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lunes, 19 de septiembre de 2022

Corredor por imposición

 


Mi amigo bajó por la Paseo de Gracia, entre turistas y gentío, como suele suceder en la avenida, donde carteristas y rateros de guante blanco y dedos de filigrana hacen su agosto. No pasó nada, nadie le molestó, y llegó tranquilo al bar con micro abierto que frecuentara hace un tiempo y donde conoció a poetas con talento. Una de aquellas poetas brillantes tomaba el timón del evento semanal, y tenia curiosidad por  volver a escucharla, así, como en un trance, mientras declamaba sus poemas, viviéndolos. Un recuerdo compartido conmigo, además.

Bien, nos encontramos allí. Él ya había pedido una cerveza, como antes, cuando la consumición era obligada y era todo el gasto por escuchar o declamar. Yo, aún más puntual que él, estaba con otros amigos de letras tomando la cerveza en un bar de la esquina. No nos recordó en nada a esos tiempos. Ella tal vez estaba indispuesta pero ni garra, ni guión de qué hacer con dos magos aficionados, y allí estábamos tres poetas y yo. Mi amigo ayudó a un mago y declamó un poema suyo dedicado a Lorca, y  la otra poeta amiga un precioso poema en catalán.

Uno de los magos leyó, con poca luz y menos luces, un poema largo y en una horita habíamos visto a la anfitriona leer dos poema suyos, muy buenos, a dos magos de tipo cumpleaños infantil con los trucos poco entrenados y un sombrero para dejar la voluntad, sin ser rácanos, no piden limosna, caramba. Yo decepcionada, mi amigo decepcionado y la sensación de  pérdida de tiempo, más en mi caso que tengo que tomar un tren de casi dos horas para el evento.

A mi amigo le atracaron como fin de fiesta. He aquí su experiencia atlética y yo aprendiendo qué no hacer, gracias a la anfitriona.

NO PUEDO COMENTAR NI EN MI BLOG, RUEGO DISCUPAS. YO OS LEO. VEREMOS CÓMO ARREGLO EL TEMA DEL BLOG.  Un abrazo. A mi amigo un beso. 

viernes, 16 de septiembre de 2022

Un papel que se transforma

 

 



Alguien ha perdido una hoja de papel.

Como yo pierdo los abanicos,

me digo al verlo de cerca.

Cómo llegaría a esa rosa.

 

Acabo por cogerlo.

Un papel cuadriculado,

como otro cualquiera,

de escolar, seguramente.

 

Hago con él una bolita

mientras busco una papelera

Hecha la bola la deshago luego.

La curiosidad me atrapa.

 

Son palabras en tinta azul.

Versos enamorados,

de un desamor amargo,

de un desencanto cruento

 

Y me da por pensar qué pasa,

qué alquimia de latido y tinta

transforman, a un papel cualquiera,

en un poema de llanto en flor

 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Niña de la guerra, palabras solidarias

 


Sigueindo la propuesta de Cinco palabras solidarias, mi aportación es la que sigue.


Viniste a SOÑAR,

a sembrar FLORES con tu mirada

mientras la BRISA traía olores

de unas chimeneas abyectas.

 

Tú, niña de ojos negros,

fuiste la LUCIÉRNAGA alegre

entre tanta muerte y destrucción

de esa ALEMANIA enloquecida.

 

Nacer en el cuarenta y dos

era tu destino, y con él

traernos los únicos instantes

de risas en medio del horror.


jueves, 8 de septiembre de 2022

Cicatrices para un jueves

 


Siguiendo la propuesta de La trastienda del pecado,  sobre el tema Cicatrices, mi aportación es la que sigue 


Me hablan de cicatrices

y siempre me pregunto

a cuáles se refieren.

Porque las invisibles duelen,

son marcas hechas a fuego

y no se arreglan con bisturí.

 

Tal vez con caricias delicadas,

pomadas de mil perdones,

besos de cura sana y canela,

bebedizos y emplastos

de buen humor y alegría,

para aliviar los dolores.

 

Las otras, las del cuerpo,

se mejoran con el tiempo,

con cuidados amorosos

y voluntad de superarse.

Se pueden disimular, también

con maquillaje y con olvidarlas. 


Estaré fuera hasta el lunes 12. Disfruten.

 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Dicen que el sol amaina

 


Dicen que el calor amaina,

que se va hacia el norte

con su carga peligrosa

para bosques y personas.

 

Yo sigo ante mi ventana

viendo un sol que reverbera

en el blanco de los toldos

entre azules marineros.

 

Hay ratos en los que el asfalto

parece un chicle viscoso

con aspecto derretido,

con vocación de engullirnos.

 

Recuerdo el volante de mi coche

de hace unas décadas ya.

Abrasaba cuando no existía

dirección asistida alguna.

 

Mis manos parecían

aspas de molino descompuesto

mientras el asiento de skay

me hacía sudar de lo lindo.

 

Veranos ya viví muchos,

tantos como años tengo

pero no recuerdo uno solo

que me dejara tan agostada.

 

 

martes, 6 de septiembre de 2022

A presión, para Sindel

 


Siguiendo la iniciativa de Sindel, sobre presión, mi aportación es la siguiente.


El mayor que no acaba el desayuno.

El pequeño, que sigue sin los zapatos.

El móvil, su compañera, que se apure,

que el jefe preguntó por ella hace rato.

 

Las llaves, que no aparecen.

El ascensor que no funciona.

El perro del quinto ladrando.

El pequeño, que se tropieza.

 

El coche que arranca a la tercera.

Los niños que tardan en apearse.

Su plaza de parquing ocupada.

Las nueve y diez, primer día de cole.

 

El jefe, que mira el reloj sin disimulo.

La colega, que parece recién pintada.

El ordenador que no arranca,

ha caducado su contraseña.

 

El jefe que quiere ya el informe.

La impresora se atasca, como siempre.

Se ha manchado la falda con el café.

Grapa torcidos los folios.

 

El jefe afea sus formas chapuceras.

En el lavabo no hay papel,

ni funciona el secador de manos.

Toda la falda mojada. Qué ojeras.

 

Las tres en punto, hora de acabar.

El primer día de cole sigue para los niños.

Deberes, novedades, cena. Con quejas.

Ducha y lavado de dientes. Remolones.

 

La noche la pilla con ganas de llorar.

Qué presión, qué taquicardias.

Qué felicidad prometen, qué ignorancia,

con el fin de vacaciones. Qué sabrán.


lunes, 5 de septiembre de 2022

Déjame

 



Déjame escalar tu cuerpo

como un enredadera

que busca acoplar sus hojas

a un muro de cal con sol.

 

Quiero subir los peldaños

de tus pies a tu cintura

empinado sendero, intuyo,

jalonado de rellanos.

 

Sería gozoso sentirte

como una balsa de aceite

donde reposar mis pasos

cansados ya de vagar.

 

Déjame ascender a tu pecho

para que se abra, sin miedo,

a compartir los latidos

que podamos construir

 

Quiero trepar a tu cuello

abriendo las compuertas

de tu voz, si estuvo presa

y te quedan versos por alumbrar.

 

Sería fantástico auparme

hasta tu mente y quedarme allí,

entre tus musas y tus anhelos,

para acabar anidando en ti


viernes, 2 de septiembre de 2022

Cinco palabras para un veraneo

                                     



Siguiendo la propuesta de Cinco palabras solidarias mi aportación es la que sigue:


La SANDALIA, rota, dejándola caer,

lucía roja, como las promesas

de sol, y de siestas bajo un pino.

 

El afán infantil de comerla a mordiscos

dejando que su pulpa y zumo

resbalara por barbilla y cuello.

 

Tiempo de sombrilla y PLAYA,

de moscas y ventiladores,

de BOLSO para toallas y aftersun.

 

La ALEGRÍA de una nueva estación,

de vacaciones y viajes varios,

de chiringuitos de cara al mar

 

La BIBLIOTECA selecta y pesada,

con las cinco novelas a estrenar

esperando la maleta hacia el verano.


Palabras: 85






jueves, 1 de septiembre de 2022

Érase una vez, en jueves

 



Dorotea, en su blog Lazos y Raíces nos propone un cuento má o menos como la Cenicienta para este jueves, y mi participación es la que sigue

Prematura y rubia, a Nina la vistieron con vestidos de muñecas hasta que llegó a pesar tres quilos. Pequeñita, sonriente y muy curiosa se crio con su abuela y sus padres. Se la protegió mucho durante la infancia, viéndola tan menuda y vulnerable. Llegó al instituto y sobrevivió a las burlas de sus compañeros por su pequeña estatura. No llegó al metro y medio jamás, pero lo que le faltaba en largura le sobraba de fuerza.

Llegó febrero de 2022, y Jarkov, su ciudad, fue bombardeada. Su padre estaba en Polonia trabajando, y así, con la abuela, la madre y una hermana pequeña tenían que huir. Nina tomó el mando de la situación. Como un timonel experto consiguió llegar a la estación y cruzar la frontera, tras dos días de espera. En Polonia, el padre compartía piso con dos compañeros de trabajo, así que no cabían en ese departamento paterno. Le dijeron que no se aventurara sola, que la Cruz Roja acabaría por encontrar acomodo para ella, pero Nina deseaba una vida. De Berlín la encomendaron a París en una delegación de refugiados, y de allí a Madrid, ya que hablaba español.

En mayo fue acogida por una familia que no tenía prisa en que se espabilara sola, pero, arreglados sus papeles de residente, presentó su curriculum, parco, a todas partes. La vi ayer, tras acabar su contrato de monitora de colonias en una zona de Catalunya. Es enorme, es una chica de veinte años inmensa.

Palabras 243


miércoles, 31 de agosto de 2022

Promesas, para Sindel

 



Cuando naciste, niño,

te prometí amarte siempre

y no permitir que un día

el miedo conquistara tu corazón.

 

Cuando te veía sonreír,

te prometía, niño alegre,

que velaría por tu sonrisa

colmada de chiribitas.

 

Cuando llorabas, por caerte,

niño movido y zascandil,

te prometía curar tus heridas

y te ponía tiritas de fantasía.

 

Cuando te enamoraste,

niño de mirada interminable,

te prometí que estaría a tu lado,

si algo te arañaba el corazón.

 

Estoy aquí, niño hermoso.

Aquí, con mi hombro a punto,

para enjugar, mientras viva,

tus lágrimas, inherentes a la vida.

 


martes, 30 de agosto de 2022

Los incendios se apagan en invierno.

 

                                                            Imagen de Aquí

Los incendios se apagan en invierno.

Desbrozado los bosques,

dejando pastar a los animales,

haciendo cortafuegos,

mentalizando a los hombres,

educando en la conservación.

 

No me sirve ya llorar cada verano.

Se suceden cada vez más prontamente.

El cambio climático es real.

Las sequías serán cada vez peores,

y nosotros, pobres tontos,

“jugando a los bomberos”.

 

No me sirve usar más hidroaviones.

Ni adiestrar a más personas

en cómo apagar los fuegos estivales.

La naturaleza se queda sin espacio.

Los animales se achicharran 

y mueren, y enmudecen.

 

Los incendios se apagan en  invierno.

No prevenir es caer, nuevamente

en poner tiritas pero a toro pasado,

cuando llega el pánico, y los muertos,

y los humos negros como el futuro, 

y los desalojados.


domingo, 21 de agosto de 2022

Lluvia de versos alados

 

                                                                     Imagen de Rosa Pita

 

Me desperté muy temprano, no sé por qué.

En mi amanecer nevaba, lento.

Me asomé a ver la luna, menguante

Caían copos cargados de sentimientos.

 

Unos eran azules, y otros rosas.

Sólo algunos llegaron a mi balcón

Me agaché y tomé el primero,

eran posits sueltos, sin ton ni son.

 

“Nosotros, los de entonces”

“Bajel pirata que llaman” …

Siguieron cayendo, sin tregua,

Buscan atención, y la reclaman.

 

Una lluvia de versos, alados,

se arremolinaron en la plaza.

Tapizaron, solo parcialmente,

las aceras, y los coches, y las terrazas.

 

Salía el sol, con sus largas sombras,

Los basureros renegaban, con razón

pero yo sonreía, alucinada,

robando versos, como un ladrón.

 


jueves, 18 de agosto de 2022

Finales dados, en jueves

 


Siguiendo la propuesta deNeogéminis, quien nos brinda posibles finales de textos, me animo a usar el segundo final. Mi participación  es la que sigue.


Llegó a ser un buen tipo.

Con poquitos esfuerzos.

Una novia desde la niñez,

y unos estudios de medio pelo.

 

Se casó y tuvo dos hijos.

Y un día, a sus cuarenta y tres,

le dio por pensar qué quería,

de la vida, de su ración de vida.

 

Abatido, pero con anhelos nuevos

cambió de oficio, y de ciudad.

Dejó a su esposa, y a dos desconocidos,

unos adolescentes que le eran extraños.

 

Estudió filología hispánica, online.

Se puso a escribir, como un loco cuerdo,

día y noche, engañando a su insomnio,

discutiendo con metáforas y versos.

 

Se jubiló, más o menos como todos,

y sigue buscando la rima perfecta,

la trama rompedora, que deslumbre,

que deje boquiabiertos a los editores.

 

Le vi en un bar, escribiendo,

Enfebrecido, con enormes ojeras.

Escuché su historia, paciente,

de búsqueda implacable y de fracaso.


"Luego de haber traspasado

todos los límites,

sigue aún buscando resolver

el misterio de su destino."

 

Me produjo tristeza, y envidia.

Había esquivado el vacío existencial.

Le pagué los cafés de la tarde,

y me pregunté, de nuevo,  por mi destino. 




miércoles, 17 de agosto de 2022

Tras cada tormenta sale el sol

 


Va tronando en la distancia

Alguien se estará mojando

como yo hace un rato,

y mi perro podenco y bailarín.

 

Me he quitado la ropa.

Toda ella chorreando,

y los zapatos de tela de verano,

dejando al perro sacudiéndose.

 

Bajó un poquito el calor,

pero el bochorno sigue.

El juanete sigue alertando humedad

y una jaqueca reincidente se aviva.

 

Me embadurno de alegría,

compensatoria, casi obligada.

Me cambio de ropa, me preparo,

para ir al gimnasio, y la piscina.

 

Estas tormentas locas y dulces

refrescando las neuronas abúlicas

y los campos, y los ríos secos,

cómo me encantan, y emocionan.

 


martes, 16 de agosto de 2022

Tormenta de verano

 

                                                                      Foto de Aquí


Tímidamente

alguna gotita suelta caía.

Desganada, casi de polizón.

Un chip chap sobre los coches,

sobre mi perro y mis hombros.

 

Me sumergí en ese aroma

a tierra mojada, tan denso,

tan prometedor y efímero,

tan difícil de impostar

y que duró pocos segundos.

 

Luego las gotas se unieron,

recibieron un soplo de fresco,

y unas ansias locas por jugar.

Se hicieron densas y rotundas,

un chop chop sin cortapisas.

 

Era esa lluvia tupida y refrescante,

como una regadera de los cielos,

preludiando un diluvio en miniatura.

Empapando a mi perro, que gozaba,

de la deliciosa fuente de alegría.

 

Los semáforos se averiaron.

Un tipo ponía una maceta en la acera.

Yo seguía bailando bajo la lluvia,

hasta que un sol de agosto,

como arrepentido, bajó el telón.

 


jueves, 11 de agosto de 2022

Blogueros en jueves

 


Siguiendo la propuesta de Neogéminis, sobre algún blog que nos llame la atención no he sabido elegir. Primero pensé en Julian Trujillo porque me encanta, pero me gustan muchos, por eso en este post querría incluir  a todos, y es imposible. Vaya un intento :-)

Caía la noche en el extrarradio de la ciudad. Como vagabundos que somos, empezamos a llegar bajo el puente de la autovía. Usamos el barril vacío de otras veces, y nos dispusimos a hacer lumbre por calentarnos las manos, y las almas.

Gabiliante y yo habíamos llegado los primeros, yo por estar cansada de caminar, él por haber venido en un artefacto volador de su invención. Pronto llegó Tracycorrecaminos, con su vestido de volantes a la vuelta de la esquina y sus sabores andaluces en las manos. Toro salvaje nos había avisado de que llegaría muy tarde, o no llegaría, porque su Justiniano había devorado, esta vez sí, a la residente nueva, tan bella que estaba para comérsela. La Autodidacta llegaba con su mochila de chistes y sus experiencias de vida, aderezadas con matemáticas. La pinturera llevaba en su carrito maquillajes y consejos de bienestar que había atesorado por la ciudad de las luces. Esperábamos las crónicas de una soñadora, quien traía poemas frescos, como pescados allí mismo, quien apareció con Javier azul y nos deleitaron con un Chante Noir. Como otras noches, descubrimos que a medida que íbamos llegando, había más y más espacio alrededor del bidón reciclado. El fuego ya lucía esplendoroso, dejando una cercanía cálida cuando llegó, en la Hora bruja, Sindel con su borboleta turquesa. La antorcha de Kraus seguía alumbrando la esquina de los tiempos pasados, y bajo su luz, nos explicamos lo que habíamos hecho ese día. Todos hablábamos con el dulce susurro de las palabras, creo que porque temíamos despertar a los fantasmas del cementerio cercano.   Y los que habitaban en nosotros, pobres locos sin carnet. Eran algo más que palabras y nos arrebujábamos, cómplices, yo usando mi fular,  hecho de imágenes increíbles y versos sin dobladillos. Contando bajo la lluvia o bajo las estrellas, en verano, nuestras reuniones sin previo aviso eran esas escapadas de la mente y las rutinas de cada quien. Eran noches de Pensamientos y devaneos poéticos, en las que, como microbrevedades, nos repartíamos, como cartas de barajas, los poemas y las ideas, los abrazos y las admiraciones, sin que jamás hubiera envidia ni malos deseos. Neogéminis fue de las últimas en llegar esa noche. Traía imaginación y dibujos, buen hacer y ganitas de compartir.

Los blogueros que faltan en este texto están mi mente, pero creo que pude explicar cómo nos veo, como errantes sin patria más allá de la escritura.   

Palabras 403.  Pido perdón por no dar cabida a todos los amigos blogueros.


martes, 9 de agosto de 2022

No era Sísifo

 

                                                             Imagen de Rosa Pita

Me sentía cansada, y triste.
Deshojé otra margarita.
Como tantas otras veces.
Creí haber apurado
mi ración de mala suerte
y mis buenos despertares.
Miré mis pies, reventados.
Eché mano a mi bolsillo.
Y ahí, en el fondo mismo
encontré muchas cosillas.
Tres caricias de mi madre.
Un abrazo de mi hermana,
y las manos de mis hijos.
Seguía sintiéndome viva.
Un pañuelo medio sucio,
cansado ya de tristezas.
Diez sonrisas luminosas
abriendo unos porticones,
dejando que el sol entrara
de nuevo hasta mi ventana.
Y un lápiz, bien afilado.
Y así, rodeaba de objetos
sentimientos y recuerdos
reconocí, con sorpresa,
que la vida no se ensañó
conmigo ni con mis sueños.
Que estos pies subirían
más tramos de la escalera

domingo, 7 de agosto de 2022

Reseña preciosa de Rumores de Pleamar

 


Este poemario navega solo, sin gastos de promoción ni campañas al uso. Como un niño que uno cría para que sea libre, y vuele, sobre un mar de espumas y ante gaviotas, albatros, alcatraces y pelícanos.

reseña de un buen lector y amigo Tomo unas palabras de Juan Manuel López Marañón, como muestra de la amable lectura y ponderación de mis poemas.

"La poeta reusense nos regala, en un segundo grupo compuesto por 21 poemas, un completo curso de estética literaria. Cómo logra Maripau expresarse y originar belleza mediante la palabra; sus técnicas y herramientas para conseguirlo, interesa no solo a quienes escriben versos, también al ávido lector en busca de autenticidad creadora. Así es, sin perder de vista su sentido didáctico, mientras fijan un personal canon —que tantos y tantos se esfuerzan por compendiar— estos poemas deleitan a cualquiera.

En la palestra son puestas las dudas y certezas generadas por el acto poético, su precisión e intensidad, sus esfuerzos y desvelos, la sencillez y la necesaria voracidad para asaltar al poema o la no menos necesaria labor de corrección y «reposo» de lo parido, a veces desde la misma desesperación;..."


"El mar, la mar, como se prefiera, es el escenario principal que la autora escoge para su poemario de presentación. El novelista y poeta inglés Gilbert Keith Chesterton avisó: «La poesía es saludable porque flota holgadamente sobre un mar infinito; mientras que la razón, tratando de cruzar este mar, lo hace finito, y el resultado es el agotamiento mental». Lejos de cansarnos, un poemario tan completo como ha resultado ser este Rumores de pleamar de Maripau González nos sumerge en el océano de la gran poesía del que tanto cuesta emerger".

Muchas gracias

viernes, 5 de agosto de 2022

Las sillas sobre las rosas

 

                                              Imagen de Rosa Pita


El descampado,

de las afueras de mi ciudad

acabó cobijando trastos.

Muebles viejos, y varios rotos

Sillas usadas, y algunas desfondadas.

Restos de alicatados, obsoletos.

Pequeños aparatos, muertos.

Maderas y cajones, despintados,

y hasta un sofá como mil pelos negros

de algún perrillo, consentido.

 

Una noche, bajo la luna

unas sillas de desperezaron,

se engalanaron de colores,

charlaron de sus cosas,

y acabaron por unirse, prietas,

formando una colina, multicolor.

El día las pilló así, como escultura

a lo viejo de la vida,

que no debemos arrumabar al olvido,

como un homenaje a la memoria, viva.


Unas semillas de rosas arraigaron

en las antiguas arenas,

pastosas y deslucidas del solar.

La luvia fue destiñendo los colores,

pero ante ese estallido de vida,

las rosas se aprestaron, decididas

a ser el color de la vida, entre la muerte,

a demostrar que nada pasa del todo.

Que lo que una vez hubo, y fue bello,

a veces merece quedar…para siempre


jueves, 4 de agosto de 2022

Un circo, en jueves



Siguiendo la propuesta de Lazos y raíces, sobre el circo, mi aportación es la que sigue


Tras un redoble imponente,

cada noche emergía,

en el espacio redondo iluminado

un músico vestido de payaso

y una funambulista sin red.

Él abajo, y ella en la alta cuerda.

 

Las miradas cómplices se hallaban.

Componían una partitura

limpia y que dejaba sin aliento.

La orquestaba esa sombrilla

de la artista grácil y etérea

como batuta implacable.

 

Llegaban los aplausos.

Seguían otros números.

Se reunían con los payasos,

con el domador entrado en años

y con la antigua mujer barbuda.

Compañerismo en vena, pareciera.

 

Se quitaban los maquillajes.

La equilibrista se desnudaba

y guardaba su peluca rubia.

El violinista la buscaba, cada noche,

en la cama de la caravana

que no fue  tálamo de amor. 


Sin los atrezzos,

él se negaba a mirarla

y ella acababa por irse

con el presentador

del mayor espectáculo del mundo.

Pasen y vean, ya llegó el circo.

miércoles, 27 de julio de 2022

El encuentro, en jueves

 


Siguiendo la propuesta de Neogéminis, sobre encuentros, mi aportación es la que sigue


La luna mecía sus sueños
como las olas.
Se aferraba a la tinta
y a ese lucero del alba
para disfrazar la espera.
Príncipes sin corona
resultaron ranas necias
pero ella no se rendía.
Ni al desamparo
ni a la estadística fiera.
Cuando el último apareció,
vestido de rima y risas
se preparó para lo peor,
por la costumbre
por los previos desengaños.
Llegó el día del encuentro.
A cara lavada, sin escotes,
ni tacones, ni cuidados extras,
se personó en la glorieta
con su poemario en la mano.
El juglar llegó puntual.
Se miraron sin pantallas
bajo la luz de la tarde.
Dos besos en las mejillas,
y pasearon sin prisas.
La noche entró a contrapié,
colándose entre sonrisas
y ella, contra pronóstico,
sin ninguna expectativa,
por fin se dejó querer.

jueves, 21 de julio de 2022

Contrastes a flor de piel, en jueves

 


Siguiendo la propuesta de La trastienda del pecado, sobre contrastes, mi aportación es la que sigue


Ese temblar en tus brazos

mientras en la calle nieva.

Salimos luego, abrigados,

pero tiemblo con el frío

pescando auroras boreales

aunque te tenga de abrigo

 

Ese sudor en mi espalda,

cuando acaricias mis pechos,

contrastando con el miedo

que también me hace sudar

por ansiedad, sobre todo,

y que no logro controlar.

 

Esa taquicardia alegre,

de saber que estás llegando

tras haber estado separados.

Qué distinta a la del terror

que nos dispara las sístoles

como un  acelerador.

 

Contrastes en el mismo gesto.

Cara y cruz de las monedas.

Como las olas de un mar

que se junta con un río,

en un espacio dulce y salado,

en un lugar muy consentido.


miércoles, 20 de julio de 2022

Un ratito en una playa

 




 

Los niños con sus juegos gritan

a la orillita del mar

con sus gorros y lociones

para esquivar tanto sol.

 

Unos ingleses, supongo,

parecen lagartos necios

estirados en tumbonas,

tostándose por ambos lados.   

 

En el chiringuito un tipo

no sabe cómo agarrar

seis vasitos con sangría,

y el camarero sonríe.

 

Dos chicas hacen top less

mientras ríen y comentan,

pero una mira, con disimulo

a un musculado bañista.

 

Yo sigo leyendo,

a la sombra de mi oasis.

Un poemario de mujer

vestida de soledad.

 

Al descubrir que mis musas

andan durillas de oído

me reconozco, en la arena

como una mujer con vistas al mar.


                           

martes, 19 de julio de 2022

Incendios en España

 


Imagen de Aquí

Arde la piel de toro,

queman los bosques ya escasos.

 

Mirando las nubes negras,

respirando el aire denso.

pienso en las mariposas blancas.

Y en las abejas sin rumbo

En avecillas sin casa.

Y en hormiguitas quemadas.

 

No sé dónde irán

los niños con sus meriendas.

Los amantes con sus besos.

Los excursionistas alegres.

Los pintores con sus paletas,

o yo cuando sueño en verde.

 

Cambio climático, dicen,

y lo creo firmemente

Hemos saqueado a la tierra,

hemos envenenado las aguas

con islas de plásticos y vertidos,

con emisiones letales al aire.


La tierra que recibimos

parece ahora un basurero.

Por pura y dura avaricia,

por querer tener más de todo

sabiendo que es un planeta finito,

y que no tiene repuesto 

 


sábado, 16 de julio de 2022

Eran, en efecto, miguitas de pan

 


Llegué a la casa, vacía.

En la puerta del dormitorio

un posit escondía, en su reverso

los versos de un haikú de amaneceres.

Con una carita sonriente,

sobre un corazón en boli rojo

 

En tu mesita de noche, la izquierda

una cuartilla de tu libretita azul,

doblada con esmero

dejaba ver tu tinta, afilada,

tu amor declarado, sin espinas

el olvido de mi boca, doloroso.

 

Y los sueños que compartimos,

arrumbados, entre las huellas

de unas lágrimas, quién sabe si postreras,

que deseé no ser yo quien las provocase

pero que supe que sí, yo era culpable.

 

Bajo tu almohada, un folio dormía

cobijando los recuerdos de mis besos

las madrugadas ahítas de caricias

y de suspiros de amor,

y esos “te quiero” que te declamaba,

y esos rubores rojos de nuestras pieles.

 

Allí mis pequeñas muertes,

que te embelesaban,

bajo mis párpados dormidos al soñarte.

Y lo sabías.  Siempre supiste

que soñaba con morirme,

de amor, entre tus brazos

 

Cien sonrisas de tu boca, serena,

mil miradas cómplices, de mis ojos

una primavera, bajo nuestros ombligos,

y tantos versos que nunca te leí.

Y sí, sí lamenté haberme ido.

 

Y me detuve, en apnea

En la esquina de tu recuerdo, gozoso.

Rebobinando los relojes, moribundos.

Decidiendo esperarte, por última vez

en el tálamo de pasión

tal vez reconquistable , de nuestro ayer

miércoles, 13 de julio de 2022

No nací en el Mediterráneo

 


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Yo no nací en el Mediterráneo. Lo conocí a los nueve años en Benidorm, una ciudad horrible llenita ahora de rascacielos pero que no recuerdo tan fea. Tal vez no lo era tanto o mis recuerdos me despistan. Me impresionó el mar, porque el río de mi ciudad era mi escenario de cada verano, nadando y jugando. Es un río muy bonito y ancho, y a ratos profundo, porque se habían ahogado algunos chavales en o que llamaban “pozas”. Claro, el mar fue para mi vista como ese río multiplicado por mil. Me pareció tan inmenso y adorable, con el sonido de las olitas y los juegos para esquivar las olas, o torearlas, que ya condicionó mi apego al mar nuestro, al mío. Luego desarrollé esa querencia por el motivo más tonto. Me trajeron a Ripollet a mis doce años y desde mis trece veraneaba en Comarruga, en un apartamento muy pequeño, pero cerca del mar.

Estaba tan cerca que íbamos con el bañador y una toalla al hombro. Pluralizo porque iba con mi hermana, o hermanas mayores. Luego ya llevábamos a mis hermanos pequeños. Mi primer amorcete fue en esas playas, donde años después plantaron unos “oasis” de palmeras, cada cien metros más o menos y ya tuvimos sombra gratis. Hasta entonces había unos toldos que se pagaban por toda la temporada. 

Hay un oasis que es el mío, y lo considero mío porque creció conmigo. Y yo ante el mar. Por eso, la canción del Mediterráneo es mi canción bandera. No reniego de otros mares, y sé que lo de las mareas tiene mucho encanto, pero mi mar es este nuestro. Porque el Mediterráneo es quien me acogió y acoge, quien me calma, quien me arropa, quien me estimula e inspira mil versos y alegorías.

Porque este mar, sin niñez sino adolescencia en sus playas, me ha hecho ser lo que soy, una mujer con vistas al mar.


sábado, 2 de julio de 2022

Te pienso en verde

 


Te pienso, bajo el tejadillo

de la marquesina que toca al río.

Dejó de llover al fin por hoy

tras la tormenta en la noche tropical.

Miro las aguas que me circundan.

Pienso en tu mirada,

miope y a veces extraviada.

 

Te supongo abstraído, tal vez.

Y me aferro de nuevo al noray

que persiste en dejarme atada

a un recuerdo quizás irreal.

Pero sigues ahí.

Tan nítido y tan etéreo.

Tan lejano y tan presente.

 

Los monos aulladores no paran de hablarse.

Y las mariposas azules e imposibles

se dejan ver bajo un rayito de sol

que tímidamente va despertando.

Una iguana en el caminito me sonríe.

Quieta, y seguramente anciana

Espera la foto que acabo tomando.

 

Es temprano. La gente duerme,

los turistas cuanto menos,

si bien se despereza el comedor.

Aquí no hay gallos que  despierten,

pero sí la vida,

recordándonos qué chicos somos,

ante la naturaleza, tan viva.