jueves, 26 de septiembre de 2019

La playa de los sueños

Imagen de Aguirrefotox


Las botellas seguían llegando, con cada ola, para aterrizar suavemente en la arena de la playa. Un cangrejo  vio, patidifuso, cómo un rodillo de vidrio le perseguía con saña mientras él, de costado, aceleraba, con pasión  de superviviente, su paseo matinal. La luna llena aún iluminaba la aurora, cuando empezaron a llegar, de dos en dos primero, de cinco en cinco después, grupos de botellas. Con cada ola llegaban, más y más, desde las entrañas del mar. La luna, aturdida, creyéndose beoda por el espectávulo creado,  decidió irse a la cama.

A las diez de la mañana no cabía ni una más. Toda la playa, del este al oeste de los sueños,  rebosaba de botellas. Muchas  transparentes, otras verdes, algunas  marrones y pocas, como inadaptadas, eran pequeñas y azules, pero todas contenían un mensaje dentro. Llegué a tiempo de ver cómo la última ola henchida de mensajes por abrir, lamía la arena. La quietud posterior me dejó ante un espectáculo absurdo. No podía caminar por la maraña de vidrio y declaraciones de amor, por entre llamadas de socorro añejas de tiempos de piratas. No podía deambular, sumergiendo mis pies entre cartas a los Reyes Magos y oraciones a un Dios con hipoacusia. El peso de tantas palabras con destinatario errado me abrumó. 

El sol debió de ser más intenso de lo que había supuesto, o llevaba muchas horas sin comer. No lo sé. Pero debí dormirme acunada por el arrullo del mar. Desperté de noche, sin hambre, y con la felicidad de saber que todos los mensajes habían llegado a su destino. Supe que el amor soñado había acudido al lado del amante, que el náufrago había sido recatado, que el camión de bomberos había llegado a los zapatos del niño y que Dios había escuchado y sanado a una madre moribunda.  Luego, una mano inmensa me sujetó por las axilas, para introducirme después  en un cilindro transparente y ahora vivo en el mar, con un tapón en mi cielo y esperando que la luna y el oleaje me  permitan llegar a la playa de tus sueños.

Cuántas  soledades encapsuladas, cuántos anhelos duermen, sin saber que al lado, sin tocarse, hay otras miles, formando un mar de gritos y soledades que no se oyen, por multitudes que nos rodeen.

La imagen de botellas con mensaje me la ha prestado Buscador. Gracias.

44 comentarios:

  1. Muy buena esa imagen de las botellas y las soledades.
    En un mundo lleno de redes sociales cada vez estamos más solos.
    Qué terrible paradoja!!!

    Besos.

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    1. Creo que nos acercamos a esa comunicación tan extensa y variopinta que no garantiza salir de la soledad.

      Un beso.

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  2. Qué bonito tema, la verdad es que da para más juego, sobre todo contigo dentro de la botella. Inténtalo como segunda parte. Solo pasando lo que otros pasan podríamos comprender el mundo.

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    1. Pude que lo haga, porque desde dentro de la botella, puede que visite playas donde me dejen salir , o donde no. No te digo que no.

      Un abrazo

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  3. Me has dejado tocada, Albada. Magistral relato.
    Bellas imágenes las que evocas con tus palabras.
    Besos

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    1. La imagen de la playa ahíta de botellas sin abrir resultada tentadora, así que exprimí el jugo de las peticiones y las soledades.

      Muchas gracias. Un abrazo, Maite

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  4. Has hecho un magnífico uso del préstamo de Buscador.
    Buen relato.
    Un abrazo.

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    1. Si bien a imagen era de lo más tentador, suele tener flashes muy buenos, era prometedor sacar un poco de jugo a esa playa sin mar de soledades.

      Un abrazo y feliz día.

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  5. Voy a escribir mi mensaje y metido en una botella y lo lanzaré al mar, puede que te llegue, el destino es caprichoso. ¡Has abierto la veda!
    Abrazucos y conchas de nácar.

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    1. Pues si le veo, te contesto. Sería una maravilla que fuera un buzón inmenso donde pedir los deseos, ¿verdad?

      Un abrazo, Ester

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  6. Este relato lo escribí hace unos años.


    Aquel marinero ahogaba su llanto en una botella de ron. Los ojos se perdían en la nada asfixiados por el humo de los cigarrillos y del alcohol; hacía que el sentimiento se hiciera tan espeso que el corazón martilleaba en sus sienes. Era noche de principios de Febrero en una posada de malas compañías. Todo rastro de razón le convertía en un ser pensante desvanecido por el trágico embiste de la vida. Sólo quedaban sus sentimientos, sentimientos encadenados al alcohol y tan oscuros que le oprimían el pecho hasta dolerle.
    Bebía para olvidar aquella chica que conoció en el mar del Japón; frágil de osamenta así como implacable en el arte de amar. Con el paso del tiempo vinieron muchos abriles y muchos puertos, muchas mujeres de mala vida y borracheras que terminaban en cualquier callejón lejos de los guardias del puerto pero aquella musa del Oriente, le dejó una indeleble huella en lo más profundo del corazón. Ni el tiempo, ni aquellas mujeres que eran tan voluptuosamente bellas así como otras que rayaban la vulgaridad en la miseria, pudieron ocupar tan preciado lugar.
    Cada amanecer, cuando el sol despuntaba en el oriente, su cuerpo temblaba pidiendo un nuevo trago de alcohol como si su destino se viera marcado al fracaso desde aquel día en que se separó de ella. El sol venía cargado de recuerdos y aquella cálida luz hacía hervir la sangre de su cuerpo maltrecho. Ese sol no era el de la esperanza de un marino en alta mar sino, el rayo del poderoso Júpiter atravesándole el corazón para matarlo de nostalgia.
    Estaba echado sobre su propio vómito en el puerto de una ciudad que ahora no recordaba su nombre. Aquel día el mar estaba en calma y su brisa atravesaba la piel más curtida. Dejó caer la botella de aquel ron añejo que fue rodando hasta caer al mar...allá donde estaba su porvenir...allá donde chocó con otra botella que contenía un mensaje del mar del Japón: Era la voz de Erin buscándolo en ninguna parte desde el otro confín del mundo. Las dos botellas se rompieron y ahora, mecida por las olas del mar, una hoja de papel llora tinta azul.

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    1. Un texto precioso, la verdad. El final de ese papel llorando tinta como encuentro de un imposible. Hay amores sentenciados a no encontrarse jamás.

      Un abrazo

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  7. Que lindo relato donde la esperanza esta presente , todos tenemos una botella perdida en el mar esperando que llegue a nuestros manos ..y es cierto que la soledad no es cosa de uno sino de muchos unos que uniéndose dejaría de serlo .
    Me gusto mucho la forma en que plasmaste tanta esperanza ..
    Un abrazote y muy feliz día.

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    1. La esperanza del que ora, del que ama, de quien en un botella escribe sus cuitas y deseos. Era tentador.

      Un abrazo y feliz tarde

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  8. Cuánta realidad encierra tu relato, bonita. Un dios con hipoacusia... Me ha llegado hondo esa frase. Y qué final tan bonito... Ensoñador.

    Te felicito.

    Mil besitos con cariño y feliz día ❤️

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    1. Tal vez no pueda escuchar a tantos, pero parece sordo muchas veces, quién sabe si el sistema de las botellas fuera un buen sistema.

      Un abrazo y tarde bonita para ti.

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  9. La soledad tambien puede arreglarse leyendo tu magistral relato. Lanzo una botella al mar con el deseo de poder escribir algo parecido.
    Besos.

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    1. Escribes de maravilla. Es que la imagen en mi mente me daba mucho juego, Juan L.

      Un abrazo y feliz tarde, de deseos cumplidos

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  10. Ojalá todas las llamadas de auxilio y todos los deseos pedidos fueran atendidos y hallaran un final feliz. Aunque la eperanza es lo último que se pierde, muchas veces nuestros deseos se pierden en ese mar de incertidumbre y soledad.
    Qué bonito que escribes, convirtiendo las palabras en arte.
    Un abrazo.

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    1. Las llamadas de auxilio deberían ser escuchadas y atendidas siempre, pero la vida nos dice que no siempre es así. Quise que todos los mensajes hubieran sido atendidos, porque con la sletras todo es posible.

      Muchas gracias. Un abrazo

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  11. Supongo que a todos nos gustaría poder enviar esas "botellas" con mil mensajes, como en tu relato.
    Un abrazo.

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    1. Yo coleccionaría botellitas con tapón sólo por gusto de mandar al mar textos imposibles, y que quien los leyera, soñara en colores.

      Un abrazo

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  12. Que buen relato, y tema amiga Albada, la soledad abunda, pero la impuesta esa si que duele y nos hace enfermar. La culpa la tiene la tecnológia, y los que se lucran de ella, los nuevos ricos van a acabar con todo, hasta con aquellas conversaciones en el salon, ya no se habla, se mensajea. El final es excelente.
    Un abrazo y feliz día amiga.

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    1. La soledad se me ocurrió cuando pensé en ese ser que a pesar de estar rodeado de mucha gente, está solo. Que no puede confundirse con vivir solo.

      Un abrazo.

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  13. Hay demasiadas botellas lanzadas esperando respuesta. Demasiadas soledades injustas y demasiads impuestas. Si tu botella choca con la mía tendré tus manos cerca.
    Muy bonito.

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    1. Demasiadas, sin duda, que pueden chocar en apariencia, con otras y que siguen ahí aisladas. Es el mal de la excesiva comunicación en teoría, porque en la práctica se habla poco, muy poco.

      Un abrazo y feliz tarde

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  14. Muy bello relato... la playa es un lugar donde definitivamente te puedes relajar y olvidarte de tanta tensión de la vida diaria... la soledad en algunas ocasiones es necesaria ayuda a limpiar nuestra alma a estar con nosotros mismos ...

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    1. La playa para mí es mi oasis, mi refugio, mi lugar de pensar. Si es que pienso :-) . Es un lugar qu nos remonta a la génesis de los tiempos, y nos acuna siempre.

      Un abrazo, Susy.

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  15. el enviar un mensaje dentro de una botella era una inteligente solución para un náufrago. el mar la puede arrastrar hasta una orilla o hasta un barco, y que alguien la vea. la necesidad despierta el ingenio. es una metáfora de la vida. a veces la soledad o la desesperación te hacen sentir ganas de enviar un s.o.s.
    abrazos!

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    1. Sin duda, era un sistema más que bien ideado. La desesperación es un agran maestra, si te fijas. La soledad y la enfermedad mental será el futuro, por el abuso de los imputs que nos bombardean, pero que no llevan afecto alguno.

      Un abrazo

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  16. Un texto potente mostrando las esperanzas individuales que navegan en un mismo mar.
    Un beso.

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    1. Me alegro que te guste, Alfred. Es un poco eso lo que visualizaba, la verdad.

      Un beso

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  17. Un gran texto pleno de esperanzas y deseos...yo me enconté una en Cádiz, hacía 72 años que escibieron el mensaje, por el tiempo transcurrido su autor ya no viviría, pero su mensaje, sigue dentro de la botella en mi casa de veraneo.

    He disfrutado leyendo, mil gracias.

    Un beso.

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    1. Mágica tu historia. Sería una posible historia a contar, imaginando que su anhelo quedó dormido, y congelado en el tiempo.

      Un abrazo

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  18. ¡Qué relato más bonito!¡Cuántas ilusiones, miedos, desesperanzas, tristezas, preocupaciones...hay en el mundo!Todos podíamos llenar una botellita con un mensaje, ¿verdad? Lo bueno es que alguien lo descubra alguna vez. Me encantó leerte, como siempre. Un beso.

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    1. Sería formidable, que la botella llevase nuestro anhelo, la ilusión de la espera, las palabras que cobran vida

      Un abrazo y feliz día

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  19. Es una muy acertada metáfora la de las botellas que buscan llegar a una orilla, en el fondo es lo que somos todos.

    Un beso dulce y dulce fin de semana.

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    1. Tal vez nuestro envoltorio, de piel, es un cristal opaco, que espera, como el mensaje, ser leído.

      Un abrazo, Dulce

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  20. Me encanta el despliege de imaginación, un relato hermoso. Saludos.

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    1. Me alegra que te haya gustado. Igual sigo desde la botella y mi cielo de tapón de corcho :-)

      Un abrazo

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  21. Es curioso como un texto produce sensaciones diferentes según quien lo lea, para muestra los comentarios. A mí me ha dejado profundamente triste, aunque es un texto precioso.
    Un abrazo.

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  22. Bellísimo y lleno de potencia tu cuento, Albada:

    Es cierto lo que dices. Tantas soledades. Tantas botellas con mensaje en el mar y ¿quién abre esas botellas para leer el mensaje?

    La verdad es este cuento vale su peso en oro.

    Te dejo un abrazo y mi enhorabuena
    Ana

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    1. Me alegro te haya gustado. Somos islas, a veces involuntariamente. Con tantos medios técnicos, la soledad parece que se anda instalando en los corazones de los habitantes de este siglo mágico.

      Un abrazo

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