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viernes, 3 de diciembre de 2021

A oscuras para él

 


Él tenía en su mente el plan perfecto. Había elegido con cuidado el atuendo para el salto. No era cosa de quedar como un mamarracho ese día, se había dicho, con ese humor agrio que ostentó siempre, y que no llegó a ser británico.

Haciendo buen uso de su memoria, dejó el texto de apegos y enseres bien casados.  Había donado cachivaches, ropa en buen uso, libros y algunas figuritas que algún día significaron algo. El reloj bueno se salvó de la quema, y unos gemelos que   usara en su boda, restos únicos de un naufragio de amor. Pocos enseres para pocos afectos resultó una ecuación sencilla. Llamó a su amiga, una de las pocas que aún podía llamar así, deseándole una feliz salida de año y óptima entrada del próximo.  

Engalanado con una sonrisa impostada, buen abrigo y gorra escocesa a juego, llegó temprano a la cena de navidad de la empresa, como era costumbre. Llegar tan pronto le permitía ver llegar a los otros, gente anodina de obligada compañía. En el restaurante le ofrecieron un aperitivo para que se le hiciera más corta la espera. Degustó unas ostras, de Galicia, España, le dijeron. Tomó tres por no abusar. Desde el coronavirus el olfato no le orientaba en nada, así que le extrañó sentir unos retortijones súbitos que le llevaron al wáter, con prisas acuciantes.

Llegaron los compañeros, cenaron, y sólo uno preguntó por él. Su jefe hizo notar que las ostras estaban en mal estado, y poco después tuvo que ir al aseo, encontrándolo cerrado. Costó mucho abrir la puerta atrancada por dentro, pero allí yacía Leonard.

La amiga se enteró de la muerte unos días después, ya enterrado. En su casa encontró la carta de despedida, con su letra imposible de falsificar. La intención de arrojarse al Sena no pudo llevarla a cabo, hasta en eso tuvo mala suerte, se dijo. Silvie, recordando las noches de charlas inacabables, tomó una figura solitaria del aparador que le había regalado muchos años atrás. En una ceremonia sencilla, al alba, dejó que la figura, un Leonard de cerámica, se hundiera en el río de la ciudad de la luz. A oscuras para él.