Este año la vida me trajo un
Perrete imprevisto, Encuentros aplazados, Instantes gozosos, Salud para seguir viviendo,
Arte para mi mirada, Lecturas que me impactaron, Despertares sonrientes, Manos
amigas, Nuevas amistades, Familia a toda prueba, Abrazos innumerables y Viajes
culturales.
Las campanas se agotaron. Los besos
en las mejillas, dulces. El brindis por el nuevo año, suave. Los restos de
turrones, maltrechos. Quemé lo que quería dejar atrás de este año que se fue. Apunté
en una hoja de papel mis deseos concretos para este año, esperando que se
cumplan.
Y ya engullidas las uvas, nos deseo Versos en la boca, Latidos que nos descoloquen, Miradas que nos
abduzcan, Caricias que nos susurren, Ilusiones que nos desborden, Primeros pasos
que nos enamoren, Instante irrepetibles, Música que nos arrebate, Lecturas que
nos satisfagan, Confianza sin fisuras, Esperanzas que lleguen a ser y Expectativas
que estén a la altura.
Mi deseo particular literario es
que mis musas sigan revoloteando, alegres, alrededor de mis oídos. Me trajeron Besos
usados en hilera, y Rumores de pleamar, así que este año espero de ellas
más y mejor, si se dejan :-).