viernes, 9 de septiembre de 2011

Palabras con sentido

Buscaba una palabra desde que al abrir la puerta se encontró un gatito. Le llegó un interrogante y una palabrota.
Al entrar en la cocina abrió la nevera buscando el agua y allí había otro gatito, éste de color negro, que le miraba complacido. Le vino otro interrogante y un enorme enojo pues el jamón de york mostraba claras señales de haber sido manipulado.
Cuando al entrar al dormitorio halló un gatito blanco jugando con una de sus zapatillas desapareció signo alguno de interrogante y  quedó un exabrupto mentando a la familia, de alargada pronunciación, flotando en el aire de la estancia.
Al irse a duchar vio cómo dormía feliz otro gatito. Este, enroscado y marrón, instalado cómodamente  sobre la alfombrilla de baño.
Cuando en albornoz abrió el armario en busca del pijama otro gatito le miró tranquilo desde sus hipnóticos ojos y la palabra llegó: Holaaa.
El resto de la noche fue abriendo cajones, puertas y cajas. Desde que vivía solo jamás dijo tantas veces “hola”. Mañana  decidiría cómo encontrar el uso de  la palabra “adiós” .   

4 comentarios:

  1. La gata desesperada, lloraba sobre el tejado, la perdida de su prole, que una buscadora de palabras se había llevado.

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  2. Genial que lo encontraras divertido Gabriel.
    Un abrazo, amigo mío

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  3. Alfred. Tal vez los gatitos buscaban una cazadora de palabras o un solitario necesitado de decir " Hola".
    Un cordial saludo

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.