martes, 5 de junio de 2012

Ilusionismo en la ilusión



Me siento a leer de nuevo, en el sillón giratorio, ese folio acunado de letras en tinta. Esta vez, de color negra, de plumilla. Cada vez con menos frecuencia, pero siguen llegando cartas anónimas a la editorial.

Algunos días, a través de las oraciones, y entre los picos de la picuda letra que te caracteriza , adivino el gesto de tus hombros sobre la mesa. Retomo el brillo encendido de tus ojos entre el tintero y los tomos abiertos y extendidos por el escritorio. 

Me impregno del olor a tu aftershave y al cuero de la silla que compramos en el Rastro. 

Con cada "te" que dibujas, intuyo tu silueta concentrada. Con cada " o", tus ojos mirándome sin pausa. En cada acento tu guiño en la cocina. 

Y te imagino en los agujeritos de cada "o" y oigo tu risa bajo el rabito de cada coma.

Cuando me alejo de la carta, sigo con el dedo las señales de tu extraña forma de agarrar la pluma. Vuelvo a escuchar tus airados desprecios por los bolígrafos y rottrings que te regalan por docenas. Y aún puedo enumerar los cuidados exquisitos que prodigas a tus estilográficas preferidas.

Cuando recuerdo que los espejismos son posibles entre la tinta y la blanca luminosidad del DINA4, es cuando constato el ilusionismo que forman las palabras, más rápidas que la vista.

Sólo tú y yo sabemos que el correo electrónico no trae con él más que sílabas, y que siempre nos prometimos algo más que palabras por leer.

Aunque el tiempo de la caligrafía se haya muerto, tu dulce melodía entre la palabras, no puede ser mas´que producto de nuestro desaforado amor,  sin malabares.


8 comentarios:

  1. El tiempo de la escritura de redondilla, la estilográfica para darle la propia personalidad a lo escrito,los rasgos únicos e inconfundibles de cada persona, sobre todo de la persona que esperas esa carta, ninguna otra, sólo esa.
    Un abrazo.

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    1. La personalidad quizá es mucho decir, pero escribir con pluma estilográfica tiene un qué sé yo que te delata.
      Mi personaje recibía más de un anónimo, y es obvio, creía identificar a alguien en especial en alguno de ellos.

      Mi caligrafía es de pura pena. Cuento con los dedos quienes la entienden. Y no estoy orgullosa de ello, pero cuando aparece algo escrito por mí, es imposible de no identificarlo conmigo.

      Un abrazo, en redondilla, que la máquina esta hace mi letra comprensible( las palabras no tanto, eso sí).

      Un abrazo.

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    2. Qué suerte tienes, yo no puedo entender mi letra al cabo de un tiempo. Un besote, redondo, como una O mayúscula.

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    3. La o, aún minúscula, permite, como la mirilla, hacer una miradita. Es broma. Mi letra ya no creo que mejore.
      Espero, eso sí, que lo que escribo sea cada vez más lo que quiero expresar.

      Un besote Alfred.

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  2. Normalmente empatizamos con los personajes de aquello que leemos. Nos sentimos ellos. Cuando alguien nos escribe directamente a nosotros, lo podemos sentir y ver como tu nos dices, como si a nuestro lado estuviese, y podríamos hecerlo nuestro.
    Con las nuevas tecnologías también pasa, por lo menos a mi, que cuando te leo te siento cerca. Aunque no cabe duda que la caligrafía manual es incomparable, si bien algo más incómoda de entender en algun caso. Es algo que nuestra juventud desconoce, desgraciadamente.
    Un besote

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    1. Sólo puedo decirte...GRACIAS.

      Otra vez gracias por considerarme cercana ente unos rayos catódicos(creo) y unos reflejos de letras sobre una pantalla.
      Tras la ventanita de la caja tonta esta...yo sí estoy.

      Un abrazo.

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  3. Hola Albada!!!

    Muy bonito y original relato, me gustó!

    Sin duda, la imaginación no tiene limites, con ella podemos alcanzar el cielo.

    Abrazos alados, y gracias por tu gentil visita en mi casita de mariposa.

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    1. Gracias a ti por tu lectura.

      Tu blog, en su frescura, me cautivó. El talento parece habitar bajo tu piel. Y eso nadie te lo puede arrebatar. Como algunos datos de los manuscritos, que uno cree reconocer.

      Un abrazo (tal vez no alado, que los veo breves, pero no me hagas caso).

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Ponen un gramo de humanidad a este lado de la pantallita blanca. Por eso, son siempre bienvenidos. Gracias por leer.