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domingo, 22 de mayo de 2022

El amor de los ilusos

 


La noche fue larga

y densa, y negra.

El sueño no llegó.

Morfeo se puso en huelga

y no acudió a su cita,

como otras muchas noches.

Las lágrimas sí fueron puntuales

 

Veinte años se encuentros.

Y de desencuentros.

Con sus altos y sus bajos,

con sus gritos y silencios.

Habían traspasado una línea

roja y con farolillos

en aquella mortecina madrugada.

 

El lento ensayo de las caricias,

ahora desangeladas,

y acoplamientos frustrados,

vistieron la noche con una danza

de ciegos sin braille

de cansancio en las miradas.

 

Cada final es un fracaso

Sin importar cuanto duró

la entelequia de amarse,

la utopía de ser uno

el deseo de ser amado.

la impostada ilusión de los ilusos


sábado, 21 de mayo de 2022

Madres propias y suplentes


Por una vez, y sin que sirva de precendente, he hecho un homenaje a una mujer que admiro y quiero, casi como a mi propia madre. Está recuperándose en el hospital, cuidada por mis primos, casi hermanos. 

  

La menor de tres princesas,

en un piso diminuto

de un Chamberí de posguerra,

donde nunca faltó espacio

para tantos corazones

como visitantes fueran.

 

Maripositas blancas,

complicidad entre hermanas

cuando los novios llegaron.

Sonrisas iluminando

los espacios que habitábais

como luciérnagas vivas.

 

Mimos, caricias varias,

besos de vainilla y miel.

Miradas de ojos pequeños

que calaban hasta dentro

dejando chiribitas

cual burbujas irisadas.

 

Madres de oro de ley.

Sabiduría sin diplomas.

Fidelidad inmutable.

Manos de cura sana,

como motores que impulsan

al filo de la mañana

 

 

viernes, 20 de mayo de 2022

Lo importante

                         


Tanto buscar el rumbo.

Oteando los caminos.

Planificando los pasos.

Leyendo las  señales.

Constatando la brújula.

Consultando el mapa previo.

 

Hacer mil sumas y restas

en el haber y en el debe

para descubrir, un día,

que lo bueno no se busca

que la brújula se pierde

que las cuentas se descuentan.

 

Trampas en el solitario.

Caemos en laberintos.

Desatendemos las claves.

Desoímos al corazón.

Nos perdemos en lo banal.

Luchamos por naderías.

 

Cuando entendamos, en serio,

lo efímero de este paso,

lo poco que es importante,

lo mucho que nos perdimos,

lo nada que nos llevamos

sabremos vivir, viviendo.


jueves, 19 de mayo de 2022

Retos oníricos de Demiurgo, en jueves

 



Siguiendo la propuesta de Demiurgo, me quedo, entre las trece opciones, con la quinta

5) Las modelos de dibujo pintura están acechadas por un asesino serial. Algunas han sido encontradas muertas, como si estuvieran posando.

Para atrapar al asesino, una mujer es elegida para convertirse en una modelo, para ser el señuelo.

Hoy era la cita con Raúl, de quien se sospechaba que fuera el autor de los cinco asesinatos de mujeres de unos treinta años, todas ellas rubias, como yo. La policía creó mi perfil en la app de citas y ellos han conversado con el tipo como si fuera yo misma. Lo he leído, y ella, es decir, yo, es muy pasional. Eso me asustaba un poco, pero en el fondo, pienso que, por una vez, ir de lanzada me sentaría de maravilla. El Zurich es un bar emblemático, y al estar en Plaza Catalunya podía echarme atrás si en el último momento me atenazaba el miedo. Pero no. Resultó ser muy guapo. Con tejanos y un polo negro, con un cabello impecablemente cortado y una barba corta y cuidada. Me ha encantado.

Mi piso, el que es de la policía, estaba a cien metros, y tras tomar unas cervezas bien charladas, nos hemos ido allí. Habían instalado tres cámaras disimuladas. Me he metido tanto en el papel que en verdad estaba ligando con él, pero bueno, totalmente entregada.  Cuando me he dado la vuelta, sabiendo que pondría burundanga en mi copa, no he sentido miedo alguno. He hecho que se cayera al suelo, como por accidente, y con el estrépito, parece que él se ha olvidado de su intención, porque ha estado muy atento a que no me hubiera cortado. Ha limpiado el estropicio, y luego hemos hecho el amor. Yo tenía que sonsacarle sus andanzas con esas cinco mujeres, así que le puse la pastilla que me dieron en su copa, y él ha sido tan encantador que ha cantado, sin muchos detalles, pero lo suficiente como para incriminarle.

Qué pena. Ahora tendré que ir a la cárcel a tener contactos vis a vis. El comisario Martinez se ha cabreado mucho cuando he intentado que se fugara del piso por la ventana, pero claro, qué sabrá él lo que es el amor ¿no?  

 

Palabras 319 





miércoles, 18 de mayo de 2022

Día de los museos

 


Rescato un post que ahora creo que va como anillo al dedo.

Ahora, recuperada la lozanía del primer lienzo, las dos Giocondas luchaban por su espacio. La joven, recién expuesta, le decía a la  mayor:
- ¿No estás cansada de sonreír en el Louvre? ¿por qué no nos retiramos  al Prado?. Vente conmigo.
La mayor contestó - ¿Al Prado? quía, yo prefiero París.

Para no ceder entre París y Madrid, el consejero de El Prado propuso que ambas imágenes fueran expuestas en L´Hermitage durante tres meses. La joven, en la nueva ubicación,  se quejaba de la inmensidad nocturna del museo, y la mayor de las corrientes de aire del pasillo. Para colmo, apagaban por la noche el transformador de la luz de emergencia, porque los flahses de los japoneses calentaban sobremanera los cristales que las protegían. A las dos semanas,  ambas estaban hasta el gorro de miradas, de flashes, de gente y de estar tan quietecitas.

Querían poder ver otras dependencias, otras paredes, a otras personas, así que decidieron escapar al sótano de los restauradores. Pasaron por las salas de Egipto. Se detuvieron ante lo ignoto para ellas. Jamás habían oído hablar de tales maravillas,  y envidiaron el estado de conservación de algunas momias, así que, siguiendo con la idea de visitar a sus restauradores, prestas, siguieron su paseo, con el mármol fresco en sus pies desnudos con la esperanza de encontrar alguna momia o lienzo por reparar por ellas mismas.  Era medianoche, y llevaban siglos sin coger un pincel, ni una aguja, ni nada de nada, sólo sonriendo a un tal da Vinci, un pintor muy bueno, pero aburrido, y a su pupilo. Querían buscar a la Venus de otro florentino, por compartir experiencias.

Los ropajes les pesaban en exceso, así que se quedaron en enaguas, llegando donde los restauradores tenían, en sus anaqueles, filas inmensas de pigmentos, pinceles, lupas e hilos de diversos materiales.

En el suelo se apilaban bastidores sin lienzos, y rollos de telas pintadas escondían las maravillas que había que restaurar. Entre los restauradores estaba Cinzia Pasquali, quien ganó el concurso internacional para la restauración de una pieza prestada por la Galeria Uffizi y que se había deteriorado.

De pronto un profundo perfume inundó la sala y advirtieron que una sombra se acercaba entre aroma de incienso y pachulí. Ambas se escondieron tras un Adonis sin manos, y ante su asombro, apareció en el dintel de la puerta, muy cansado, el David de Miguel Ángel, quien había hecho el camino a pie, desde Florencia.

- Un poco cabezón- dijo la joven. La mayor no la oía, aunque también pensaba en proporciones, y su mirada estaba fija en otra zona.

Se dirigieron a la zona de trabajo de Cinzia y describieron la Venus de Botticelli, como una pelirroja un poco descocada, algo entrada en carnes y con cabello del todo imposible de dominar. Ellas tenían bien presente la postura forzada que tuvieron que mantener como modelos de Leonardo y no pudieron evitar una cierta envidia. Le sugirieron reparar un poco por aquí y otro por allá, un tinte, un buen maquillaje, en fin, mejorar el aspecto. Mientras la mayor orientaba los cambios, David seducía a la joven, quien llevaba demasiado tiempo sin un hombre de piedra cerca. Entre bromas y veras, se animaron a hacer tonterías por los rincones, ante la mayor, quien les acabó dejando en paz, porque ella también había sido más joven.

El vigilante diurno, al llegar al pasillo de las Giocondas sufrió un desmayo. Los cristales y los bastidores estaban en el suelo,  sin lienzos. Pulsó la alarma. Se congregaron otros vigilantes armados, se cerraron las puertas,y con los policías inspeccionando el sótano, exclamaron en aleluyas nerviosas al ver los dos cuadros y un David en un rincón.


martes, 17 de mayo de 2022

Ay mar de mis entretelas


 

Siguiendo la propuesta de Sindel, con el tema El mar, mi aportación es la que sigue

  

Me acerco, y luego me alejo

como tus olas, livianas,

en tu oleaje discreto

que me adormece y me calma

cuando la ansiedad se obceca

en enrocarse en mi alma.

 

Estás ahí, inamovible,

a pesar de que no paras

en tu inacabable viaje.

Desde tu infalible danza

me miras y me conoces.

Soy la tonta que te habla.

 

La que se acerca a tu vera

y te mira esperanzada

de conseguir, con tu aroma,

la sal y el pan que me sacia.

La que si hay luna llena

mira cómo en ti se baña.

 

 

Si estoy tristona y mustia,

el son de tu voz me empapa

de alegrías escondidas,

de estrategias ya probadas

que a veces ni yo recuerdo

cuando mis miedos me atrapan.

 

¿Podría vivir sin ti? Claro.

Pero muerta de  añoranza

 



lunes, 16 de mayo de 2022

Noticiario futuro.



Siguiendo la propuesta de Tintero de oro

La noticia nos ha llenado de gozo y esperanza. A mi marido y a mí cuanto menos, ambos con defectos en la médula ósea, en teoría irreversibles, como tantos millones de supervivientes.

“Tras el holocausto nuclear de 2027, por primera vez, ha nacido un niño absolutamente normal”, proclamaba la portada de un diario digital de USA. Yo me he comprado un detector de radiación nuevo, para supervisar la disminución de nuestra contaminación, si bien las aguas mantendrán un nivel de radón alto, según todos los estudios. Nuestra huida a los Pirineos oscenses nos ha permitido ignorar, si ello es posible por completo, los efectos en las personas que nos rodeaban.

Somos siete mujeres y cinco hombres. Tres de nosotras estábamos en una misión de reconocimiento a este planeta azul y pequeño. Pocos, sí, pero estamos decididos a dar una oportunidad a esta especie tan extraña, autodestructiva y necia. Nuestros dirigentes, ante la inminente destrucción a la que se abocaba la especie, nos dejaron aquí tras un ultimátum. No. No aceptamos ser rescatados. Ahora estamos abandonadas a nuestra suerte. Nuestra imagen y composición es idéntica, y nuestros cromosomas son altamente similares a los humanos tras haber pasado por una manipulación siendo embriones.  

No sé cómo, en mi caso se dio una circunstancia curiosa. Las tres habíamos escuchado hablar de algo que no podíamos entender. Lo llamaban amor. Igual somos unas ilusas al apostar por la inteligencia del ser humano. Seguramente, pero al menos, en mi caso, es que soy una optimista sin remedio.

Palabras 250

domingo, 15 de mayo de 2022

Marinero sin velero

 


Cómo medir la alegría

de tu abrazo en esa tarde

¿con mi cara, un estandarte

de tu piel junto a la mía?.

 

Quién me deja un marcapasos

que cuente, sin descontarse,

mis sonrisas, sin cansarse,

mis apneas a tu lado.

 

Se enamoran por la calle

diez mil sirenas varadas.

Nos miran, agazapadas,

y envidiosas de mi talle.

 

Marinero sin velero,

aventurero de puertos,

de negras nubes cubiertos

que transformas en mi alero.

 

Te espero, brincando leve,

sobre olitas, que risueñas,

observan como te adueñas

de mí, aunque me subleve.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Pasando la tarde

 


Se me escapa la tarde

entre los dedos.

No sé si los noticiarios

me tienen ya muy cansada.

Declino escribir ahora,

no se me ocurre nada.

  

El sol arrancó hoy con brío.

Me puse la camiseta roja

sin tirantes y con topos.

Saqué de paseo un abanico

heredado de otro estío.

Me animé a comprar gazpacho.

 

Desterré los calcetines,

arrumbé las pantuflas,

dejando libres las chanclas.

Inauguré el protector solar.

Mi piel se niega a aguantar

el sol que tanto me sacia.

 

Trasiego prendas de invierno.

Pido a los armarios espacio.

Ellos me piden que ordene

o que los aligere un poco.

La tarde sigue pasando,

de puntillas, y sin inspirarme nada.

 

 

jueves, 12 de mayo de 2022

Gracias Ginebra

 


GRACIAS. Una reseña maravillosa y que me llena de orgullo. Paraíso de Letras

DESENVOLVIENDO CUENTOS

“Quisiera tener la magia
de un conjunto milagroso,
borrando los apeaderos
y vías muertas de tu alma.
Inventaría un bebedizo
por desenredar la distancia
entre mi “¡venga!” y tu “aguarda”.
 
Entre tu embozo y la almohada.
Música de amaneceres
Al filo de tu guitarra.”

Estos versos, pertenecientes al poemario de Maripau González, son algunos de sus hermosos rumores que, bajo un halo de musicalidad marina, despliegan las alas de la vida cual libre y genuino velero, navegando en aguas de suspiros y amaneceres; de piel que acaricia; y de alegrías y lágrimas. Un maravilloso conjunto de revelaciones que van hilvanando instantes vividos como oda a lo sentido, siendo, a su vez, un clamor de fuerza y de luz más allá de las nostalgias, de las mareas o las tormentas.

Leer sus poemas, es sumergirse en la realidad de esos sentimientos que, como olas, mecen el alma que se viste de gala con su espuma blanca, en tan magnífica danza de sus versos.

Un bello poemario por el que recomiendo, a corazón abierto, navegar…
 
Para adquirirlo, AQUÍ.

Su Blog: https://albada2.blogspot.com/

Ese edificio o condominio en jueves

 


Siguiendo la propuesta de Myriam sobre historia de condominios, mi aportación es la que sigue.

El edifico cumplía cincuenta primaveras y las puertas, algunas con poco cuidado hacia ellas, chirriaban. La del tercero cuarta era muy escandalosa. La puerta, y ella también. Siempre pensé que su dueña tenía demasiado trabajo intentando ser feliz. A su manera. Las veces que me crucé con ella siempre eran una sorpresa…con quién andará, me preguntaba. Siempre iba acompañada por un hombre, o iba con bolsas de la compra. O compra o noche loca, me decía.

Cuando se mudó al cuarto el muchacho de sonrisa radiante me lo temí. Y así fue. Esa puerta indiscreta sonaba con mucha asiduidad, sin que se escuchara el ascensor previamente.  Poco a poco fui identificando los sonidos al otro lado de la pared de mi dormitorio. Ahora podía poner nombre a los gemidos de un hombre. De los otros que seguían estando con ella no pude hacerlo, por supuesto. Me vino muy bien poder poner rostro a esa música de ardorosa pasión. Precisamente coincidía con la estancia de mi marido en una misión de paz de la ONU.

La historia entre ambos vecinos se ha acabado hace poco, según parece, porque ya no le escucho a él. Es más, por unos días no he escuchado nada de nada, ni la puerta de ella, ni otros sonidos excitantes. El vecino me ha facilitado unas fantasías eróticas estupendas. Lo que ha hecho más fácil la espera de mi marido, quien llega mañana. Vivo en el tercero tercera, y ahora me imagino con Ángel, el joven vecino, cada vez que me excito. Mi temor es que mi marido no esté a la altura de mis expectativas amatorias. Ni es joven, ni es atractivo, ni es un amante imaginativo. Me temo que tendré que usar mi imaginación, nuevamente.

Palabras 285


miércoles, 11 de mayo de 2022

Citas sobre el erotismo

 



Gustab nos propone siete citas sobre erotismo, todas ellas muy interesantes. 

Me gusta una frase: “El instinto erótico pertenece a la naturaleza original del hombre... Está relacionado con la más alta forma de espíritu.” Carl Gustab Jung. Si el sexo sólo fuera para procrear, no necesitaríamos el amor. Bastaría con elegir pareja reproductiva y ya estaríamos, pero no es así. Cuando se ama, esa sensación mágica inexplicable, el sexo es el colofón de ese diálogo entre las almas.

Ana María lo tenía muy claro. Hasta que no conociera a quien imaginase como un buen padre para sus posibles hijos, no aceptaría ninguna invitación sexual de consumación. Por supuesto que se acariciaba, y se dejaba acariciar, pero no dejaba ir a mayores. Hasta que conoció a Pablo, un joven lanzado, mujeriego, inteligente y muy bromista. Justo lo contario a lo que buscaría como pareja de vida, pero tras la primera conversación quedaron para el día siguiente. En un cine. No supo recordar qué película vieron. No la vieron. 

Las manos de Pablo eran buceadoras expertas. Ana María tenía un dominio sobre su cuerpo más que probado, pero ahora tendría que rendirse. Los dedos del submarinista se adentraban en las orillas de su delta salado, mientras una lengua de fuego removía todos los instintos primarios de su deseo. Sentía cómo, en su boca, nacían unas olas concéntricas que llegaban hasta la entrepierna, ya empapada. Dejaron el cine. Subieron a la casa de Pablo, desordenada y no muy limpia, y Ana María pareció dudar hasta que, apoyada en la pared del pasillo, su virginidad saltó por los aires. El orgasmo fue tan largo y extenso que Pablo pudo contar y contar los espasmos de la recién estrenada mujer ardiente. El dique de la pasión, ya derrumbado, dejó libre a una mujer  que nunca más sería la joven de control férreo que contruyó la modosita Ana María.

                         

Palabras 282.


martes, 10 de mayo de 2022

La manzana de Adán


 Para taller de narrativa

Eva soñaba despierta muchas veces, casi siempre con hombres, pero nunca con su marido. Solían ser de edad similar a la suya, y con mucho pelo negro, como la misma Eva. Esa mañana, en el metro, un tipo con un libro en la mano estaba sentado enfrente de ella. Cruzaron las miradas, pero con la avalancha de pasajeros en Paseo de Gracia, se levantó un muro de minifaldas y shorts, de bañadores de turistas y de parasoles como lanzas. Eva llevaba una manzana para media mañana, porque siempre salía sin desayunar, y así, al menos, aguantaba bien hasta el mediodía.

Con el traqueteo y el aroma a vainilla de la chica frente a ella se quedó en duermevela, y se le cayó  de la mano la humilde manzana verdosa, para aterrizar, rodando, al lado de una mochila multicolor. La fruta iba creciendo de estación en estación, aunque parecía que nadie se percataba salvo ella, quien no pudo recogerla a tiempo y ahora le era inabarcable. En la Barceloneta medía más de un metro de alta. Con el golpe de una sillita plegable se despertó sobresaltada. El tipo de enfrente le ofrecía una manzana roja, brillante y húmeda. Sin pensarlo se la aceptó, sintiendo el sabor de un posible pecado, de la mano de Adán, o como se llamase el tipo de pelo negro y ojos verdes.

 


lunes, 9 de mayo de 2022

Amores cobardes.

 


Se agolpan en mi garganta

los besos que no te di.


Ni en tu cuello, ni en tu pecho,

ni en tu cintura de fiesta.

Ni en tus manos de pianista,

ni en tus párpados dormidos.

Ni en tu espalda pesarosa.

Ni en tus pies de caminante.

Ni en tus bellos dedos suaves.

 

Mis manos ahora añoran

las caricias que te debo.

Los cuadros que no pinté,

los versos que no te dije.

Los abrazos que medí.

Los paseos que no dimos

por las playas de los sueños.

Los canturreos que callé.


Tantas delicias perdidas,

por no saber decir sí.

 


A rebufo de las mareas

 


Once años, a rebufo de mareas.

Parece que fue ayer cuando iniciamos

el juego de querernos y dejarnos,

que nunca pretendimos que surgiera.

 

Hemos atravesado mil laderas

con la intención de saber amarnos

sin más vocación que nuestras manos

al palpo de sonatas sin corcheas.

 

Los oasis de artificio forjados,

de artificiosa perfección urdidos,

dejaban una playa esperanzada.

 

Tomamos y soltamos el amor tatuado

para dejarlo luego redimido,

hasta volver, con ansia redoblada.

 

 

 

 


sábado, 7 de mayo de 2022

Las gotas


 Ejercicio de taller

La luvia se iba organizando en las nubes, grises, pero como con poquitas ganas de trabajar. Había comido más fuerte de lo que normalmente es mi almuerzo, y estaba medio amodorrada en el sofá, como otros mediodías.

La luz fue virando a un grisáceo amenazante. La primera gota fue rotunda, sonó como un ladrillo sobre el vidrio. Desde mi cómoda posición, no pude distinguir con precisión qué llevaba en su interior, pero creí ver una serpiente azulada y prisionera en esa jaula acuática y ovalada. Luego creí ver a un hombrecillo, también preso en otra gota que se deslizaba hasta el alfeizar de mi ventana, y luego otra con un feto dentro, y otra más con un prado en miniatura que me recordaba a El principito, y así, hasta que una me pareció que había un sol amarillo en otra gota, la más grande, como un globo de agua explotado.

Cuando sonó el tema musical de mi móvil se acabó la siesta, mientras una señorita me llamaba por mi nombre y me preguntaba si ya tenía le descuento en mi factura de la luz. La lluvia de la realidad tenía calima, e iba dejando rastros marrones sobre los cristales, repiqueteando en sucio lo que soñé tan lindo.  Claro, es lo que tiene los sueños, que son irreales, me dije, mientras pensaba qué paraguas coger para ir a trabajar. En el camino fui imaginando gotas con muy varados componentes en su interior, y acabé por reconocer que vivo en mi burbuja, en el castillo de mi imaginación. Como en una gota enorme de reflejos al sol, ese que me despierta cada día, la misma ilusión por soñar.


viernes, 6 de mayo de 2022

La brújula


 Ejercicio de Taller 

Ese viaje a Costa Rica era el deseo de mi vida, el destino soñado, el sueño cumplido. Esa mañana me desperté temprano, como siempre, y estaba la primera en el desayuno del hotel. El autobús iba medio vacío, sólo diez personas, contando a la guía, una mujer de unos cuarenta años que nos contó muchas cosas de esa reserva natural a la que íbamos.  Equipada con un poco de todo, no me faltó ni el repelente de mosquitos, ni un antinflamatorio potente por si me picada algún insecto. Todo fue muy bien. Salvo mi interés desmedido por captar esa imagen mil veces observada en los documentales de la tele dos.

Puse mi mapa sobre la piedra más plana que encontré en esa jungla densa de naturaleza desbordada. La guía había sido muy taxativa al prevenirnos que no nos despistásemos, pero la mariposa emperador estaba tan a punto de quedarse quieta que no pude seguir al grupo.

Rezagada, no me puse nerviosa. Tenía mi brújula, que coloqué sobre el mapa, pero debí colocar el mapa al revés, porque acabé en una colina donde no había nada de lo prometido en el paquete de excursiones. Tuve mucha suerte al encontrar a una pareja de canadienses con agua y comida, y lo que es mejor, con contacto con su hotel, cercano.

Ha sido una aventura intensa, con fotos que nunca pensé poder hacer. La mariposa estaba brillante, quieta, impávida ante mi móvil, y ya me veía concursando en algún certamen de fotografía. Pero pasó lo inesperado. Tuve que ir tan deprisa el lavabo que el móvil me resbaló del chubasquero de plástico, y allí quedó un smartphone del Carrefour, de los baratos, junto a mi impotencia y la regañina de la guía. Tenía toda la razón, así que me disculpé con ella y con el grupo de españoles. El viaje prosiguió, pero nada fue igual. Me sentí perdida sin mi móvil, La brújula debí dejarla olvidada en algún lugar, porque ya no la vi más.    

 


Pescar el alma

 


Preguntan y me pregunto

cómo se captura un alma.

Me he quedado pensativa.

 

Si con óleo, o acuarela.

O en escultura de barro.

O captando ese momento

en el que me dejaste entrar

en tu corazón calmado

tras mil duros avatares.

 

Con redes de pescadores

o con cazamariposas,

dice la voz de mi infancia,

quién pudiera rescatarla.

Qué principios nos sustentan.

Qué verdades nos definen.

 

Y contemplo nubes blancas,

que se van, hacia otros lares,

sin respuesta que me sacie.

jueves, 5 de mayo de 2022

Qué flor eres tú, en jueves

 


Siguiendo la propuesta de  Tracy  sobre qué flor nos identifica, o nos gusta más, mi aportación es la que sigue

Ni sí ni no.

Tan blanca como la nieve.


Margarita chispeante,

con pétalos apretados

nos dejas sabor a mayo

en los parterres y prados.

En los recuerdos de infancia,

y en los relojes puntuales.

 

Tan humilde y tan bella.

Sin aroma a gran esencia,

alegras los corazones,

los anhelantes y cautos,

los por siempre enamorados.

Me quieres o no me quieres.


Ni sí ni no

Yo te querré para siempre´.


miércoles, 4 de mayo de 2022

La paz no es una medalla

 


Querían apresarla.

Inmortalizarla.

Hacerla suya.

 

Pretendían presumir de ella,

colgársela cual medalla,

en los trajes militares,

y en reuniones rimbombantes.

En decálogos de intenciones,

y en conversaciones de Estado.

En pasquines grandilocuentes,

y en decisiones de impacto.

En tantos y tantos papeles

que hasta me aburre contarlos.

 

Pero al fin la paz anida

en cada persona honrada.

En cada madre que espera,

y en cada niño que duerme.

No se compra ni se vende.

La paz es cada instante,

en el que estamos serenos.

Respirando confiados.

Soñando sin pesadillas.

Confiando en el mañana.

 

La paz se conquista

con cada gesto

con regusto a  humanidad.


martes, 3 de mayo de 2022

LLuvia anhelada

 


Sindel, para esta semana, propone la palabra LLUEVE


Pensando en mil travesías

me dan las dos de la tarde

Itacas imaginadas,

caminos de barro y sangre.

 

Veo la lluvia de balas,

las caravanas de huidos

arrastrando sus mochilas

livianas, como la vida.

 

Imagino lluvia recia

que destroce los fusiles.

que genere barro negro

a las apuestas de guerra.

 

Que se lleve el odio lejos,

que aniquile a la avaricia

que deje limpios los campos

para cosechar la paz.


Es la lluvia que yo anhelo,

lo que ruego cada noche.

Que un diluvio justiciero

a la mala gente ahogue.


lunes, 2 de mayo de 2022

Digiriendo un encuentro de Poetas por la Paz

 


Aquí los Poetas de la Paz en la Avenida de la esculturas  de Fines, Almería. Todas ellas en mármol de allí, abstractas pero concretas, dejando espacio a los versos  que inspiraron bajo un sol primaveral.

Yo sigo digiriendo música y baile, sonetos y versos sueltos, muñequitas de trapo y pinturas, fotografías y duende. Pero me traje lo mejor, el calor de tanta gente  talentosa y hospitalaria conmigo. El guitarrista( aquí Acompañando también: Guillermo Fernández, improvisando con cada poeta, sin saber qué poema íbamos a recitar. La bailaora Charo rompiendo el aire con sus tacones y su mantón. Para sentirlo, y verlo. Sobre todo sentir el "duende" que se instala en los corazones de esos artistas.  Os paso unas fotos.






Aquí con la presidenta, Meritxel,  y vicepresi, María, de Poetas por la Paz, de Sevilla



                                                Mi nueva amiga, Meritxel Abad i Bueno. 

Traigo conmigo esa sensación de novedad, de puerta, de ventana al infinito. Llevo en los oídos versos como espadas, como caricias, como aleteos. Y así, pronto, espero poder agradecer de verdad la magia que ha significado para mi. Ojalá pueda abanderar un encuentro de Poetas por la Paz en Catalunya. Pero aunque no está en mis manos, lo voy a intentar porque es un proyecto precioso.


miércoles, 27 de abril de 2022

Poemas para un encuentro

 


Este sábado, en Fines, Almería, nos reunimos algunos poetas. Me han tocado una escultura, una muñeca y un cuadro de orquídea para inspirar mis versos. Son los que ahora, en primicia, os expongo aquí. Espero que os gusten 


Escultura para la esperanza

 

Me planto ante una escultura

bajo un sol que la engalana.

Blanca, como tiza viva

ante mi atenta mirada.

Quiero acariciar la brisa

desprendida de unas alas

festoneadas de pliegues,

en mármol con filigrana.

 

Los raros, los marginados

sin sombra que les resguarde.

Ejército de almas libres,

sin lugar para cobardes.

Ignoraron a la gente

quemando todas sus naves,

persiguiendo mil quimeras

con corazones audaces.

 

Me pregunto, mientras miro,

cómo atrapar estas almas,

incomprendidos jirones

de unas vidas desdichadas.

La escultura bien pudiera

ser el ángel de la guarda

de quienes quedaron presos

en hilos de telaraña.

 


La muñeca de trapo

 

Con el ruido de las bombas,

y de cientos de explosiones.

Con tanta muerte y dolor,

quién pensará en la muñeca

inerte sobre cascotes.

 

Lucía un vestido extraño

de volantes extendidos.

Estaba limpia y cuidada,

como un paréntesis bello

entre escombros y ruinas.

 

La imagen duró un segundo

en una tele de Fines.

Sasha la reconocía.

Con la muñeca quedada

en Kiev, su infancia rota.




La orquídea vistosa

 

Cuando la primavera se desnuda

el suave canturreo de las aves

acerca mis latidos a la llave

de otro eco, remoto, que saluda.

 

Las flores se divierten, testarudas.

Con pigmentos salvajes o muy suaves,

sin saber qué alquimia da la clave

de un mejor color, que no admita duda.

 

Una orquídea salvajemente roja

llega a mis manos, cual milagro puro.

Sin conocerla, anida en mi mirada.

 

Y al mirarla, tan bella, se me antoja

el cuadro de color de mi futuro,

sin viejas letanías, ya enterradas.


martes, 26 de abril de 2022

Mayo a la vista, en jueves

 


Siguiendo la inicitaiva de Molí del Canyer sobre mayo, mi aportación es la que sigue

Mayo ya va asomando

a un palmo de mi persiana.

Y ante una luna menguante

trae florecillas alegres, 

palomas que se enamoran,

alergias en las narices,

deshielo de blancas nieves

y un palpitar confiado.

 

Miro hacia los balcones

ornamentados de flores,

alegres si llueve suave

y ante abejitas tenaces.

Este mes traerá en volandas

recuerdos de antiguas voces

de unas flores a María,

de mi infancia ya lejana.

 

Y versos de principiantes

en portales semioscuros.

Indisciplinados besos

y corazones radiantes


miércoles, 20 de abril de 2022

Volando simbólicamente, en jueves

 


Siguiendo la propuesta de Neogéminis, sobre unas imágenes a elegir, mi aportación es la siquiente


Eva María había transitado por las puertas del infierno, a veces tan cerca que creyó quemarse sin remisión. Los niños, la sola presencia de los niños la echaron atrás de una decisión sin retorno. No veía salida.

Qué fácil es decir “vete y rehaz tu vida”. Muy fácil parece, pero no lo es, como ella bien sabía. Su madre bastante hacia con regalar ropa a los niños cada temporada, porque él parecía no entender que el sueldo no llegaba. Por mucho que cuestionara dónde se iba, la cuenta se vaciaba a mucha velocidad. Encontró un trabajo de limpieza en una empresa, con un sueldo parco, lo que hacía evidente que no podía emprender una nueva vida separándose de él.

Pero un día dio el paso, se decidió a pedirle que se fuera, o se iría ella con los niños, pero del puñetazo le rompió la nariz. Su gran suerte es que resbaló en el suelo, por el impulso de sus pies. Eva María acababa de fregar, y él fue a darse con el pico de la mesita baja.

Asustada se acercó a su cabeza, de la que salía sangre en un charco palpitante. Respiró al confirmar que no tenía pulso, y llamó a Emergencias. Muerto, se dijo, al fin llegó mi hora de volar, de ser simplemente yo.

Palabras 217

 



lunes, 18 de abril de 2022

Anécdota de tren



Siguiendo la propuesta de Desayunos artesanos, sobre anécdotas en medios de transporte, mi aportación es la siguiente

Una hora y diez minutos. Eso duró la conversación, desde Tarragona a Barcelona, donde acudí para hacer la presentación de mi poemario Rumores de pleamar. El tipo se fijó en que leía el libro. Estaba intentando seleccionar qué poemas iba a leer. Pero tras alabar mi gusto por la lectura, él abogó por ese placer ante las letras. Para pasar poco después a cuestionar la educación de los jóvenes de hoy, quienes leen menos. Y de ahí pasamos a charlar de los usos y costumbres, tan diferentes ahora a los de nuestra juventud. Yo le dije que era muy joven para parecer tan rancio, pero reconoció tener 44 años, y yo aluciné cuando acertó mi edad sin equivocarse ni un año.

“La edad de mi madre, dijo, pero tú te sientes mucho más joven. Y eso se nota”. Bueno, me dije, este tipo tiene ojo clínico para las mujeres. Y de ahí salió que no llegó a casarse pero que adora a las mujeres. Italiano residente en Barcelona desde hace quince años, según, dijo, rememoraba cómo conquistaba a las mujeres antes, y cómo ahora se ofenden si son caballerosos con ellas. "Los piropos, ay los piropos", con lo bien que iban, decía él. Yo defendí un respeto igualitario, pero me explicaba anécdotas de su zona italiana de Lacio. Así que hablamos de Roma, que visité este enero, y luego charlamos de diversas cosas e inquietudes que compartíamos. Sonriendo me pidió el teléfono cuando me dispuse a bajar en paseo de Gracia, pero alegué que como bien había dicho, podía ser su madre. Y nos reímos ambos, pero él me miraba, con ganas, me miraba como hombre, y me felicité por ir al gimnasio cada día

Un ratito excelente y ameno.  Y ya veré qué hago, porque yo sí tengo su móvil.

Palabras 301

sábado, 16 de abril de 2022

Sábado de gloria tempranito

 


Mi cuerpo se despereza

en la mañana soleada,

tras ver tantos viacrucis

en esta semana santa.

 

Tras una espera insufrible,

un cristo crucificado

nos habla de la odisea

de quien muere año tras año.

 

La devoción de los fieles

se me antoja exagerada

pero las lágrimas dicen

que son sentires del alma.

 

De nuevo suenan saetas,

y esos pasos en volandas

reviven un episodio

de las escrituras santas.

 

Yo salgo a la calle pronto

y veo aún gente borracha,

sin mantillas ni peinetas,

digiriendo la resaca.


Feliz domingo de resurrección. La imagen es " Cuerpo hipercúbico", de Dalí. Está en el  The Metropolitan Museum of Art, New York

jueves, 14 de abril de 2022

Soñando en jueves

 



Siguiendol a propuesta de Magda, la trastienda del pecado, sobre ensueños o sueños, mi aportación es la que sigue.


Soñé que estabas conmigo.

Gelatina derretida

entre tus brazos de alondra,

mientras dormía

 

Tantos y tantos besos

Que con uno más moría,

de primavera exaltada

bajo mi falda

 

Era tan vívido el sueño

que engalanaba mi noche

que derroté a las ausencias

mientras dormía.

 

Tu talle allí devenía

en guirnaldas de amapolas

ardiendo bajo la luna

ante la aurora.

 

Me detuve en una esquina

de ese sueño tan ufano,

sintiéndote más que cerca,

mientras dormía

 

Se entreabría el horizonte.

Luchaba el sol por salir.

Con mi cuerpo en carne viva,

esperándote.