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jueves, 23 de mayo de 2024

SIGUIENDO EL CORAZÓN, O TAL VEZ NO

 


A veces permito que mis dedos
sigan la pluma del propio corazón,
quien a su vez se deja llevar
por la mente en carne viva.
En algunas ocasiones.
A veces, en un vuelo sin escalas,
sin límite y sin pasaporte
ese patrón manda
cuando el corazón le deja,
y se basa en experiencias.
A veces desconecto,
en un deshojar de abalorios.
Y en una caída sin alas,
dejo que la rosa de los vientos
deje pétalos de escamas.
A veces, nos duele el silencio.
Y en esos ratos, la luna,
cautiva de las mareas,
tiñe de un halo blanco el reflejo
de un gato sobre un tejado.
A veces, ese ruido sincopado
se acopla a los latidos.
Y hace interferencias
como un aparato cualquiera.
Como intruso indeseado.
Y en esos minutos,
quedan sueltos los “yoes”
que se esconden enraizados
en el muro del corazón,
como enredaderas prisioneras.
A veces, algunas veces,
con ese ruido devastador,
recomponemos un cuadro
de algo que podemos reconocer
desde un espejo trucado.

sábado, 18 de mayo de 2024

NACÍ UN DÍA

 


Nací un día de marzo
como una promesa viva.
Me crié en la naturaleza
con velos de las monjas,
Semanas Santas y ayunos,
y unas flores a María.
Cuando descubrí, más tarde,
que echarse a llorar no sirve,
me disfracé de elefante
con colores de alegría.
Aprendí a poner tiritas,
en rodilla infantiles.
Y en corazones dormidos,
en almas desvencijadas,
y en caracolas perdidas.
En lecturas inquietantes.
En locuras mal urdidas,
o en negros pozos sin vida.
Los hijos se hicieron grandes
como en reloj averiado.
En un suspiro sin aire,
en un dormir de un instante.
Ahora, con alas libres,
despegan hacia la vida.
Hoy día dibujo sueños,
de agua, sin monstruos tristes,
con pececillos que nadan
alegres, para lucirse,
y con aletas de vainilla
ante un mar con arrecifes.


miércoles, 22 de febrero de 2023

...Y voló.


Mi hijo pequeño, el menor de tres,

se balanceaba en su caballo balancín.

Un día me pidió poder volar

en su caballo de felpa, santa inocencia.


Hicimos unas alas con cartón,

las unimos a los hombros del corcel

y sobre  ellas pegamos plumas

de un viejo y arrumbado edredón.


El engendró quedo regular,

pero, contra mi pronóstico, volaba.

Desde ese día les veo salir y volver,

dejando abierto el balcón.


Él sobrevuela  el campo cercano

a ahorcajadas de su sueño.

Ya no me causa pavor,

es su juego, simplemente.


La gente me cuestiona y me critica.

Pero el niño crecerá y entenderá

que volar es imposible, 

Sabrá que los Pegasos no existen

son seres mitológicos, nada más.


Pero para qué tener prisas

en que cabalgue la realidad material.

Él vuela, de esa curiosa forma, 

sólo deseo que no se canse de volar. 


Maripau González La pineda 21 febrero 2023



miércoles, 7 de septiembre de 2022

Dicen que el sol amaina

 


Dicen que el calor amaina,

que se va hacia el norte

con su carga peligrosa

para bosques y personas.

 

Yo sigo ante mi ventana

viendo un sol que reverbera

en el blanco de los toldos

entre azules marineros.

 

Hay ratos en los que el asfalto

parece un chicle viscoso

con aspecto derretido,

con vocación de engullirnos.

 

Recuerdo el volante de mi coche

de hace unas décadas ya.

Abrasaba cuando no existía

dirección asistida alguna.

 

Mis manos parecían

aspas de molino descompuesto

mientras el asiento de skay

me hacía sudar de lo lindo.

 

Veranos ya viví muchos,

tantos como años tengo

pero no recuerdo uno solo

que me dejara tan agostada.

 

 

lunes, 20 de diciembre de 2021

Felices fiestas, en jueves

 




 

Siguiendo la propuesta de La trastienda del pecado, y agradeciendo a Neogéminis el montaje fotográfico navideño, esta es mi participación.


                                                           Nochebuena en familia.

Con paciencia y con ganas

intentaré una receta

para estos días en familia,

por la cita navideña

 

Pondré un poquito de musgo,

papel de plata por río,

harina por nieve blanca,

y unos padres con un niño

 

Una carta para Reyes,

mazapanes y turrones,

zambombas y panderetas.

Son las mejores reuniones

 

Sobrinos, tíos y hermanos

Primos, algún amigo.

Y quien se una ese día

por compartir pan y vino.

 

Faltarán ya los abuelos.

Y se les recuerda siempre.

Y a quienes se fueron pronto,

dejando risas ausentes.

 

El nacimiento bonito.

O el árbol engalanado

llegan a los corazones

dejándolos abrigados.

 

Sin la mirada de un niño

los ingredientes no bastan,

son cosas y simples cosas.

Ellos las dotan de magia

 

Porque magia no nos falte,

ni sonrisas, ni alegrías.

Que los abrazos sean largos

en la dulce algarabía.

Feliz Navidad, blogueros y amigos, que gocemos de estos días en la mejor compañía. 

P.D. Si os apetece, mi poemario puede ser un buen REGALO



sábado, 4 de diciembre de 2021

Aurora huída

 




Se quedó gris la calle sin tu talle.

Se enquistó la ausencia en las puertas,

las ventanas y veredas de la ciudad.

Yo no olvidé tu nombre ni tu apellido.

 

No recuerdo tu cara, ¿ves qué broma?,

Ni siquiera puedo recordar claramente

los hoteles y las avenidas paseadas,

ni tu pícara sonrisa a media noche.

 

Tengo fresca, por contra, en mi retina,

la imagen de tus manos delicadas,

tus embestidas de fuego en la mañana,

y tu acariciar mi nuca con los dedos.

 

Recuerdo con precisión de relojero,

tu mirar callado ante mis manos,

tus acordes ausentes de guitarra

y tu vagar, desnudo, ante el silencio.

 

Tus facciones vienen de tarde en tarde

como canción de cuna ya perdida,  

como girasol perdido entre las nieblas.

Como un delta engullido por las olas.

 

La huella de los amantes se esfumó,

sin sabor a sal ni a despedidas,

calladamente, sin ruido de tambores,

dejando huérfana a mi aurora huida.

 



domingo, 28 de noviembre de 2021

Tu letra, mariposas en volandas

                                


Me siento a leer de nuevo,

en ese sillón giratorio tan tuyo,

algún papel teñido en tinta china.

Esta vez, de color negro, de plumilla.

 

Cada vez con menos frecuencia,

pero me siguen llegando cartas,

anónimas, a nuestra editorial,

y ahí voy,  viéndote  en  las letras.

 

A veces, entre tus párrafos,

y con los trazos de tu picuda letra

tan ilegible siempre, veo tus hombros

encorvados sobre el blanco folio.

 

Recuerdo el brillo de tus ojos

entre el tintero  y los tomos abiertos,

extendidos a mamporros

en un maremágnum de escritorio.

 

Me llega el olor de aftershave.

Entretejido con el del cuero,

de esa silla regateada en  el Rastro.

Resigo, vista y dedo, tu entintada huella.

 

Con cada "te" que dibujas,

intuyo tu silueta concentrada.

Con cada " o" que pronuncias,

tus ojos mirándome sin pausa.

  

Con cada tilde tu guiño en mi cintura.

En los huecos de las oes tu risa amable.

Bajo el rabito de las comas, tus poemas.

A veces creo que soñé tu presencia.

 

Vuelvo a escuchar tus desprecios

por los bolígrafos y rottrings.

Y aún puedo enumerar los cuidados,

exquisitos, que prodigas a tus plumas.

 

Cuando recuerdo que los espejismos

son posibles, entre la tinta negra

y la blanca luminosidad del DINA4,

me atrapa la magia oculta en las palabras.

 

Tú y yo sabemos que el correo

sólo trae mensajes, sin alma atrás.

Nos prometimos más que fonemas,

Tal vez por ello, sigues estando en tus textos.

Imagen de Aguirrefotox


Estaré fuera una semana, son mini-vacaciones para mí, como un preludio nadideño que quiero disfrutar. Nos leemos  a mi vuelta. Sean felices, es gratis. Se ha ido Almudena Grandes, qué pérdida inmensa.

 




jueves, 24 de mayo de 2018

Haikus por primavera


Rocío vivo,
alegrando mis ojos
flor de esperanza


Abeja humilde
recolecta alimento
en blanco y verde


Rosas amigas
reverberando gotas
aroma y luz


Flores azules
ramillete de estrellas
en verde cielo


Fotos de Aguirrefotox, Instagram

sábado, 16 de abril de 2016

Poetas oliendo a mar

El bar tiene mil cachivaches, un piano añejo, una barra de madera y unos clientes especiales.

En parte, como es fácil de imaginar, porque el propietario tiene un concepto de la hostelería que va más allá de unos pinchos de tortilla o de diseño, y en parte, porque su ubicación en la zona bohemia de la ciudad, hace que ni haga falta tener màquina de café, pero  sí en cambio grandes  cantidades de paciencia y de amor al arte, o de por amor al arte.

Cada sábado, en la zona de atrás, sin obligar a clientes a que dejen espacio, los poetas que se reúnen allá, hacen un corro con sus sillas. A veces conectan el altavoz, y esos días la música de fondo del bar se deja muda, para que las musas revoloteen sobre los peinados de oidores y rapsodas. Sobre la pàtina de decadencia y la de proyectos por estrenar. Sobre las piernas de quienes sostiene el mundo con sus visión poética de la vida y de muerte.

Esos días de sábado, sanadores diría yo, y que no son de sabadete ni con camisa limpia ni con polvos de estrellas, la noche se viste por ese rato que antecede a la luna de los sueños,  de algunas voces.

Las voces  cobran vida en las manos del rapsoda que comparte espacio con la mujer atractiva que ejerce de tal. Cobran vida en las miradas de soslayo a los escotes de las poetas que escriben de unas esencias de poesía con vainilla. Cobran vida en los ojos del poeta que late y se transparenta  bajo el casco de moto, o las zapatillas de marca.

Las voces empujan los corazones, los elevan, o los hacen caer en remolinos de amapolas bajo la luna. Esa luna que hace su entrada sobre el cielo de la ciudad de las fantasías. Porque una noche a la semana, los locos poetas de un bareto de imposible etiquetado, se reúnen a aullar a a la luna de los sueños y  de la sangre.  A la luna de los lobos y sirenas que saben a mar.

lunes, 7 de enero de 2013

Circuitos de la tarde

Anclando la cabeza en tu antebrazo, empezaste a dibujarme.
Tus dedos recorrieron mi labios ya huérfanos de carmín.
Seguiste el trazo de mi mentón, perfilaste unos párpados cerrados,
rodeaste  mis lóbulos y mis pendientes, perfilaste luego mi nariz.

Las manos se tocaron, las pieles se encontraron levantando anhelos
y la tarde se fue desgranando en caracolas, en olas de suspiros,
dejando aparcadas las farolas de todos los olvidos,
tomando la ruta sesenta y uno de este a oeste del ocaso,
saltaron mil esquirlas por los aires, dinamitando las compuertas.
Sentimos las hormigas recorriéndonos los pies de sur a norte,
y hasta la pálida luna hizo extraños aspavientos
cuando las amapolas voladoras emprendieron el vuelo,
al dejarnos resbalar por las auroras de un rayo en el silencio.

Calmados se apaciguaron nuestros pulsos, salimos de la mar,
mojados, sin ver que los coches seguían su prisa... por llegar.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Los pequeños regalos, pequeños relatos

Obra escultórica de solsanchez.es

Reconoció un soplo de acerolas en sus oídos
Escribió lo que veía con actitud de pintor.
Las frases iban desplazándose por la blanca pantalla,
Adelantaban espacios, se demoraban o se escondían.
Trazaban un mapa del tesoro en un pergamino azul.
Olvidaba entonces si era martes o si era viernes,
Solamente leía lo que había plasmado la tinta invisible.

Calculaba la longitud del texto, el ritmo, el “tempo”.
Organizaba una lectura que para ella aprobase.
Recopilaba impulsos, sensaciones e ideas previas
Tonteaba con el aire, la respiración de comas y de puntos.
Oía el rumor de las  amapolas al abrirse sobre el verde.
Se disponía a pulsar la vista previa y oprimía el Publicar.