lunes, 1 de agosto de 2011

Travestismo y fuga

Lola desvela su gran secreto. Le ha costado tantos años de duro empeño, de desencuentros con su padre, de créditos, de  favores, de quirófano y dolor que ahora, frente a Andreu no sabe si zambullirse en su axila para no mirarle a los ojos mientras le dice 
-"Nací Ignacio, lo entiendes amor, ¿verdad?"


Llegó la luna. Pasó la noche entre abrazos , sobresaltos y caricias, y Lola queda dormida con un respirar ruidoso y una paz nunca encontrada.


Se despertó tocando el vacío al otro lado del colchón. Andreu no estaba en la cama . No quedaba ropa en el cuarto, ni rastros en el baño del hotel. Miró la playa desde el balcón. Notó las huellas del llanto en sus mejillas y las dejó correr hacia su pecho siliconado y de respirar tranquilo ahora,  y miró como amanecía en San Savador.


Empezó a soñar otra vida,  mientras una larga ducha le borraba ese vacío instalado en las entrañas. Deja que el agua atenúe  la rabia y se lleve las lágrimas saladas al desagüe de otro sueño roto. Bajo el agua lloró un poco más,  solo un poco más y al rato pudo tararear el " Cant d'els ocells" de Pau Casals, que escucharon juntos anoche y,  en esa larga, larguísima ducha ,reinventó una estrategia diferente: decir la verdad desde el minuto cero. Desde el segundo uno. 


Sin pagar la cuenta todavía, salió a la calle, a pasear con la pamela que compró ayer cogida de su brazo en el paseo marítimo. Y es que la vida le espera, a la vuelta de la esquina de nuevo para empezar a andar. Entiende que la vida sigue y su paso es más seguro, y su mirada más alta y empieza a esbozar una sonrisa sentada en una terraza, leyendo una revista, mientras borra del celular el número de Andreu.  


A través de las gafas de sol mira a los madrugadores haciendo footing en la orilla. Y con los párpados aún hinchados,  sus ojos atisban un desliz del destino que la haga mujer. Porque lo es.

4 comentarios:

  1. Un buen relato sobre esa angustiosa vivencia interior que puede prolongarse aún después de haberse reconocido públicamente y operado. Es triste...
    Un abrazo, Albada

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Una forma muy sencilla y comprensible de contar un sentimiento tan íntimo que se escapa a los tópicos de las relaciones humanas, y de estos casos tan particulares.

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  4. Luis y Alfred: Gracias por la lectura abierta y cómplice.
    Al final, la forma externa de una persona puede ser lo menos importante. Puede ser el resultado del azar además de la genética. No debería pesar tanto tal vez.
    Gracias por leer.

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.