedor. Y nos ha dado una compañía inmejorable. Y hoy, tras un par de días de sufrimiento, y luchando por su vida, ha partido.

http://albada2.blogspot.com.es/2013/11/poema-plasta-para-nuestra-mascota.html

Hasta siempre Tart.